08/12/2017

MICA 2017 | La labor de los fotógrafos iberoamericanos dentro de las producciones cinematográficas 

MICA 2017 | La labor de los fotógrafos iberoamericanos dentro... Imagen

El director de fotografía de una película no sólo es la persona que está detrás de una cámara; su roll va más allá, es una pieza clave dentro del set ya que sus ojos serán los encargados de que todo el trabajo de una producción se vea plasmado en una pantalla de la mejor forma posible; que obtenga personalidad y que sea algo que enamore al espectador. 

Por eso el Mercado e Industria del Cine y el Audiovisual (MICA), reunió a siete fotógrafos de diferentes países, todos ellos nominados al Premio Fénix en las categorías de ficción y documental: Javier Juliá (ficción), Pablo Paniagua (ficción), Adrián Orr (documental), Nicolas Van Hemelryck (documental), Mario Caporali (documental), además de los ganadores, Ramiro Civita, del filme de ficción El Invierno y María Secco, directora del documental La Libertad del Diablo, quienes hablaron de temas que conciernen a su profesión y del roll que ocupan dentro de la industria cinematográfica.

Para moderar esta plática se contó con la presencia de la productora de cine Martha Sosa, quien resaltó las apuestas tan arriesgadas de los directores invitados que -a su parecer- fue lo que los llevó a estar nominados al Premio Fénix. 

Ya entrados en la charla esto fue lo que pasó...

 

Acerca de sus filmes nominados

El primero en tomar la palabra fue el director Mario Caporali quien es el director de fotografía de El Teatro de la desaparición. “En mi caso particular comencé haciendo un registro documental de un seguimiento por el mundo que hice a un artista plástico, y lo lindo de este proceso fue cómo esa misión se transformó en una cosa singular donde tuve mucha libertad creativa de poder desviarme de los objetos, que en este caso, eran esculturas y terminar filmando alimentos, ancianos comiendo, animales, que son cosas que circundaban al centro que era el sujeto a documentar”.

Mario también resaltó las ventajas que tenía al ser multidisciplinario. “Ser artista plástico, músico, productor audiovisual y cineasta, supongo que fue lo que interesó al director de esta película para ser yo el convocado para dirigir la fotografía, por ofrecerle esa posibilidad creativa que él quería que tuviese este proyecto”.

La directora de fotografía de La Libertad del Diablo, María Secco, platicó cómo llegó a trabajar en el proyecto. “La Libertad del Diablo representó la primera vez que trabajé con Everardo (González), pero a él lo conozco desde que llegué a México y cuándo me propusieron trabajar en este film para mí fue una alegría, aunque Everardo tenía dudas de trabajar conmigo por temas de seguridad”. 

La fotógrafa también habló de cómo determinaron todo lo relacionado a la fotografía del filme. “En esta reflexión sobre la violencia no queríamos mostrarla de forma gráfica, queríamos hacer imágenes de situaciones muy cotidianas dónde la violencia se había metido, que fueran momentos después de un suceso violento en una casa, en una escuela, en un tienda y  que toda la gente,  como si fuera lo más cotidiano de la vida, estuviera con máscaras; que representaba como la violencia los había afectado. A partir de esas premisas trabajamos”.

Otro de los puntos que tocó fue la parte técnica de las grabaciones. Secco comentó que utilizaron un implemento frente al lente que lograba que cuando el entrevistado miraba hacia él, observara como si fuera un espejo a Everardo, que estaba en todo momento a su lado. “Era muy incómodo para mí como fotógrafa al momento de usar el zoom, que era uno muy viejito y muy largo; también usamos una lámpara especial para Everardo y dos luces para el personaje”. 

Por su  parte, el fotógrafo argentino Ramiro Civita habló sobre su plan de trabajo en el filme El invierno. “Fue la ópera prima de Emiliano Torres, a quien conocía de hace muchos años, por eso me involucró en su proyecto. Filmamos esta película en condiciones bastante duras en La Patagonia en dos etapas, una fue en invierno y la segunda en primavera con un equipo muy reducido de personas y aunque era de ficción, muchos dirían que parecía más un equipo casi documentalista. A mí me pasa que navego mucho en la ficción y el documental, por eso sucede que cuando filmo ficción trabajo mucho como documentalista y a la inversa”.

Javier Julia realizó la fotografía de la película La Cordillera. Mencionó que una de las características que debe de tener un fotógrafo es el saber adaptarse y entender cuáles son las necesidades del director para poder plasmar su visión, también ofrecerle un espacio para que pueda crear, acompañarlo y ayudarlo con ideas propias. Uno de los retos para realizar su filme fue solucionar con la fotografía las carencias de la producción que contó con un bajo presupuesto. “Cuando empecé a leer el guion me preguntaba cómo hacer para que lo que decía se viera realista sin tener que hacer planos cerrados para ocultar las carencias. El filme es un thriller político y mucho del trabajo que hicimos fue de hacer relevamiento de este tipo de cumbres, empezar a entenderlas en su dinámica, su función, su colorimetría, a partir de ahí empezamos a trabajar. Tratamos de no realizar encuadres que fueran tan ortodoxos para ir deambulando hacia un sector un poco más particular”.

La fotografía de la película Viejo Calavera estuvo a cargo del director boliviano Pablo Paniagua. Fue grabada en una mina llamada Hucu en Bolivia. Este filme tuvo varios retos para el fotógrafo durante su realización, entre ellos fue conseguir el permiso para grabar, el cual se tardó aproximadamente cinco años en obtener. “El filme habla del alcoholismo pero también queríamos acercar al público a la experiencia que es entrar a una mina, que aunque es imposible transmitirlo, creo que a través de la película acercamos a la gente a esa sensación”.

Otro de los retos importantes para Pablo fue alzar la imagen dentro de la mina. “Entrar a la mina es una experiencia muy fuerte, estando adentro físicamente te sientes distinto, en el exterior había temperaturas bajo cero y adentro hacia los 40 grados. Que cambiara la temperatura en lapso de minutos con los equipos era un problema, todo se condensaba, teníamos que esperar horas para que se adaptara el equipo y empezar a filmar”.

La película Niñato fue filmada, fotografiada, producida y dirigida por Adrián Orr, quien explicó brevemente como realizó la fotografía del filme. “La dinámica de la película fue un poco como de ficción al entrar en la intimidad de los personajes. Fue un proceso de encontrar la distancia para filmarles. Para mí fue muy importante buscar como me colocaba, con que ópticas grabar, al final usé una sola óptica que fue con la que me sentí mas cómodo, me parecía que me daba la distancia más honesta para crear una relación con ellos”. 

 

La relación de los Directores de fotografía con los Actores

Acerca de este tema Adrián Orr opinó, “Al yo ser mi propio director y director de fotografía me ayudó a crear esa intimidad con los personajes; cuando intenté ir con un sonidista o alguien más ya no funcionaba”. 

Por su parte Ramiro Civita comentó que él con los actores intenta establecer una relación de complicidad silenciosa, “Trato de crear una comunicación con miradas no tanto con palabras, incluso si hay cosas que yo percibo a través de la cámara y el director no se percata mejor me dirijo directamente a él”. 

Javier Julia: “Parte de nuestro trabajo es poder crear un entorno dónde tanto el director y el actor puedan expresarse de la mejor manera posible. Hay actores que me sorprenden pueden hacer muchas tomas igual, son como robots, hay otros que no son actores y la dinámica es diferente, pero siempre hay que darles apoyo, darles cierta libertad de movimiento porque no sabes exactamente que van a hacer y también porque parte de lo que aportan a una película es esa frescura y espontaneidad, el fotógrafo tiene que crear un entorno favorable para que esto suceda y siempre estar ahí para capturarlo”. 

Hay que destacar que María Secco tiene experiencia haciendo documentales al igual que filmes de ficción. “A los actores les tengo un respeto muy grande, me parece que es completamente esencial lo que pasa con ellos frente a la cámara, y dependiendo del proyecto porque cada director es diferente en su manejo hacia los actores y en el set, trato de dar las menores indicaciones, de no intervenir a menos que necesiten ayuda. Pero siempre pienso cómo hacer para que desde nuestro departamento como fotógrafos, apoyar a que suceda algo frente a la cámara que conmueva, esos momentos son de mucha plenitud para mí.”

 

La presión del tiempo en el set

Referente a este tema Adrián Orr opina que al momento de fotografiar una película hay que ser pacientes, pero también hay momentos donde hay que ser rápidos. “Hay situaciones que si quieres filmarlas hay que ser ágiles, siempre hay que pensar en lo que pueda venir para estar listos cuándo pase”.

Si alguien tuvo que saber manejar el control de los tiempos en su rodaje fue el fotógrafo Pablo Paniagua, esto debido a las situaciones extremas que se presentaban en su locación. “Cada proyecto tiene su tiempo, en el caso concreto de Viejo Calavera, nosotros tuvimos que planificar muy bien lo que íbamos a hacer porque teníamos muy poco tiempo para grabar en la mina, a veces había que caminar dos horas dentro llegar a la locación y filmar lo que había que filmar. A veces había lugares dónde teníamos que ser rápidos porque no había aire y no se podía estar ahí más de 15 o 20 minutos. Por eso en ese sentido en esta producción el tiempo si ha sido una limitante, pero no es algo que a mí me resulte una presión solo si hay que saber adaptarse.”

Ramiro Civita reflexionó acerca de que la presión por agilizar los tiempos de grabación en el set no sólo  es problema de los directores de fotografía. “No sólo  es el departamento de fotografía el que determina la rapidez de un proyecto, hay que coordinarse entre varios como el de vestuario y escenografía. La rapidez muchas veces atenta contra la calidad pero si hay que encontrar el equilibrio entre esos dos conceptos”.

 

Diferencias entre fotografiar filmes de ficción y no ficción

Javier Julia destacó que las diferencias más marcadas al momento de fotografiar estos dos tipos de películas se ven en los personajes. “Sí hay diferencia cuando son actores y cuando son personas que solamente están siendo entrevistados, es diferente el trato. Por ejemplo yo en mis documentales si busco construir personajes, me gusta tener mucho diálogo  previo con las personas que van a ser entrevistadas y busco que comprendan el universo que voy a tratar de construir. Y la diferencia es que los actores están más preparados para construir un personaje y querer embarcarse en construir algo que es ficticio.” 

Por su parte Ramiro Civita complementó opinando acerca de una ventaja de filmar ficción. “Una de las características principales de la ficción es el arte de la repetición, en el documental rara vez se repite la toma, por lo cual yo creo que en la ficción es importante tener la misma disciplina de poder filmar como si no hubiese una segunda toma, todas deben ser buenas, no se sabe cuál es la que va a quedar.” 

Esto fue lo más destacado de la plática que se llevó a cabo en la sala 6 de la Cineteca Nacional, como parte de las actividades de MICA 2017.