‘Emma’ de Julio Bárcenas: entre la santidad y el gol

 

 

Emma recibe un balonazo y tiene una revelación: debe ser santa. Para lograrlo, antes debe ser futbolista. ¿Qué será más importante, la educación física o la del espíritu?

Desde esta disyuntiva, Julio Bárcenas crea en su ópera prima Emma (2019) una fábula llena de símbolos, aventuras, dilemas éticos y hallazgos, que mereció el reconocimiento como Mejor Película Familiar e Infantil en el Festival Internacional de Culto de Calcuta (CICFF).

Todo esto, junto con una porra esperanzada en ver campeones a los Monarcas de Morelia.

 

Emma es una película de crecimiento, una niña emprende un viaje a lo largo de su pequeña infancia, descubre diferentes valores y aprende a confiar en los demás”: así describe Julio Bárcenas a su ópera prima. Él ha participado en los procesos de producción y como asistente de dirección de varias películas, como Las buenas hierbas (María Novaro, 2010), Yo (Matías Meyer, 2015) o Tormentero (Rubén Imáz, 2017). Emma es la continuación natural de su interés personal por el cine infantil, que le permite una expresión desbordada de imaginación y mensajes de valor. “La gran inspiración de Emma fue mi hija, a partir de eso empecé a entender la visión femenina infantil”, asegura.

 

¿Qué es más importante en Emma, la religión o el futbol?

La historia original es de Adriana Pelusi, con quien conectamos porque nuestras infancias tuvieron similitudes. Estuvimos en colegios para los que era importante la educación del espíritu y el deporte. Emma no busca atentar contra la fe, pero sí desmitificar cómo te la inculcan y hallar detrás la confianza humana.

 

La película ocurre en Michoacán, eso le da elementos particulares…

Pasamos por dos equipos y había que imprimirle el sello que puede tener cada lugar. La película termina siendo en Michoacán porque de ahí es el equipo. Para mí era importante tener un equipo que agregara realidad a la película; si la película es un poco fantasiosa, sería más alejada con equipos imaginados. Esto la hace más empática con el público.

 

¿Cómo encontraste a tu protagonista, Cassandra Iturralde?

Cuando tuve el capital para hacer la película empezamos a buscar a Emma. Mi hija ya había crecido para poder hacerla y mi otra hija era demasiado pequeña, entonces me abrí a la posibilidad de buscar a una actriz. Debía ser una atleta de la actuación porque es una película donde está en el 96% de la historia. Cassandra en realidad no era una actriz formada, a partir de estar en un grupo de canto y baile tenía cierta presencia escénica. Seleccionamos diez niños que estuvieron en un taller de actuación durante tres o cuatro meses, y también hubo entrenamiento de futbol.

 

¿Cómo trabajaste con Emma y las otras niñas para hacer un buen equipo infantil de futbol?

Conté con el señor Chacón, papá de Renata, la niña pelirroja que interpreta a Fernanda. Él jugó en los Pumas y sigue siendo un apasionado del futbol. Y de alguna manera pasó lo que en la película, se dio este encuentro entre padre e hija a través del futbol, eso generó rivalidad y competencia, pero también convivencia y fraternidad como equipo y como grupo.

 

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con niños?

Son muy temidos en el set por la manera como hay que tratarlos para lograr ciertas cosas, yo creo que son muy inteligentes, me resultaron grandes aliados para la película, y tiene que ver con la libertad que les daba. Uno va ajustando el vestuario del personaje a la persona y esa libertad me gustó.

 

¿Por qué elegir el género infantil para iniciar tu carrera como director?

Desde mis primeros trabajos en escuelas de cine el leitmotiv ha sido la infancia, este mundo donde la realidad es diferente a la que viven los adultos. Esto me permite más libertad creativa, onírica. En Emma hay un rompimiento con la realidad para dar un mensaje. El mundo infantil nos permite esa libertad.

 

Hay gente que desdeña las películas infantiles y sin embargo requieren un talento especial…

Emma tiene diferentes niveles de lectura, el mensaje es sencillo pero potente, debes ser inteligente para llegar, no nada más a los niños, también a los padres y los adultos que los llevan al cine. Las películas infantiles no tienen que ser simples, deben ser elaboradas y sofisticadas.

 

En el Festival Internacional de Cine de Culto de Calcuta Emma recibió un reconocimiento como Mejor Película Familiar e Infantil, ¿cómo fue esta experiencia?

Después de haber recorrido varios festivales por el mundo sabes cómo es el mundo del festival cinematográfico, un poco más glam. Cuando vas a festivales infantiles lo que importa es el público y lo que están viendo. La verdad es que el público es grandioso, su recepción es fabulosa. En los festivales de niños están buscando objetivos muy diferentes a lo que se busca en festivales triple A. De verdad ha sido muy agradable encontrar este tipo de festival, en donde la parte humana permea mucho más

 

Después del reconocimiento en el Festival Internacional de Cine de Culto de Calcuta, ¿qué planes hay con Emma?

Vamos a salir con 45 o 50 copias, apuesto a que el corte de la película nos ayude a permear en algunas sociedades civiles, incluso colegios. Soy fan de romper con los esquemas de distribución normales, hay que intentarlo: no tenemos mucho que perder, más que las ganas de que esta película sea vista por la mayor cantidad de gente.

 

La cuarentena ha detenido los proyectos y obliga a replantearlos, ¿cómo ha influido este periodo de encierro para seguir adelante en el proceso de distribuir Emma?

Es un arma de doble filo, porque por un lado se ha parado la distribución, la oferta se ha detenido por un momento. Eso nos hace ganar un poquito de terreno, porque nosotros tenemos un producto terminado, listo para ofrecerse. Justamente la semana pasada estuvimos en plática con agentes de venta internacionales, para poder empezar a tener la película a la venta en otras regiones del mundo. Creemos que es un momento de oportunidad.