‘Lo mejor que puedes hacer con tu vida de Zita Erffa el apostolado melancólico

 

Los escándalos del fundador de la Legión de Cristo, Marcial Maciel, puso en entredicho el prestigio de esta congregación, una de las más recientes del catolicismo. En estos días, mencionar a los legionarios equivale a evocar historias de coerción y violencia psicológica y sexual.

¿Qué ocurre si un familiar decide, por voluntad propia, unirse a esta orden?

 Zita Erffa hizo con esta historia personal su ópera prima, el documental Lo mejor que puedes hacer con tu vida.

En él, su hermano László ingresa a los Legionarios de Cristo con el fin de volverse sacerdote. “Se fue de un día a otro, avisó por teléfono, lo podíamos ver sólo una vez al año, llamarle tres veces al año y ellos podían controlar las cartas que le escribíamos,” refiere Zita.

Ocho años después, Zita visitó a László  en el seminario. “Confronté su decisión y la manera en que se fue. También intenté ver cómo vive, incluso hicimos las paces.” 

 

 

¿Cómo surgió la idea para hacer este documental?

Tenía que hacer un documental para el CCC, dije que lo haría sobre los legionarios para entender a mi hermano. Según avanzaba el tiempo sentía más odio hacia los legionarios. Todos me insistían: pues hazlo sobre tu hermano, que es quien te interesa. Me di cuenta que tenía que hacerlo. Le escribí una carta y le pregunté. Pensé que se iba a negar no por él, sino por sus superiores. Pero me dijo que sí. Y fuimos a Cheshire.

 

 

¿Cómo fue la experiencia de filmar en el seminario?

Pensé que sería difícil entrar, las otras veces no habíamos pasado del cuarto de visitas. No les habían avisado a los chavos que íbamos a ir y el primer día grabamos la sala de comida, todos nos veían raro. Mi hermano me dijo que el superior quería hablar conmigo. Pensé: ‘ya nos podremos grabar aquí, hay que hacerlo rápido porque nos van a correr’. Y él sólo quería presentarnos a la comunidad y avisarles que haríamos una película. A partir de entonces no hubo ningún problema. Solamente no pude entrar a la clausura, cuando se levantan los chavos. Eso lo hizo Bruno.

 

 

¿Cómo manejabas el tema de la violencia sexual que se adjudica a los legionarios?

Fue súper difícil, yo lo ponía en una esquina de mi cabeza. Me costaba trabajo pensar que mi hermano estaba en un lugar donde el superior es un violador; al mismo tiempo mi hermano nunca creyó en él, por eso al principio no lo metí tanto en la película. Luego me di cuenta que debía hablar de él, porque la forma como está estructurada la orden sale de la cabeza de Maciel. Creo que eso se nota en la película: la rigidez, la obediencia y las cosas prohibidas. Eso viene de las reglas del fundador, y aunque ya están cambiando, todavía se nota su espíritu.

 

 

¿Algo te pareció valioso de la orden?

Me gusta que es un grupo internacional. Hablan muchos idiomas, obviamente para evangelizar mejor, me parece muy bueno. Y también, de persona a persona son súper lindos. Sobre todo donde estábamos, son súper chiquitos y súper idealistas.

 

 

Llevas de cinefotógrafo a Bruno Santamaría, quien hizo el documental Margarita.

Yo no conocía a Bruno, un maestro me dijo: “¿por qué no trabajas con él?” Lo conocí en un café, le dije: “me robaron a mi hermano, se lo llevaron”. Él casi empezó a llorar y le dije: “tú entiendes de qué se trata mi historia”. Ahí decidimos trabajar juntos. No fue sólo fotógrafo, también un poco director. En el documental tienes que tomar muchas decisiones rápidas: si paneas aquí, con qué personaje te vas, etc. Bruno lo hacía. Al mismo tiempo, todas la noches hablábamos sobre lo que habíamos hecho, planeábamos qué filmaríamos al otro día. Eso era muy importante para la película.

 

 

¿Faltó algo que te hubiera gusta contar?

Mis papás no quedan muy bien parados en la película… Cuando mi hermano se metió con los Legionarios mis papás estaban devastados, eso me hubiera gustado agregar. También, cuando terminé de hacer la película, conocí a muchas legionarios, con historias súper interesantes. Mi imagen de los legionarios se diferenció después de hacer la película. Sería otra película, con más background de la orden.

 

 

Tu película no hace una crítica frontal a los legionarios. ¿Qué han opinado de que no sea una película dura contra ellos?

Hay personas que dicen que la película no es suficientemente crítica y tienen razón, pero no trata de eso. En realidad no es una película sobre los legionarios, es sobre el reencuentro entre mi hermano y yo, en el set de los legionarios. Ya hay suficientes películas y artículos sobre Maciel, y además el espíritu de Maciel está en la película. No se trata de una película crítica, donde apunte y diga: ‘esto está mal’. Tú como espectador tienes que hacer tu propia imagen e imaginar la vida ahí. Como la escena donde uno pregunta: “¿qué hago cuando le va mal a uno de mis amigos?”, y dices: “Ay Dios mío, ¿cómo puede ser que no sabes? ¡Pues vas y le ayudas!” Y eso viene de la estructura de la orden, viene de Maciel.

 

¿Tu hermano y sus compañeros legionarios ya vieron la película?

Sí, todos. Les gusta. En general sienten que están bien retratados. Algunos dicen: “ay, me encanta, así somos”. Otros dicen: “yo lo percibo diferente porque la película es muy melancólica, y yo soy más feliz”. También uno le escribió un mensaje a mi hermano, le dijo: “ay, qué tontos éramos y qué tontos seguimos siendo”. Eso me pareció simpático, que vean sus faltas en la película y que ya las estén cambiando.

Lo mejor que puedes hacer con tu vida de Zita Erffa estrena el 8 de noviembre en la Cineteca Nacional y otras salas del circuito cultural del país.