‘Los hijos de la costa’, de Bruno Bancalari: la música negra de la Costa Chica.


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13 de mayo, 2026

 

Por Carlos Ramón Morales

 

Ángel Céspedes, entonces estudiante de música, practicaba surf cuando su instructor le presentó al Conjunto Mar Azul. Aun cuando el internet le dio pocas pistas, logró reconocer a una corriente musical poderosa que se ejecutaba en la Costa Chica de Guerrero y Oaxaca. “Para mi gusto, el mejor ritmo del país: ritmo groove, sincopado, para bailar. Música llena de alma, donde se nota que su entorno natural los afecta: las olas, el mar, las aves, la laguna”, describe Céspedes. 

Céspedes contagió su entusiasmo al director Bruno Bancalari, especialista en documentales musicales y videoclips. Juntos viajan por el sureste mexicano para escuchar la chilena de Pepe Ramos, el acordeón de Esteban Bernal, la música bandeña de Chogo Prudente y Raí Prudente, la voz poderosa de Alejandra Robles: hijos de la costa que entre timbales, trompetas y guitarras crean algunos de los ritmos más poderosos del país.

Los hijos de la costa, de Bruno Bancalari, da luz a estos músicos, que crean melodías, ritmos y fiesta en Guerrero y Oaxaca. Por extensión, da realce a la comunidad afrodescendiente de la región, y nos hacen cómplices de sus sonidos y su mirada ensimismada a sus pueblos y sus costas.

Los hijos de la costa estrena en México a partir del 14 de mayo. Bruno Bancalari nos contó de la experiencia de capturar los sonidos y los silencios, de un extraordinario grupo de músicos del sureste mexicano.

 

Entiendo que conoces a Ángel y él te platica de estos grupos de la Costa Chica, ¿qué te interesó de su música para hacer un documental?

Yo me he dedicado a hacer documentales musicales y videoclips para artistas de México. Estos documentales me permiten conocer mi país, mis raíces y entender qué significa la identidad mexicana.

Cuando conocí a Ángel me compartió la historia de este lugar, su música, sus personajes. En 2015 fui a la costa de Oaxaca por primera vez. Todo me hizo click: la música pero también los escenarios naturales y la conexión entre todos.

Hay un arraigo muy especial de la gente de la costa, un orgullo como en pocos lugares de México. Quise hacer un documental que pudiera enaltecerlos y mostrarlos de la forma más digna posible.

 

Uno de tus personajes dice en el documental que "aquí en la Costa Chica hay demasiado talento", ¿cómo le haces para seleccionar a siete músicos, de las muchas posibilidades que existen en la región?

Yo estaba seguro de los elementos que buscaba en cada uno: la alegría, la algarabía y el fuego de la gente de la costa, pero también el silencio y la introspección de la gente del llano, para generar un equilibrio entre ambos.

También tuve la suerte de conocer a personas como don Domingo, este personaje del campo, ciego, que toca la armónica y le brinda misterio a la identidad que intentamos construir.

Si eres paciente y sabes escuchar, sacarás algo digno para mostrar. Yo sé que todos tienen talento y todos tienen algo que decir. Entonces confías en lo que quieren aportar a la historia, diriges la cámara y los dejas hacer lo suyo.


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Me preguntaba qué tanto la foto y la edición están influidos por el ritmo de los músicos que retratas...

En el caso de música más enérgica, trasladas la imagen y el ritmo a la velocidad con la que presentas la información. Pero aquí no quería dejar de lado estos lugares que representan un momento de calma y de introspección. La costa es un matrimonio entre el silencio, los elementos naturales y el choque con sus influencias musicales. Tenía que darle espacio a cada uno. 

Por lo general, un documental con un ritmo constante y que siempre avanza, tiene más posibilidades de retener la atención del público; buscar silencios y contemplación es algo muy personal, tiene que ver con la fascinación de abstraerme y absorber el espacio, inclusive si eso arriesga distraer o perder al público.

El ritmo de la Costa Chica y su silencio son parte del mismo mundo, su lenguaje viene de ahí, todo está conectado y éste es mi intento de integrarlo todo.

 

El tema de Los hijos de la costa es la música, pero por extensión haces un retrato de las comunidades afrodescendientes de la región.

Yo soy de Baja California Sur, un lugar desértico, inclusive culturalmente es desértico. Siempre me ha llamado la atención el contraste del mundo opuesto. Para mí, Oaxaca y Guerrero son eso, mundos llenos de influencias, de herencia, inclusive en términos de mestizaje, no solo cultural, también físico. Eso me genera una atracción especial. 

Es un México poco retratado en la cinematografía nacional. En los últimos años se han ido haciendo más esfuerzos, lo cual es increíble.

Hay una estética que quiero explorar, enaltecer, y para mí fue fácil llegar al lugar y sentir su magia y la calidad de las personas.

 

No pude evitar pensar en el Buenavista Social Club, producido por Ry Cooder, que después lo acompaña Wim Wenders con un documental. Aquellos trabajos dispararon las carreras de varios músicos cubanos. Sería interesante que Los hijos de la costa funcionara como trampolín para la música de la Costa Chica. 

Es el sueño, que mañana se puedan presentar en algún lugar de peso cultural en en México, ya sea en sus estados o en la capital. Es un trabajo que está haciendo Ángel. Él ha ha seguido tocando con ellos y acaban de grabar. La idea es que no se quede aquí, sino que sigan produciendo música, y sobre todo que la investigación se vaya profundizando y alcance a otras áreas de la costa, grabando o recabando información de otros géneros musicales, otros artistas o nuevos talentos. Generar una red de talentos, que hay demasiados, gente con música muy interesante.

 

¿Ha habido reacciones por parte de los músicos de este documental?

Me preocupaba que cuando se vieran en pantalla se sintieran reflejados. He abordado este proyecto con el máximo respeto y admiración. Todos lo han visto y se han emocionado, creo que están contentos de ver representada su comunidad.

El único que no lo ha podido ver es don Domingo, el músico ciego. Él está en un pueblo de difícil acceso. Apenas tendremos la oportunidad de ir a su pueblo, y la experiencia con él será distinta, él va a escuchar el documental, su voz, sus testimonios. Él tendrá una experiencia distinta.

 

Los hijos de la costa (México, 2024). Dirección y guión: Bruno Bancalari. Productora delegada: Paola Herrera. Productores: Ángel Céspedes Cantú, Bruno Bancalari, Juan Pablo López-Fonseca. Casa productora: Una Comunión. En coproducción con: Ángel Céspedes Cantú, Elefante, BHD Estudios, Terminal, Grande Aguilar Estudio, con el apoyo de EFICINE Producción y Programa Ibermedia. Sonido directo: Carlos Rotz. Investigación y producción musical: Ángel Céspedes. Edición: Bruno Bancalari. Diseño sonoro: Alejandro de Icaza. Participan: Alejandra Robles, Chogo Prudente y Raí Prudente, Cristino “Cuiri” García, Domingo Ayona, Esteban Bernal y El Internacional Mar Azul, Pepe Ramos, Raí Prudente. Locaciones en Guerrero: Acapulco, Cerro del Indio, Cuajinicuilapa, El Salto, San Nicolás. Locaciones en Oaxaca: El Ciruelo, Lagunas de Chacahua, Laguna de Manialtepec, Pochutla, Puerto Ángel, Puerto Escondido, Santa María Tlahuitoltepec, Santiago Llano Grande y la Banda, Tecoyame, Tierra Blanca, Zipolite.

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