Hace 30 años: La leyenda de una máscara de José Buil.

 

 

El 21 de febrero de 1991 estrenó en las salas de cine un film noir que también era summa y reinterpretación de un género vernáculo, las películas de luchadores: La leyenda de una máscara de José Buil.

Alter ego de Santo, el Ángel Enmascarado se proponía como una versión huidiza y oscura del ídolo. Con un elenco estelar —Héctor Bonilla, Héctor Ortega, María Rojo, Pedro Armendáriz Jr, Roberto Cobo, Gina Morett y Damián Alcázar en su primer protagónico—, la ópera prima de Buil ha trascendido y ahora es un referente de culto.

José Buil la miró en un maltrecho cine Estadio de la colonia Roma. Tenía mal sonido “pero por falta de mantenimiento de la sala”, explica Buil. “Esa película la terminé en la sala THX de Estudios Churubusco con el ingeniero Cerón, haciendo mezclas al estilo George Lucas, no tenía un pero. La prueba está en que una copia pudo ir a Toronto, Montreal, San Sebastián. Ahí los cineastas tenemos la responsabilidad de que nuestras películas estén terminadas con buena calidad.”

 

 

El antecedente de La leyenda de una máscara es el cortometraje Adiós, adiós ídolo mío, de 1981.
Sí, por fortuna se quemó en el incendio de la Cineteca. Digo por fortuna porque no me gustaba, pero me sirvió para egresar del CCC. Yo era periodista de una revista de espectáculos, Su otro yo, y el director me sugirió entrevistar a El Santo. Fue un hombre amable y hospitalario. Yo siempre hablé con él enmascarado, incluso le dije, “a usted sólo lo quiero conocer con máscara” y él estaba feliz por eso. Mi película del CCC no fue de su agrado y después inventé a El Ángel Enmascarado, es mi personaje con registro: escribí su biografía, tengo su ficha, todo el rollo.

 

¿Cómo fue la creación del largometraje?
Escribí el guion acompañado por las pláticas con Tomás Pérez Turrent, guionista de Canoa, Las Poquianchis y otras películas; fue mi maestro de guion en el CCC y le mostraba mis resultados hasta que logré un guion que parecía película. Entonces estaban recibiendo guiones en Conacine porque querían hacer una primera película del sexenio, había cerca de sesenta candidatos. En paralelo se estaba formando el primer consejo consultivo del Imcine, con personajes como Gabriel Figueroa, Gabriel García Márquez o Manolo Barbachano Ponce, quienes apoyaron mi ópera prima. Mi guión fue caminando y de pronto ya estaba en la lista para filmar y me lancé al ruedo.

 

La estructura se parece al Ciudadano Kane.
Me plagié la obra del amigo Orson Welles, le mandé una carta pero nunca contestó. Tomé la estructura narrativa del Ciudadano Kane, que comienza con la muerte de Charles Foster Kane y un periodista interpretado por Joseph Cotten investiga la vida del hombre que acaba de morir. Eso hice con El Ángel Enmascarado: muere sin explicación y aparece el periodista con la orden de investigar su verdadera personalidad. Ahí se hace la diferencia, tiene que investigar al ídolo de las masas, personaje de cómic, de películas mexicanas y gran atleta del ring.

Después armé la película como si fuera un capítulo de un cómic. Comienza con algo que ya pasó y termina con algo que va a pasar en el siguiente capítulo. Luego, por avatares del cine mexicano, no he podido hacer el capítulo dos.

 

¿Cómo fue la experiencia de un director joven, que hace su ópera prima, trabajando con actores consagrados?
La empresa exigía que tuviéramos actores de renombre y entre otras cosas Damián Alcázar tuvo su primer largometraje protagónico. Se puede pensar que el protagónico es El Ángel Enmascarado, que hacía Héctor Bonilla, pero el narrador es Damián Alcázar, que hace a Olmo Robles. María Rojo estuvo estupenda, me preguntaba: “¿Entonces soy la mamá del Angelito?” “Sí” “¿Y el Angelito nació con máscara?” “Sí”, y nos reíamos mucho. Pedro Armendáriz había sido parte del consejo consultivo del Imcine y estuvo interesado en que la película llegara a buen fin. Creo que hacer una película cómica se prestó a que no hubiera solemnidad entre actores y dirección. Para mí fue fácil, sencillo y divertido.

 

¿Qué recuerdas de los días de rodaje?
Lo que tiene la película son las imposiciones de las carencias, porque planteas una producción que cuesta mil y nada más había quinientos, entonces tienes que adaptarte. Yo quería hacer un thriller como Fritz Lang, una película obscura y la mitad del plan de trabajo había que hacerlo de noche. Conacine puso el grito en el cielo porque los llamados nocturnos salen caros. El fotógrafo Henner Hofmann hizo un trabajo extraordinario. Luego nos metimos a foros en Churubusco, alguna locación en la colonia Roma, en la Coliseo me conocían porque tenía cuatro años de ir. Ahora que lo pienso, realmente hice lo que quise.

 

¿Has visto la película últimamente?
La intenté ver y no me gustó la copia que están haciendo correr. La que hicimos Henner y yo es de atmósfera sombría y la copia que digitalizaron tiene brillos como de película de los Estudios América. La leyenda de una máscara ganó el Ariel a mejor fotografía, la foto de la película era sobresaliente y la versión que circula es amarilla y brilla. Quisiera remasterizarla para tener la copia más fiel que se pueda, según la estética que el fotógrafo y yo le imprimimos, que es la que fue a festivales, por cierto.

 

La leyenda de una máscara se ha convertido cine de culto. ¿Has sentido esta afición de la gente hacia la película?
Pepe Nava, el periodista, comiquero, rockero, seguidor de El Ángel Enmascarado la incluyó en su libro Quiero ver sangre, lo cual me agrada. Hay dos o tres películas del género que son buenas y me daría gusto que La leyenda fuera contada entre ellas. Fue una película de aprendizaje y divertida, tengo buen recuerdo de su realización. Me gusta que la película circule, que la gente la vea y que haya quienes se diviertan con ella, porque esa película es para divertirse. No quiere trascender nada, lo que más me gusta del cine de luchadores es que eran clasificación A, podían verlas los niños. Eso es un gran logro y a mí me gustaría poder seguir en una línea donde el tema que abordo es para todas las edades, eso me encanta.

 

¿Había intención de una segunda parte?
Tengo abierta esa puerta, espero que si Dios me da vida e imaginación pueda hacer el capítulo dos. Aquí el asunto es que Héctor Bonilla, El Ángel Enmascarado, ya anda llegando a los 80 años, siempre que lo veo me pregunta: “¿Qué pasó? ¿Cuándo vamos por el siguiente capítulo?” y está pendiente.

 

La leyenda de una máscara (México, 1989). Dirección y guión: José Buil, Producción: Gonzalo Herrerías, Mauricio Rojas; Compañía productora: Corporación Nacional Cinematográfica (Conacine),  Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE); Fotografía: Henner Hoffman; Edición: Sigfrido García Case; Sonido: Fernando Cámara; Música: Óscar Reynoso; Dirección de Arte: Patricia Eguía y Alfonso Morales; Reparto: Damían Alcázar, Pedro Armendáriz Jr., Héctor Bonilla, Roberto Cobo, Gina Moret, Héctor Ortega, María Rojo, Fernando Rubio, Virginia Valdivieso.