Cine sin Cines: Angahuan, Arantepakua y la lluvia purépecha

Nos agarra la lluvia, la caravana hace talleres, Jesse Borrego es amigo de todos

Angahuan está entre las montañas. El paisaje cambia de lo tropical a lo maderero. La comunidad  está alejada de las principales ciudades y esta lejanía hace que la gente reciba el IV Festival Internacional de Cine sin Cines con extrañeza y expectación.

A las comunidades les resulta inusual tener una pantalla más grande que la del televisor. Para los niños es una jornada de fiesta, se aferran inquietos a las sillas y lanzan exclamaciones de júbilo.

Hay que ser francos: inicia la exhibición de cortos se alcanza a ver Carmen de Aldo Verástegui y sorprende la lluvia. El cine sin cines se frustra; las imágenes de las sillas mojadas, a medio levantar, deben ser una metáfora que el cansancio impide interpretar.

El día siguiente es de talleres. Los integrantes de la caravana que no contemplaban dar clase, ahora improvisan en  las escuelas del pueblo. Moisés Miranda, cómico callejero, enloquece a su grupo; Elvira Richards y Raúl Adalid hacen dinámicas más disciplinadas e introspectivas; Diana Ávalos tiene mayoría de niñas, las hace cantar y perderle el miedo a las cámaras fotográficas; Oscar Flores les propone una gesta épica, casi lista para filmarse.

Maximino Rojas, estudiante de periodismo de la UNAM, llegan en un Volkswagen desde Sahuayo con Mariano, Jesús y Ricardo, para conocer la experiencia: la quieren replicar en Oaxaca. “En Oaxaca hay un término importante, el tequio, tiene que ver con el trabajo colectivo y aquí veo que todos tienen una función: los periodistas registran, pero si tienen la oportunidad aportan algo de lo que conocen para que los niños puedan conocer de producción, actuación, siempre lo hacemos con esta intención de aportar”, señaló.

Un viejo conocido del festival es Jesse Borrego, actor tejano que ha logrado su fama con la película chicana Sangre por sangre (Hackford, 93), donde se ha hecho memorable por su interpretación de Crucito.

Por: Carlos Ramón Morales