México Primero en el Festival Internacional de Los Cabos: el amor, la violencia y el candor.

La selección México Primero del Festival Internacional de Los Cabos 2019 se distinguió por sus diversas historias y miradas, que abarcaban metrópolis y pequeñas ciudades; personajes de distintas periferias geográficas o emocionales; fábulas sobre el reto de crecer y el de envejecer.

Cinco películas del México contemporáneo que no dejan de mantener constantes: el amor de pareja, de amigos, de cómplices de las aventuras; la violencia que amenaza, que juega o que hace justicia; el candor de los hermanos, las videoastas o la banda. 

 

Mano de obra, de David Zonana: la precariedad justiciera.

Un grupo de albañiles sufre de un sistema laboral que les niega seguridad, pago justo y a tiempo, trato digno. Por eso, cuando el hermano de Francisco muere en un accidente de trabajo, éste busca cómo hacer justicia y lo estira hasta adueñarse, con sus compañeros de trabajo, de la misma casa que construyen. Una fábula que roza la crítica social y el absurdo hasta llegar a una sospechosa sátira muy Señor de las moscas sobre la infinita paciencia de los “pobres de este mundo” (diría José Emilio Pacheco) quienes “tarde o temprano / ellos en masa heredarán la tierra”.

 

Club Internacional Aguerridos, de Leandro Córdova: el manierismo punk.

Falso documental realizado con la verosimilitud de las limitaciones audiovisuales de la época (están por terminar los ochenta), hacen que el güero Nicolás Oxman —homenaje al escritor contracultural Nelson Oxman— grabe al Club Internacional Agueridos, banda de las periferias de la Ciudad de México. La expresión de la tribu urbana deriva en violencia callejera; el documentalista deviene protagonista y cordero en sacrificio. La ópera prima de Leandro Córdova tiene su principal fortaleza en su manufactura: recreación en tono experimental de una época y una ambición del extrañado Distrito Federal. 

 

El deseo de Ana, de Emilio Santoyo: la candidez del tabú.

Ana, madre soltera freelance, recibe a su hermano Juan, quien llega en tremenda moto maldita y se adueña de su casa, su hijo y del sofá donde duerme. La amenaza real está en los recuerdos de Ana: su vínculo con Juan, que trascendió el amor fraternal al de pareja. Libre de amarillismo, Ana y Juan hacen del incesto un locus amoenus naif, un paraíso perdido con estética de videoclip, donde los hermanos convergen sin trauma ni psicologismo que explique la trasgresión. Solo está la coincidencia del jardín y las emociones. La película elude el escándalo y hace del incesto un vínculo posible; incluso apreciable.  

 

 

Observar las aves, de Andrea Martínez: el registro y el espejo del olvido.

A la escritora Lena le han diagnosticado el síndrome de Parkinson; sabe que su deterioro será fulminante e irremediable. Aún en plena vitalidad empieza a grabarse para dejar registro de quien ella ha sido; cuando la enfermedad la supera busca a la videoasta Andrea, a quien le pide que la grabe hasta el final. Andrea Martínez, directora de Observar las aves también es la directora y coprotagonista del video de Lena; video y cine son un juego de espejos con peleas, reconciliaciones, revisiones de materiales y buenas o malas tomas. Observar las aves es conmovedora por su tema y audaz por su tratamiento. Y como paradoja, el registro de la decadencia también es un testimonio de que se ha sido libre, que se ha vivido en plenitud.

Observar las aves obtuvo los premios del Público Cinemex y el Premio Tráiler Art Kingdom.

 

La paloma y el lobo, de Carlos Lenin: la violencia que se presiente; el amor que se contiene.

Por ética y estética el director Carlos Lenin rechazó cualquier escena de violencia explícita en su ópera prima. Pero Paloma y Lobo no pueden vivir su amor sino desde la cautela, la contención y la amenaza que los rodea. Ella quiere regresar a Linares, él lo evita porque hay amenazas contra él.  La pareja vive frustrada por esta amenaza que rodea al ambiente: violencia más atmósfera que evidencia, a lo que se incluye la precarización laboral, otro crimen tolerado bajo el ímpetu de la productividad. La paloma y el lobo es la violencia que rodea y la historia de amor que no se consuma por esta atmósfera de precariedad y muerte.

La paloma y el lobo ganó el Premio Cinemex – México Primero.