Restos de viento, el limbo fantástico de Jimena Montemayor Loyo

Restos de viento, segunda película de Jimena Montemayor Loyo, es ambigua y misteriosa. La directora descoloca a sus personajes y hace que la historia transcurra en un limbo: hay una madre extranjera, con depresión aguda, que vive sin apoyos cercanos; sus dos hijos intentan salvar la infancia entre el desorden de la casa y juguetes viejos; un padre ausente, un bosque y la época remiten más a la memoria que a coordenadas específicas; un espíritu chamánico acompaña la incertidumbre y no se entiende si es refugio o amenaza.

“El personaje del espíritu estuvo desde el principio del guión, pensando que los niños no ven como fantásticos a sus amigos imaginarios, es algo real que les está sucediendo”, dice la directora, Jimena Montemayor Loyo. “El espíritu de la colmena era mi referencia hacia cómo se representa la imaginación y la realidad en la cabeza de los niños. Tiene elementos navajos, fue una mezcla entre hombre arbolado, guerrero y padre.”

El espíritu no es la única extrañeza. ¿Qué hace la argentina Dolores Fonzi protagonizando una película mexicana? “Quería que la película fuera interpretada por una actriz latinoamericana, no mexicana”, explica Montemayor, “una mujer que se enamora, emigra, de pronto se encuentra en un país que no es el suyo y no tiene una red de apoyo. ¿Qué pasa en este limbo?”

La ambientación y la temporalidad del filme insisten en la ambigüedad. “Quería crear una temporalidad con elementos de los cincuenta y los sesenta. Entonces las distancias eran más complejas, era más complicado tomar aviones, no había la interconectividad que tenemos ahora, y era un poco apelar a una nostalgia y un pasado.”

Restos de viento habla sobre la ausencia del padre y también sobre cómo se recrea una familia, trata de cómo la imaginación llena vacíos, de cómo se padece el limbo de la depresión en ambientes ajenos.

Drama lírico e intimista, con actuaciones solventes y enigmas que parecen resolverse en el poder de las presencias: las de una madre y dos hijos que juntos sobreviven a la ausencia masculina que tanto los determina.

Entrevista a Jimena Montemayor por RESTOS DE VIENTO