Esto no es Berlín: cómo crecer en el underground mexicano

 

Los años ochenta fueron explosivos, oscuros, emulsivos y candorosos. En México se agregó el renacimiento de las contraculturas, después de la represión de la década anterior.

Los ochenta fueron un gran momento para ser adolescente y experimentar la música, el arte, la sexualidad, la vida.

De eso trata Esto no es Berlín: es la memoria de una década y de una generación con prisas por manifestar su locura y sus claroscuros.

Hari Sama nos cuenta sobre su película, que estrena desde el 12 de diciembre en México.

 

Sobre la película: Dos jovencitos crecen en la zona conurbada de Satélite, vienen de familias conservadoras y rotas, con una desconexión inmensa con los adultos. Son llevados a un antro, el Aztek, donde está sucediendo la contracultura underground de la Ciudad de México de los ochenta. Entran en contacto con artistas radicales de la comunidad LGBT punk y su vida cambia para siempre. Los confronta, los ayuda a entender quiénes son y los transforma de manera significativa.

 

Así surgió el proyecto: Estuve cerca de filmar Los detectives salvajes, la novela de Roberto Bolaño, y por circunstancias de la vida perdí los derechos y fue un momento dramático. Después entendí por qué los había perdido, creo que fue para hacer Esto no es Berlín. Yo tenía mi propia experiencia de crecimiento en un lugar muy especial… el hecho de haber intentado ser gay sin serlo, de haber salido del clóset a la inversa, en el México de los ochenta, tenía su propia valía. Yo siempre he tenido un enamoramiento con la música de los ochenta y en ese circuito mental me di cuenta: de eso tengo que hablar, eso lo conozco bien.

 

La experiencia de Hari Sama en la contracultura: Yo fui muy chiquito al bar El Nueve, conocí a Juan Pablos Graham, del que medio me enamoré de manera poética, porque era un pintor hermosísimo en todos los sentidos. Yo iba con una actriz famosa en ese momento, Anaís de Melo, él un día se me acercó y me dijo: “¿tú vienes con Anais?” Empecé una amistad con él y luego conocí a dj Chrysler, Luis Carlos Gómez, que me invitó a hacer performance. Luego acabé con la banda de las escuelas activas del sur, con quienes hice mi proyecto musical La muerte de Eurídice, en ese tiempo tocamos con Caifanes y Fobia. Todos íbamos a La Quiñonera, gente del Madrid, de las escuelas activas, más gente que venía del Nueve que estaban haciendo arte. Luis Carlos me invitó a hacer música para sus performances, con otra banda hice performance en el CUT, como el Taka Fernández. Néstor Quiñones nos prestó La Quiñonera, nos prestaron obra para la película, fueron muy generosos. Hay un circuito ahí de psicomagia muy extraño, la verdad.

 

¿Esto no es Berlín le habla a la contracultura actual? Yo no intento comunicarme con nadie en específico, uno inicia un proceso creativo intentando comunicarse con uno mismo y a través de esa comunicación tratas de conectar con otro que no conoces, pero sabes que está ahí. Sé que alguien se va a comunicar conmigo a través de mi película, pero no sé quién va a decir: ‘sí, sí me dejo tocar por esta película’. Es una pregunta enorme que se va a ir resolviendo los próximos días.

 

Hari Sama es Esteban, el tío de Hari Sama. Este personaje me representa en la película, es como hablarle a mi yo del pasado. Represento una figura que no estuvo en el pasado, la mandé para acompañarme y tener un camino más afortunado. A mi me dolieron mucho esos años. Fueron gozosos pero también dolorosos, tuve una relación difícil con mi familia por mi reventón extremo. Ahí hay un acto psicomágico y una constelación que significó muchísimo poderla hacer.

 

Esto no es Berlín tiene en su reparto a Xabiana Ponce de León, Ximena Romo, Marina de Tavira, José Antonio Toledano y Mauro Sánchez Navarro. Se estrena en salas el 12 de diciembre.