‘El rey de la fiesta’ de Salomón Askenazi y el extraño dilema de ser el otro

“Negro implica blanco, uno mismo implica al otro, vida implica muerte o más bien muerte implica vida”, reflexiona el filósofo Alan Watts, resume que este encuentro de contrarios “es simplemente el tejido y la estructura de la existencia misma.”

 

Desde esta visión, Salomón Askenazi propone en El rey de la fiesta una historia de contrarios, dualidad, espejos y extrañeza, que ya había presentido en su anterior película, Dos veces tú (2018).

 

Este ejercicio fársico y surrealista lo protagoniza Héctor, arquitecto empeñoso y atormentado, quien padece de las extravagancias de su hermano Rafa, bon vivant que se dedica al comercio del arte, a la fiesta y al desvergonzado performance de su personalidad. Un accidente le permite a Héctor experimentar la vida de Rafa. Desde ahí experimenta su propia existencia.

 

El rey de la fiesta estrena en salas comerciales de Cinépolis el 20 de enero de 2022.

 

¿Cómo nace la historia de estos hermanos gemelos que tienen vidas distintas, pero que de repente uno puede suplir la vida del otro? 

Es una mezcla de varias inspiraciones. Empezó porque quería hablar del tema de crecer, entonces había nacido mi segundo hijo, empezaba a sentir este conflicto de que ahora somos familia y tengo que cuidara; también tengo mi carrera: es un poquito esto, hablar del tema de la decisión, hacia dónde va tu vida y cómo va cambiando. Básicamente es una búsqueda de identidad, la reflexión de a qué le damos prioridad y cómo cambiar el chip, como Héctor que de repente cree que es Rafa y actúa como Rafa, y entonces se desenvuelve diferente con su familia, este tema me interesa mucho para explorar. 

 

En tu anterior película, Dos veces tú, también está el tema de la dualidad, allá eran dos parejas y un accidente las entrecruza, pero siempre se espejean una con otra. ¿Qué significa para ti esta idea de los dobles?

Hay similitudes entre las dos películas, no lo hice tan consciente pero me di cuenta cuando las vi. El rey de la fiesta sigue esta línea pero profundiza más el tema. Me interesa mucho, creo que porque estoy muy conectado con mi espiritualidad, con sensaciones y textos esotéricos que me llevan a este tipo de historias, esta idea de que tenemos dos almas adentro, una animal, una espiritual, y que es una lucha de poder. 

 

También haces el retrato de una generación, lo pienso sobre todo con Rafa, una generación muy alimentada por el pop: la música, el cine, las imágenes que nos han rodeado. Nos ha tocado una exposición mediática muy juguetona, pero que también se vuelve líquida, evasiva.

Yo agarré mi crisis de los 35 años y se los puse a un hombre de 50. También busqué muchos referentes visuales, quería hacer una película muy retro, poner en Rafael todo un estilo de vestuario, esta forma que a lo mejor habla de una época diferente; creamos un personaje que vive en cierto mood, un poquito en el pasado, apegado a sus gustos de la juventud y no se deja llevar por la modernidad, a pesar de que era un cuate muy moderno.

 

Mucho de lo que funciona en la película tiene que ver con tu protagonista Giancarlo Ruiz, quien hace un ejercicio interesante al desdoblarse en dos personajes. ¿Cómo trabajaste con él?

La película es de Giancarlo: su energía, su forma de hablar, su presentación del personaje. Yo no lo conocía, me lo recomendó una amiga productora, él estaba en Los Angeles y lo contacté por zoom, sentí que tenía este carisma que necesitaba para Rafael y habría que trabajar más en Héctor, porque Giancarlo realmente es más un Rafael en su vida.

Dejé que Gancarlo creara a Héctor y a Rafael, él diseñó una fórmula para definir en diez pasos la transformación de los dos personajes y según la escena que tocaba él decidía: ahora estoy en el paso seis, por ejemplo, que tenía ciertos movimientos corporales, como que Héctor está encorvado y Rafael es más relajado; Giancarlo se iba transformando de acuerdo con el guión. 

Tenía una playlist para cada escena, según el mood —de repente en el rodaje había días que hacía Héctor-Rafael, y cambiaba muy seguido— estaba todo el tiempo con la música.

También hay un tercer personaje, Héctor siendo Rafael, y fue un reto para Giancarlo. Creo que es una actuación única; quizá hay gente que la encuentra exagerada pero tiene el humor que estaba buscando.

En El rey de la fiesta hay imágenes sugerentes: una casa destruida, alguna escena con un espejo donde se enfrenta el personaje, o las fiestas y los bares nocturnos. ¿Cómo llegas a este diseño de producción que le da otro plano a la película?

Quería crear una atmósfera que vayan más allá de la premisa de la película y que no se quede como una comedia o un drama, sino en una declaración profunda, de lo que está viviendo Héctor. Poco a poco lo fuimos bajándolo con el equipo de producción, con la fotógrafa Nur Rubio Sherwell; con ella trazamos el estilo visual de lo que Héctor está viviendo: espejos, reflejos, y también tuvimos suerte de encontrar locaciones para lo que estábamos buscando; la casa destruida fue un personaje más en la película.

Al final hubo un trabajo en equipo coherente, te envuelve todo el tema visual e igualmente la edición y lo sonoro tienen una propuesta muy interesante, de irte metiendo en algo más allá de lo que estás viendo, creo que tenía varias capas y eso lo hace más rico.

 

 

Al principio viene la referencia del filósofo Alan Watts, eso también eleva el nivel de la película. ¿qué me puedes platicar de esto?

Me siento muy afortunado de haberlo podido incorporar. Fue algo de último minuto. Por el tema del covid se atrasó la mezcla un mes y en ese tiempo me topé con el audio de Watts, que ya conocía y me encantaba. Se me ocurrió escribirle al hijo de Watts, Mark, para sacar la licencia. Lo negociamos y lo edité en un mes. Entras a la película con esto y cambia toda tu perspectiva de Rafael, desde ahí te da un tono diferente.

 

Estuve viendo comentarios alrededor de El rey de la fiesta y de Dos veces tú, creo que las audiencias sienten una extrañeza ante tus historias, siempre destacan cierta ambigüedad, ¿qué te parece esa recepción de tu obra?

Estoy apostando a hacer un cine de autor, con voz propia, con algo diferente. Yo sigo con esa postura de películas que no se pueden catalogar en ningún género, y luego les descoloca que haya comedia, thriller y fantasía, no le agarran la onda que es mi intención mezclar todo y hacer algo diferente a lo que estamos acostumbrados. 

Es interesante ver cómo reacciona la gente, hay a quienes no les gusta y está bien, pero otros sí me entienden y disfrutan algo diferente.


 

El rey de la fiesta (México, 2021). Director: Salomón Askenazi. Compañía Productora: Fosforescente. Productores: Isaac Cherem, Salomón Askenazi. Guión: Salomón Askenazi, Karen Chacek. Dirección de Fotografía: Nur Rubio Sherwell. Edición: Jimmy Cohen. Dirección de Arte: Adelle Achar. Sonido: Sebastián Zunino. Música: Daniel Adissi. Duración: 88' 03". Aspecto: 1.85. Sonido: Surround 5.1. Ciudad de producción: Ciudad de México. Reparto: Giancarlo Ruiz, Daniela Bascopé, Paulette Hernandez, Mar Mediante, Daniel Adissi y Juan Carlos Colombo.