‘Plegaria’ de Roberto Olivares: de rituales y violencia

En los cerros que rodean a la comunidad de Yoloxóchitl, Guerrero, las ceremonias duran más de medio día. Inician antes de que caiga el sol y terminan hasta bien entrada la mañana del día siguiente. El rezandero lanza su plegaria todo este tiempo, con pequeños descansos para beber agua y comer algo.

 

Hasta hacía poco, el rezandero era Alfonso David, pero fue asesinado. Entonces don Martín Severiano pidió permiso a la comunidad para suplirlo. El cineasta Roberto Olivares (Silvestre Pantaleón, 2011) estuvo cerca de este cambio de estafeta, y acompañó a don Martín en su nueva encomienda. 

Tiempo después también mataron a Martín Severiano. Un documental que quería registrar los rituales y ceremoniales de la comunidad, se volvió un registro de la violencia en la región. 

 

“Me interesa que el documental sea como una plegaria”, insiste Olivares al platicar sobre Plegaria, su más reciente película, totalmente hablada en la lengua mixteca, que ahora se presenta en Competencia Oficial de la edición 37 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, y que compite por el Premio Mezcal.

 

¿Cómo llegas con Martín Severiano y cómo decides hacer un documental sobre él?

Empecé a ir a Yoloxóchitl, Guerrero, por chamba, estaba trabajando con un lingüista gringo que quería documentar actividades rituales y seculares de la comunidad. Justo entonces don Martín Severiano le pidió a la comunidad si podía ocupar el lugar del Rezandero, porque habían matado al anterior. Nosotros no teníamos claro cómo estaba el asunto de la violencia en la comunidad. Yoloxóchitl está pegada a la Costa Chica, aunque ya rumbo a la montaña. Ahí también había problemas serios de violencia. La gente decía: “los de la Costa Chica de primero te matan y luego preguntan”. Hay un estereotipo de que la gente arregla todo con balazos.

Cuando don Martín pide ser el rezandero ya habíamos grabado algunas ceremonias con Alfonso David, el rezandero anterior, y me impactaron. He tenido la oportunidad de ver muchísimas ceremonias en muchos lugares, pero con éstas quedé muy sorprendido. 

Ahí pensé que podríamos hacer un documental con don Martíncomo el rezandero de la comunidad. El rezandero tiene una función no sólo de hacer las ceremonias de la comunidad, también es una especie de chamán que atiende a la gente a nivel personal. La gente le pedía que les leyera las cartas o que les hiciera una limpia. Desafortunadamente, al final el documental quedó como quedó: yo quería hacerle entrevistas a don Martín con calma, que nos platicara de la vida ceremonial, pero en ese momento nos avisan que lo mataron.

A mí eso me rompió toda la posibilidad de hacer el documental. A su velorio no fuimos porque Yoloxóchitl no está cerca y el camino es complicado. Hablamos con la familia y mandamos apoyo, lo que se pudo. Ellos nos propusieron ir al levantamiento de cruz, que se hace un año después.

Llegué con la intención de entregarle a su esposa todo el material que tenía grabado. La señora me preguntó si ya no haríamos la película. Respondí que no. “¿Pero no la van a terminar porque no se puede o porque no quieren?”, insistió ella. Nos contó que don Martín estaba muy emocionado con el proyecto, entonces a ella le parecía que sería bueno terminar la película. Le dije que para terminarla tendríamos que incluir la muerte de don Martín.

”No importa”, me dijo, “termínenla”. Y pues se convirtió en un compromiso con la esposa y la familia. Me costó trabajo la edición, porque fue repensar todo lo que había hecho antes. Pero al finalme parece que funciona. 

Creo que desde su nombre, Plegaria hace un homenaje a don Martín y el documental se convierte en una plegaria, cuando oyes una plegaria, la lengua, lo que están diciendo, no importa si no lo entiendes. Por eso también hay varias partes que decidí no subtitular.

 

Entiendo que no es el documental que querías hacer, pero es interesante que además de las ceremonias, muestra una violencia que deja la pregunta, la misma que tú te hiciste: ¿por qué matan a los curanderos, que no son figuras beligerantes?

Intente entender por qué y en algún punto pensé que debería ponerlo en el documental, pero también sabía que señalar a alguien pondría en riesgo a su familia. No estaba seguro si lo iba a poner, pero si quería entenderlo.

No hay pruebas de nada, lo impresionante es que matan a la gente y no hay ni policía, ni investigación de nada. Por eso decidí que no era prudente meterme en ese terreno, sólo puse al final de la película que en Guerrero, y en particular en Yóloxóchitl, la violencia está afectando incluso la vida ritual y ceremonial de esta comunidad.

 

 

 

Aunque yo no la busqué ni quería que se tratara de eso, la violencia se me puso enfrente y no quedaba de otra; me puse a leer  y encontré algunos antropólogos que le dan cierto sustento al cliché de que “primero te matan y luego preguntan”, y le llamaban violencia cultural, lugares donde culturalmente es normal que la gente arregle sus problemas a balazos. Ahora no tengo la menor duda de que no es tan descabellada esa idea. Hay un tema fuerte en cuanto a la violencia en la región, y si le añades el tema del crimen organizado, pues olvídate. 

 

¿Qué tanto participó la comunidad de Yoloxóchitl en el documental? 

Don Martín con gusto accedía a lo que le pedíamos; si la escena involucraba a otra persona pedíamos permiso, era muy respetuoso. Con la comunidad no tuvimos mucha interacción pero nos conocían perfectamente. Digo, que lleguen unos extraños y se la pasen ahí varios días, con una cámara, todo el mundo sabía.

Hicimos cosas para la comunidad, para que sintieran una actitud de respeto. Presenté mi película anterior en la plaza del pueblo y compramos tamales y atole. Llegó un chingo de gente a verla y les gustó, se me hacía difícil porque está hablada en náhuatl y la gente no está acostumbrada a leer subtítulos, pero entendieron perfectamente. Fue como un punto donde nos acercamos más.

 

Plegaria, Dir. Roberto Olivares

 

Me contaste que las ceremonias de Yoloxóchitl era algo que nunca habías visto ¿qué era distinto respecto a otras?

Sus ceremonias son en los cerros y hay que caminar hora y media o dos horas para llegar. Ahí hacen un altar impresionante de flores y el rezandero empieza a rezar antes de que caiga el sol y termina hasta el otro día, a las diez de la mañana.

No para; tiene pequeñas pausas porque es imposible estar rezando más de 12 horas; hay momentos donde entra música, una banda y también cantantes de música católica; cuando ellos participan el rezandero puede comer algo o tomar agua, pero básicamente se la pasa toda la noche rezando. Eso me llamó mucho la atención.

Además, a los cerros sube mucha gente nada más para estar ahí. Algunos preparan comida, las señoras hacen frijoles y tortillas, otros matan al becerro, pero la mayoría no tiene una función dentro del ritual más que estar ahí.

 

¿Piensa llevar este documental a la comunidad?

No sé si presentarlo en Yoloxóchitl o por lo menos entregárselo a su familia, el tema ahí es que no quiero ponerlos en riesgo de nada. Pero quiero que la gente de la comunidad reconozca su vida ceremonial y a don Martín.

Este documental apareció mágicamente porque no era lo que yo había pensado, pero para mí lo importante es que se convierta en una plegaria, que la gente conozca esta comunidad, su vida ceremonial, a don Martín. Creo que funciona bien, en el sentido de que me interesa que el documental sea como una plegaria.

Plegaria (México, 2022). Dirección: Roberto Olivares. Guión: Roberto Olivares. Producción: Romelia Álvarez. Música: Christen Lien. Sonido: Hector García. Fotografía: Roberto Olivares. Edición: Roberto Olivares. Dirección de Arte: Romelia Álvarez. Reparto: Martín Severiano.