Productoras mexicanas en Cannes: Eréndira Núñez y el rodaje pandémico de ‘La Civil’ de Teodora Ana Mihai

 

 

La violencia que se vive en México desde hace más de una década pide una y otra vez ser contada: 

 

Ahora es la historia que vivió Miriam Rodríguez, de San Fernando, Tamaulipas. Tras la desaparición de su hija de 16 años, en 2014, Miriam la buscó afanosamente, también a los delincuentes que la secuestraron y que podrían ser sus ejecutores. Con un sofisticado entramado de identificaciones falsas y contactos con el crimen organizado, logró atrapar a varios de los criminales, hasta que la asesinaron en mayo de 2017

 

Durante su estancia en Reynosa, Tamaulipas, la cineasta rumana Teodora Ana Mihain conoció esta historia de viva voz de Miriam, que tiempo después recogió el New York Times. Con colaboración del escritor reynosense Habacuc Antonio de Rosario, Mihain recreó la gesta de esta mujer y ése es el germen de La civil, película protagonizada por Arcelia Ramírez.

 

La película es producida por Rumania, Bélgica y México. Eréndira Núñez, junto con Michel Franco y desde la casa productora Teorema, lideraron la parte mexicana que realizó la película.

 

Eréndira nos cuenta sobre este rodaje, que además tuvo el insólito mérito de realizarse en Durango, durante la pandemia del Covid 19, y que participa en la sección Un Certain Regard de la edición 74 del Festival de Cannes. 

 

¿Cómo comenzó a fraguarse el proyecto de La civil?

Teodora Ana Mihai estudió en México hace muchos años, en Reyosa, Tamaulipas. Fue cuando conoció a nuestro personaje principal y su tragedia. Mihai regresa a Europa y escribe su guion, en colaboración con Habacuc Antonio de Rosario, escritor de Reynosa. Teodora buscó un productor en México y llegó con nosotros, ya con varios fondos europeos. La coproducción es rumana porque ella es rumana; con Bélgica porque también es belga, y nosotros fuimos la parte que asumió el rodaje. Empezamos en enero de 2020. Entonces llegó la pandemia y se complicó todo, pero Teodora quiso filmar y dijimos: “ok, filmemos”.

 

La Civil entra en una tradición de películas sobre desapariciones y violencia en México, hay cuatro o cinco nombres de películas que abordan el tema ¿La civil que aporta de nuevo a esta filmografía?

Me llamó mucho la atención la sensibilidad de Teodora, todo lo vemos desde lo que vive la mamá, no lo que le pasa a la hija o a los delincuentes, es lo que le sucede a una madre en ese momento, qué cambia en ella, qué corajes empieza a sentir, rencores, venganza. Toda su psicología dentro de una situación tan espantosa.

Teo fue muy cercana a esta persona en la vida real, estudió la historia desde un lado muy sensible y muy personal; lo mismo hizo con Arcelia, nuestra actriz principal.

 

Arcelia Ramírez es una actriz que en últimas fechas ha hecho papeles de soporte en otros proyectos, da gusto que aquí esté al centro de la historia, ¿cómo fue trabajar con ella?

Arcelia y Teodora se conocieron desde unos años, Teo le contó el proyecto y antes de que nosotros nos integráramos al proyecto ya sabíamos que iba a ser con ella. Tienen una relación súper cercana, más cercana ahora, incluso en el rodaje fue intensa por todo lo que vivían ambas. A mí me sorprendió Arcelia como actriz y como persona, la respeto muchísimo. Fue increíble su trabajo, estaba comprometida más que nadie en el proyecto y se siente.

 

Filmar en tiempos de pandemia debe haber sido peculiar, ¿qué me puedes platicar del rodaje?

La historia sucede en el norte del país, hicimos varios camping para decidir dónde filmar. Por la pandemia se hizo toda la planeación por zoom, ella buscaba opciones por Google Earth y me decía: “mira una placita, esto quiero”. Teníamos mucho miedo de filmar en pandemia, no es que hubiera muchas producciones trabajando, que te dijeran: “haz esto, luego esto”, era casi inventarlo, hubo mil conversatorios de cómo hacer un rodaje pero nada era como estar ahí y saber qué funciona o no.

Decidimos Durango; mientras Teodora estaba en cuarentena me senté con el secretario de Turismo, el director de la Comisión Fílmica y dieron todo el apoyo, a pesar de que en esos momentos estaban en semáforo naranja o amarillo.

Cuando decidió hacer su película Teo dejó Bélgica y Rumania. Se vino a México con todo y su hija. Una bebé que se volvió parte del crew, cumplió tres años mientras estábamos filmando.

 

Ahora van a Cannes, participan en la sección Una Cierta Mirada, ¿qué les significa después de pandemia, después de Durango, que ahora se vayan a Cannes a participar?

Teo lleva años trabajando en esto, la satisfacción que siente es inmensa, inimaginable. Esto lo filmamos en plena pandemia, con semáforo rojo en Durango: no habían tiendas ni nada abierto, el crew tuvo que encontrar la manera de avanzar; nuestra diseñadora de vestuario, Bertha Romero, tocaba las puertas de las señoras que vendían ropa, los de arte tuvieron que conseguir cosas casi en el mercado negro.

No nos pasó nada, es lo más increíble, comprobamos que con los protocolos se puede filmar. Nosotros fuimos una burbuja, vivíamos en el mismo hotel, íbamos en el mismo transporte, fue la ventaja de filmar en Durango, llevé a todos de la Ciudad de México y también tuvimos crew local. El último día de rodaje yo lloraba y decía: “Wow, lo logramos, no se detuvo la filmación, todo el mundo está sano, se logró”. Y Teo me dijo: “Voy a acabarla para Cannes, quiero que se estrene en 2021”. La tenía tan masticada en su cabeza que nunca lo dudé, sabía que cuando se sentara a editar la acabaría rapidísimo. Me mandó el corte final en abril, que se haya empujado para Cannes fue más a nuestro favor.

Estamos felices pero todos los de Durango, nuestros extras, nuestros actores, la coordinadora de extras, absolutamente todo el crew están mucho más felices de saber que va a Cannes.

 

Se va a Cannes y después ¿cuándo la podremos ver en salas mexicanas? 

Queremos estrenar en un festival mexicano, espero que en el otoño, y después sacarla en salas, aprovechar el ruido que se genere en ese momento. Ahorita a ver cómo nos va en Francia para comenzar a tocar puertas de los distribuidores en México. A mí me encantaría hacer un súper estreno en Durango. Filmamos en un pueblo que se llama Nombre de Dios, sería increíble ponerla en la plaza, en la esquina de la tienda del personaje Álvaro, donde está la casa de Cielo, la protagonista. Se me hace una iniciativa increíble, todo el mundo termina siendo parte de esto, es su película y llevársela a esas personas se me hace justo, hay que hacerlo.