‘Motel Paraíso’, de José Eduardo Castilla y las fantásticas historias del abuelo
28 de julio, 2026
Por Carlos Ramón Morales
(colaboración de María Fernanda Zamora)
Si viajan a Coatzacoalcos, Veracruz, visiten el Motel Paraíso, ahí pueden pasar un momento muy ameno. Confort, higiene y discreción. Pero además, con suerte podrían conocer a su dueño, Daniel Ponce, héroe de mil batallas, que ha enfrentado ladrones, perros rabiosos y sujetos huidizos con problemas digestivos.
Daniel y su esposa Lourdes están al frente del Motel Paraíso, y su nieto, José Eduardo Castilla, decidió contar sus aventuras, intimidades y fantasías. Motel Paraíso, ópera prima de Castilla, es un ejercicio lúdico de estilos cinematográficos, que hace de sus abuelos héroes casi mitológicos. Pero más importante, es un acercamiento amoroso a una pareja que ha sabido sortear cinco décadas de vida en común, con amor sosegado y cuentos desorbitados.
Y en un revés inesperado, Motel Paraíso también hace homenaje a la práctica audiovisual: la que hizo el abuelo, la que hace el nieto, la que ahora podemos ver en las pantallas.
Motel Paraíso se presentó en el Festival Internacional de Documentales de Tesalónica y ahora forma parte de la Selección Oficial del 29° Festival Internacional de Cine Guanajuato.
José Eduardo Castilla nos contó por qué el motel de su abuelo es uno de los mejores lugares para conocer en Coatzacoalco.
A tu abuelo los conoces de siempre, conoces su humor y su temperamento desde la niñez. Pero, ¿cuándo entiendes que ahí hay material para un documental?
Preparaba mi documental de la carrera del CCC y no sabía de qué hacerlo, cuando mi abuelo le marcó a mi mamá. Estaba en el altavoz, le contó que se acaba de meter un perro rabioso a un cuarto del motel y que lo sacó del cuarto con un machete. Ahí me di cuenta de que tenía una peli.
Mi abuelo cuenta muchas historias de cuando cruzó la frontera, o cuando decidió hacer el motel. Pero cuando cuenta una historia, siempre le agrega algo, exagera, le pone imaginación y las hace más divertidas. Eso es un poco el cine también. Y fue una de las semillitas; la otra fue recordar el material de archivo de video que hizo cuando mis hermanos y yo éramos niños. Mi abuelo retrató mi infancia. Quise invertir los roles. Mandé a reparar su handycam viejita y empecé a grabarlo.
Algo divertido de Motel Paraíso son estos cortometrajes de las historias de tu abuelo, que recreas desde los géneros: noir, horror, una película silente, western, acción... ¿Cómo fue hacer esos ejercicios?
Salió esta idea: ¿cómo voy a contar las historias de mi abuelo? Pensé: si vamos a mentir, mintamos bien. Y se me ocurrió escoger seis historias y ahí entraron los géneros.
Pensaba que en el teatro el espectador es consciente de la convención: tres palos son un cactus y estamos en un desierto. En el documental, el espectador es consciente de que son mis abuelos y no actores, y sus limitantes se volvían parte de la propuesta: mi abuelo actuando de Clint Eastwood, o de Rambo. Hay una conversación con el espectador y por eso funcionan estas puestitas, tiradas hacia el video home. Los defectos se volvieron parte de la peli, como la barba de Dios que se le ve el listón, o cuando cae el cuchillo se ve que hay un hilo. Me daba nervios ver si funcionaba, pero la gente lo cacha y lo disfruta.
La mitad de Motel Paraíso son estos ejercicios. La otra, los testimonios de tus abuelos. Me parece interesante tu abuela, ella no parece estar lista para ser entrevistada, pero se avienta el ruedo y logras unos testimonios importantes. Son retratos emotivos de estos personajes, pero imagino que te pedía distintas estrategias....
Con mi abuelo fue muy fácil, estuve grabando mucho con él. El primer bloque de grabación fue de dos meses, y en ese lapso mi abuela no quería salir. Empecé a sentir que también tenía que hablar con ella. Edité unas cositas, se la enseñé y ya quiso que la grabara.
Al hablar con los dos noté que no se decían muchas cosas. Llevaban mucho tiempo sin decirse que se querían y ahora me lo estaban diciendo a mí. Y su relación evolucionó. Mientras hacíamos el documental empezaron a llevar mejor.
Al final, la peli trata de lo difícil que es estar cincuenta años con alguien. El cariño existe pero con todo lo que han vivido, el cansancio, la rutina, es difícil mantenerse.
Se habla del cine como ejercicio de sanación, muchas veces me parece retórica. Pero en el caso de tu documental toma completo sentido...
En el CCC tuvimos una clase con Eva Villaseñor y nos dijo que no hay acto de amor más grande que grabar a la gente que quieres. En ese momento mi abuelo estaba mal de salud, estuvo a punto de ya no estar. Ahí pensé: "Quiero hacer esta peli para mí, para que mi abuelo siempre exista”. La peli se volvió en una excusa para eso, el cine como medio de inmortalidad, para derrotar a la muerte.
En algún momento, tu abuelo muestra los videos donde te registró cuando eras niño. Y pensaba: aquí hay un cambio de estafeta; el primero de la familia que experimentó el audiovisual fue el abuelo, y ahora le toca a José Eduardo. Tu película se convierte en una reflexión sobre el audiovisual y la memoria.
Mi abuelo dice que esos videos son sus tesoros, lo más importante que ha hecho en su vida. Y empecé a darme cuenta de que en esos videos nunca salía él, porque grababa. Y se me ocurrió que quería tener algo así, pero de él.
En algún momento le pregunté: "¿Tú te consideras un cineasta?", y me respondió: "No, yo lo hacía porque lo necesitaba hacer, porque me nació hacerlo y podía hacerlo." Y pensé: "Eso también es ser un cineasta, yo estoy haciendo esta peli por la misma razón”.
Él nunca se ha aceptado como cineasta, pero ahora hay mucha gente haciendo cosas en TikTok, con teléfonos y otras cosas. Estamos en un mundo saturado de imágenes, que hacemos porque tenemos la necesidad de hacerlas...
Pero hay de imágenes a imágenes. Puedo pasar cuatro horas en el TikTok y la suma es insustancial; en cambio, los testimonios de tus abuelos me importan. Motel Paraíso habla del audiovisual, pero también del peso de las imágenes. Con tantas imágenes vacías, hay que agarrarnos a las que significan algo...
Cada vez que he visto la peli, digo: "Ahorita me hace reír muchísimo, pero cuando mi abuelo no esté me va a romper." Lo último que grabamos fue cuando aparecen los créditos, mientras él se aleja en la playa. Eso me trascendió. Ya ni siquiera importaba cómo quedaba esta peli. Si mis nietos o bisnietos pueden conocer a mi abuelo de esta manera, mi trabajo se resignificó.
Mis tíos y mis primos empezaron a ver lo importante que puede ser el cine. Se dan cuenta del poder que tienen las imágenes que grabamos.
¿Cómo ha reaccionado tu familia con Motel Paraíso?
Al inicio se reían de nervios, mi abuelo decía que nunca se había dado cuenta que fuera tan grosero. Les pasé un Vimeo a mis abuelos y ya tiene como doscientas vistas, porque se lo enseñan a cualquier persona que se les atraviesa. Les gusta mucho, dicen que se puede ver muy bien quiénes son ellos.
La primera vez que la vieron hice un pequeño screening y el día siguiente me dijo mi abuelo: "No puedo creerlo, tu abuela se durmió abrazándome toda la noche, llevaba años que no había pasado eso” y después me empezó a dar detalles explícitos y lo tuve que parar.
¿Hay algo que te faltó preguntarle a tus abuelos?
Tengo como cuarenta horas de material, hay muchas cosas que me las quedaré yo. También era el ejercicio de condensar eso, para que fuera llevadero y la gente pudiera conectar.
También intenté retratar la ciudad, para hablar de mi abuelo tengo que hablar de Coatzacoalcos, se tenía que ver la playa, la costa, el motel que mi abuelo construyó. Nos aventamos juntos en el tobogán y fue un camino muy lindo.
¿Qué te parece que se vea Motel Paraíso en Guanajuato?
Es la primera vez que lo presentamos en México y Latinoamérica. Mis abuelos no han ido a ningún festival, pero a Guanajuato van a poder ir; eso me emociona mucho. Me emociona ver cómo lo recibirá la gente. Hay chistes locales, que si no eres mexicano no entenderás. Es algo que intenté con la peli y quiero seguir intentando con mi cine, hacer un cine entretenido y accesible. Me interesa ver si la gente lo cacha y lo disfruta, eso me me emociona mucho.
Motel Paraíso (México 2026). Dirección, guión y Director de fotografía en Handycam: José Eduardo Castilla. Productor: David Limón Aguilar. Casa productora: Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). Director de fotografía en escenificaciones: César Salgado Alemán. Editor: Emiliano Carrillo. Música original: Eduardo VC. Supervisión de edición de sonido: Gerardo Berumen. Diseño de producción: Gerardo García León. Asistente de dirección: Daniel Carrera Pasternac. Participan: Daniel Ponce San Román y Lourdes Toledo Farrera. Locación: Coatzacoalcos, Veracruz.