“Queerciañera”, el festejo del Premio Maguey: todas las diversidades de la diversidad


Imagen principal

21 de abril, 2026

 

Por Carlos Ramón Morales

 

El Premio Maguey del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) cumple quince años de ofrecer ese cine queer que convoca a comunidades antes no visibilizadas. Lo hace desde el título de la Queerciañera. “El lema es divertido, nos parecía interesante apropiarnos de la tradición de los quince años en México y abordar la celebración desde una óptica distinta, llenarla de diversidad y convertirla en una festividad incluyente”, dice Pavel Cortés, quien dirige este premio y es un activista tenaz de las comunidades LGBT+.

Un Premio que en quince años ha tomado un lugar protagónico en el FICG y que proyecta su influencia hacia creadorxs, audiencias y críticas de la cinematografía contemporánea. El cine queer permea al mundo y en México, su mejor expresión se encuentra en la selección del Premio Maguey.

Platicamos con Pável  Cortés, director de Premio Maguey, sobre estos quince años y sobre el gran momento del cine de las diversidades.

 

¿En qué contexto se creó el Premio Maguey?

El Festival Internacional de Cine en Guadalajara tiene distintos galardones; no todos provienen de una sección oficial, algunos se entregan de manera paralela. En su primera edición, el Premio Maguey funcionó bajo este formato. En la segunda edición, y a raíz del éxito nacional, se consideró una sección oficial competitiva. Fue uno de los primeros logros del premio: fue importante que en una segunda edición se legitimara y se sumara a las competencias oficiales. 

 

Se sabe que Guadalajara tiene dos caras, una con un activismo queer importante, pero otro lado con un sesgo conservador, que miraría con recelo este premio. ¿Cómo asumió la sociedad tapatia al Premio Maguey?

Un fiel ejemplo de eso es la película Doña Herlinda y su hijo, de Jaime Humberto Hermosillo, que habla de esta doble moral tapatia. Guadalajara está empapada de clasismo, racismo, discriminación, hay muchos señalamientos pertinentes respecto a estos matices, pero en contraste es un referente LGBT en el contexto mexicano. Esa dualidad es el ingrediente secreto de que el Premio se haya consolidado en nuestra ciudad. Porque además, Guadalajara ha cambiado mucho en los últimos tiempos. Las nuevas generaciones marcan la diferencia. Es una ciudad de contrastes, donde se podía desarrollar un galardón que aporte socialmente, que genere discusiones interesantes, que proponga polémica si es necesario. Hoy tiene muy buena respuesta, con un público cada vez más incluyente, más diverso, más educado, porque es un tema de educación y el cine toma un papel de mentor fundamental en torno a la diversidad. 

El Festival Internacional de Cine en Guadalajara fue visionario y valiente por apostar por la diversidad, cuando la realidad social, cultural y cinematográfica distaba mucho de lo que es actualmente.

 

 ¿Han evolucionado las historias del Premio Maguey desde aquel 2011 a 2026?

Desde el inicio nos interesaba desmarcarnos de ser un galardón gay, sobre todo por este juego de palabras del Premio Magay. Por eso buscábamos una cosmovisión cinematográfica incluyente, que representara todas las diversidades de la diversidad. Al inicio, las películas se enfocaban en la homosexualidad masculina, con temas recurrentes: la aceptación, el conflicto familiar, los amores prohibidos; después vino un auge por el cine de las sexualidades femeninas, y ha habido casos especiales de película que hablan de la intersexualidad. En fechas recientes sobresalen las personas no binarias. El cine ha sido testigo y portavoz de estas expresiones.

Un criterio fundamental ha sido seleccionar películas que no marginen, vulneren o condenen a las personas de la diversidad sexual; que no los lleve a la tragedia o la imposibilidad. Nos gusta que las historias tengan un mensaje poderoso, en el que sí se muestra todo lo que cuesta vivir desde la diversidad, pero también con un mensaje positivo de que es posible la realización personal, cambiar el paradigma o la condena.

El mundo se ha transformado y el cine lo refleja. La diversidad ha sido un protagonista muy interesante y camaleónico.


Imagen secundaria

El punto de partida es la diversidad sexual, pero por extensión hablamos de cómo nos juntamos todos en sociedad, cómo somos padres, madres, cómo tenemos un hermano o una hermana con identidades diversas, pareciera que los temas queer se expanden y hablan de cómo se articulan las sociedades, una vivencia diferente a hace 50 o 100 años... 

Es por la visibilización. Por un lado está nombrarnos, reconocernos, que nos vean, que nos identifiquen y que nos legitimen. Es una misión muy importante de la cinematografía que permita vernos, pero también, y es lo que ha pasado en estos años, asumir la diversidad como algo natural, cotidiano.

Algunos caen en el comentario de que "ay, ahora todo el mundo es homosexual”. Lo que pasa es que antes no podía expresarse libremente. La historia es la misma, la gente es la misma. El problema es que antes la diversidad estaba condenada a la invisibilidad.

Si antes se abordaba el tema de la diversidad en el cine, era para hacer burlas o como algo polémico y condenado a la tragedia  o a un crimen de odio, siempre desde una visión negativa. Ahora la diversidad se ha normalizado, cada vez asumimos más que ser diversos es lo natural y lo antinatural es tratar que la humanidad, tan diversa e irrepetible de un ser a otro, se le encasille en modelos heteronormativos caducos. El cine visibiliza y normaliza las condiciones de la diversidad, ¿no?

 

¿Cómo festeja el FICG los quince años del Premio Maguey y la diversidad?

En la competencia de 2026 hay 16 títulos. De ellos, ocho tienen a México en su sangre. Uno es una coproducción con Cuba, y el resto son películas mexicanas, algunas coproducidas con otros países, pero donde los personajes son mexicanos. Es un fiel reflejo de cómo la diversidad cinematográfica no solamente es internacional, sino también nacional.

Este año, la mitad de la competencia representa a México y eso hace quince años hubiera sido impensable. Los logros han sido muchos y el cine es un fiel reflejo de los mismos.

 

Las películas mexicanas que participan en este aniversario quince del Premio Maguey, y que tienen en su centro o como uno de sus elementos importantes a la diversidad, son: Calle Cuba (coproducción con Chile y Cuba) de Vanessa Batista, Mickey, de Dano García, Nuestro cuerpo es una estrella que se expande, de Semillites Hernández Velasco y Tania Hernández Velasco, Yo tengo dos papás, de  Edgar Reyes, El círculo de los mentirosos, de Nancy Cruz Orozco, Lo que nos van dejando, de Issa García Ascot, Se busca, de Kenya Márquez y Soy Mario, de Sharon Kleinberg.

Te puede interesar

Festivales
Noticia relacionada

El 41° Festival Internacional de Cine en Guadalajara elige cine mexicano

Festivales
Noticia relacionada

El cine mexicano arranca 2026 en tres festivales internacionales

Festivales
Noticia relacionada

Ambulante regresa en 2026 para “confabular” sobre el cine documental

Festivales
Noticia relacionada

Cine mexicano en el 46 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano