‘Sobriedad, me estás matando’, de Raúl Campos: la comedia negra, en rehabilitación


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28 de enero, 2026

 

Por Carlos Ramón Morales

 

¿Quieren conocer a Raffi? Se burla de las desgracias que se cuentan en los círculos de autoayuda, le roba dinero a su madre, le da sablazos a su hermano, se va a vivir con su mejor amigo y casi le estropea su relación de pareja. 

Raffi es un adicto en rehabilitación y tiene casi cuarenta años.

Sobriedad, me estás matando, ópera prima de Raúl Campos, es una comedia negra que merodea el drama, y que entre decisiones insólitas o desafortunadas, hace la radiografía, todavía ardua, del adicto en proceso de reinserción. Escrita por el director, por Félix de Valdivia y el protagonista Octavio Hinojosa, Sobriedad... recupera la incorrección política del stand-up comedy para abordar un  tema del que nadie habla pero todos conocen: qué hacer con el familiar, el amigo, la gente cercana que sufre de adicción, que busca rehabilitarse... y que la sobriedad los suele matar.

Sobriedad, me estás matando tendrá su estreno en salas comerciales del país. Platicamos con Raúl Campos sobre comedias que nadie quiere producir, salas de cine que se quieren llenar y de un nuevo humor negro que busca confrontar al scroll digital.

 

Muchas películas sobre adicciones terminan en la rehabilitación del personaje. Ahí arranca Sobriedad, me estás matando, en el momento no menos difícil de la reinserción. ¿Por qué este punto de partida para contar su historia?

Cuando entras al terreno de la comedia negra, quieres poner a tu personaje en la posición más trágica posible, en la que enfrenta más adversidades.

Raffi inicia con una ansiedad que muchos compartimos: el paso del tiempo. En un abrir y cerrar de ojos han pasado veinte años y no has hecho nada con tu vida. Es un FOMO de la propia existencia, algo auténtico para los que escribimos esta película.

A nivel narrativo, queríamos experimentar con dos cosas: primero, una película llevada por el protagonista, sin subtramas ni distracciones. Y segundo, proponer al protagonista más antipático. Venimos de trabajar con plataformas donde la pregunta siempre es: “¿cómo hacemos que el personaje principal sea agradable para el público?” Nosotros empezamos al revés: “¿Cómo lo hacemos más desagradable, para que el espectador diga: ‘no puedo seguir a este personaje’ y ver si logramos darle la vuelta?”

 

Sobriedad, me estás matando se presenta como comedia negra, pero tiene momentos devastadores. Hay gags y situaciones absurdas, pero también decisiones familiares y de pareja muy tristes. ¿Cómo procuras el equilibrio entre la comedia y el drama?

Félix [de Valdivia] y yo llevamos más de diez años trabajando en comedia. Hemos entendido que la comedia habita un espectro amplio y flexible. Parte del ejercicio de esta película era jugar con eso y coquetear con la tragedia. Extremar ciertos momentos de la comedia y llevarla a un lugar más humano.

Nuestra aspiración es provocar diálogo. El cine no existe hasta que alguien lo ve, y más aún, hasta que alguien socializa lo que vio. Los géneros son vehículos para generar esa experiencia. Queríamos jugar con las expectativas del espectador, necesitamos mostrar que existen otras formas de hacer comedia, que puede hacerte sentir más allá de la carcajada fácil o del error fársico.

 

Octavio Hinojosa carga con la película al interpretar a Raffi; lo acompañan presencias sólidas, como Mónica Dionne o Maya Zapata. ¿Cómo fue el trabajo con Octavio para construir este personaje tan complejo?

Octavio llegó con esta historia con mi socio Félix y conmigo, con un personaje muy personal y trágico. Cuando lo leímos, le dijimos: “esto lo puedes llevar hacia el drama o podemos entrarle vía la comedia negra.” Octavio quiso llevarlo a la comedia. Con esa premisa escribimos la historia, sabiendo que sería su primer protagónico en pantalla grande.

Octavio tiene una anécdota reveladora: envió el proyecto a la manager de una actriz famosa, para ver si quería interpretar a Inés, y ella le respondió: “no hagas esto, es un suicidio para tu carrera.” Era una película políticamente incorrecta. Pero justo por eso decidimos hacerla.

Con Octavio se generó una complicidad enorme. Buscó locaciones gratis, porque no teníamos apoyos del gobierno, ni de plataformas. Y tener al protagonista de tu lado, que se sabe la película de memoria porque la coescribió, y que conversaba conmigo como director para mejorar cada momento, convirtió el proceso en algo muy especial.

Luego llegaron Mónica, Maya y otros actores que no eran nuestros amigos, aunque los conocíamos por su carrera. Se enamoraron del proyecto. No fue un casting convencional: fuimos directamente a decir: “la mamá de Rafi es Mónica Dionne” y buscamos enamorarla de la historia y de nuestra visión. En su mayoría, el elenco fueron primeras opciones, y todos se hicieron cómplices del proyecto.


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Has dirigido para plataformas especiales de standuperos como Carlos Ballarta, Sofía Niño de Rivera o Ricardo O’Farrill. ¿Cómo influyó este género en tu mirada como director?

Lo que empecé hace más de diez años en el mundo del stand-up tiene todo que ver con lo que hago ahora. Una generación nos juntamos alrededor de 2009 o 2010 para intentar otra comedia, distinta de la televisión abierta. Crecimos contando los chistes que no nos permitían contar, haciendo el humor que no nos dejaban hacer. Muchos de quienes terminaron haciendo especiales en plataformas eran personas que no tenían la posibilidad de construir una carrera sin esa apertura. Estaban en los circuitos de bares, escribiendo chistes y hablando de lo incorrecto.

Ea generación del stand-up generó, desde lo más primitivo, un cambio en la narrativa. Y esa es parte de mi vocación: encontrar nuevos talentos y no aburrirnos en la repetición de caras, tonos e historias. Yo mismo me volvería loco si fuera así.

 

Vienes de trabajar de plataformas, pero decides hacer una película que las plataformas no te habrían dejado hacer. ¿Por qué insistir en la pantalla grande?

Las plataformas me han abierto puertas y me han dejado hacer múltiples travesuras. Pero para mí era fundamental que esta película llegara a las salas y no tomar el camino fácil de hacer lo que la plataforma necesita. Prefería intentar una película con un aura distinta, con una implicación más autoral.

Para mí, sentarnos en una sala oscura, frente a una pantalla, es como reunirnos alrededor de una fogata. Es el acto primitivo de contar historias en comunidad. Las plataformas y la distribución digital ha generado un efecto efímero: el término “contenido” reduce las historias a datos que el algoritmo clasifica sin matices.

En las plataformas el contenido se convierte en una experiencia transaccional. Y la experiencia comunal de ver una película es trascendental: compartir un momento con desconocidos te transforma.

La exhibición en salas debe mantener su lugar en el ecosistema. Son primordiales para que el ecosistema funcione, es parte de la narrativa de una película.  

Aunque me hubieran ofrecido comprar la película, con la condición de estrenarla directamente en plataformas, no lo hubiera aceptado. Para mí era fundamental el estreno, primero, en cines.

 

¿Cómo le dirías al espectador que Sobriedad, me estás matando es una experiencia que vale la pena vivir en el cine?

Mi respuesta personal es que vale la pena salir a la calle, ir al cine, tomarte un café, comer en algún lado. Regresar al mundo social y dejar atrás esa rutina de estar swipeando sin parar, mientras la vida se te va en un scroll infinito.

Pero también, hasta por morbo, vale la pena ver qué hicieron estos tres idiotas, el humor que proponemos. Es una invitación a reírte de lo que no deberías reírte, a poner sobre la mesa un tema tan serio como las adicciones, que atraviesa lo familiar, lo personal y lo social, y descubrir que también podemos crear comedia de eso. Todos hemos sido, o hemos tenido cerca, a una oveja negra, eso conecta con cualquiera.

Queremos impulsar una nueva ola. Así como el stand-up se convirtió en una gran ola en su momento, ahora queremos crear una ola de comedias negras mexicanas.

 

Sobriedad, me estás matando (México, 2025). Dirección: Raúl Campos. Guion: Octavio Hinojosa, Félix de Valdivia, Raúl Campos. Producción: Raúl Campos, Félix de Valdivia, Octavio Hinojosa. Compañías productoras: The Original Content Society / Olah Films. Cinefotografía: Daniel Anguiano AMC. Edición: Adrián “Cachi” Parisí. Diseño de producción: Santos Moncayo. Sonido: Víctor Vera. Música: Chetes. Reparto: Octavio Hinojosa, Alfonso Borbolla, Maya Zapata, Hugo Catalán, Mónica Dionne, Elsy Reyes, Hugo Stiglitz, Félix de Valdivia.

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