´Tinskani´, de Claudio V. Ventosa: afectos y oficio de un fotoperiodista


Imagen principal

24 de julio, 2026

 

Por Carlos Ramón Morales

 

Entre el duelo por el amigo muerto y la obsesión por registrar la violencia desde su cámara fotográfica, Tinskani transcurre sus días entre la angustia y la asunción. Su oficio es contradictorio, entre la belleza de la imagen y el horror de lo que muestra. Su dilema crece mientras San Diego Aculco Huehuecalco celebra su fiesta patronal.

Tinskani deambula entre imágenes que son fantasmas, entre el dolor y la urgencia por consignar las imágenes de otro crimen. El oficio del fotorreportaje de nota roja se presenta, entonces, como un riesgo de violencia externa, pero también de la violencia que crece en la conciencia de quien aprieta el obturador.

Cortometraje concentrado, con sorpresas de ritmo sincopado y una interpretación ansiosa de Guillermo Meneses, Tinskani, de Claudio V. Ventosa, se presenta como un thrilller de la conciencia, con una narrativa absorbente.

Tinskani cuenta con el apoyo de FOCINE Producción y tiene su estreno en la sección Selección Oficial de Cortometraje Mexicano del 29° Festival Internacional de Guanajuato. Charlamos con su director, Claudio V. Ventosa.

 

¿Cómo surge esta idea de la disyuntiva entre el oficio y los afectos de un fotoperiodista, el personaje principal de Tinskani?

La historia está basada en hechos reales. Estaba viendo que a nivel estadístico, en México desde el año 2000 han habido casi 150 periodistas asesinados. Entre ellos, me interesó en particular el asesinato de Margarita Martínez en Tijuana.

Yo sigo a un fotoperiodista que se llama Guillermo Arias. En una nota compartió la relación que tenía con Margarita, y compartió una reflexión profunda del oficio de la nota roja y el fotoperiodismo. Su historia me impactó mucho, después de haber platicado antes con otros fotoperiodistas. Eso me ayudó mucho a formar el guión, escrito junto con Mayte Serna, quien me ayudó a darle una mirada distinta.

Me interesaba explorar cómo nos posicionamos frente a la mirada de la violencia, con la fotografía de nota roja en particular. Esas ideas nos llevaron por este camino.

 

Tinskani se mueve por diversos espacios, pero de repente interrumpes el flujo narrativo para proponer secuencias de fotos fijas. Entiendo que así refuerzas la identidad del personaje, pero también hay un ejercicio estético del cineasta…

Parte de las problemáticas que encontré era la fricción entre el objeto fotografiado y los elementos estéticos que lo rodean. Nos relacionamos con la fotografía desde ese lugar; cualquiera que haya hecho, incluso, foto amateur, sabe que implica un ejercicio de montaje y decisiones estéticas que responden a una mirada particular. En la nota roja chocan las necesidades informativas del medio y la visión personal de un fotoperiodista.

La fricción entre la culpa que me causa observar una imagen con contenido violento, en contraste con la belleza del uso de la imagen, se me hizo interesantísima. Entonces, el recurso de la foto fija funciona para presentar la visión subjetiva de Tinskani en relación con lo que media entre el mundo y la cámara.


Imagen secundaria

Tinsnaki lo llamas docuficción. Este recurso es evidente cuando introduces a tus personajes ficticios en el contexto de la fiesta patronal de San Diego Huehuecalco…

Para mí se hizo evidente un punto ciego que solo desde el documental se podía explorar; en este caso, la intimidad de Tinskani en un entorno realista. Era importante reflejar una autenticidad fluida, que no cayera en el artificio.

La fiesta de San Diego fue un elemento que me emocionaba mucho. El trabajo de buscar y hacer un diálogo entre ambos niveles implica, necesariamente, conversar con la comunidad. También salir de convenciones estéticas que normalmente se usan. Yo entré a la fiesta y realmente tuvimos un día para filmarlo. 

Le pedí al equipo de trabajo que entráramos con la mentalidad de estar a merced de la realidad y no al revés. Nosotros no vamos a controlar nada, ningún elemento; fue hermoso ver cómo insertar dos o tres elementos ficcionales dentro de este mundo.

 

Hay momentos de gran fuerza visual en Tinsnaki: el baile de Tinsnaki en su casa, las fotos que toma en el lago, su encuentro con el gigante de papel. ¿Cómo lograste estas imágenes?

Entré en una obsesión por el lenguaje, por cuestionar profundamente cada uno de los elementos de un cuadro: ¿Qué nos están comunicando? Busqué cuestionar mi mirada y también provocar un poco. Fue un trabajo muy cercano con Gabriela Stempel, la fotógrafa.

Fuimos muy precisos con lo que comunicaba cada cuadro, lo más económicos posible, porque me preocupaba que en esta búsqueda de la estética y y la violencia perdiera la esencia del subtexto, de lo que quiero contar.

Fue un malabareo encontrar precisión en los encuadres y los momentos que nos permitirían adentrarnos en Tinskani y  su intimidad, con el aspecto de la soledad.

 

Guillermo Meneses interpreta a Tinsnaki, tiene antecedentes en el circo, lo que explica la fluidez de las escenas de baile. ¿Cómo fue trabajar con él?

Memo tiene una historia que me fascinó; para mí, su fuerte era la expresividad de su corporalidad. Y eso busqué en otras áreas de la película. En el caso de Memo, sus habilidades me transmitieron una presencia muy fuerte. Y por otro lado, tuvo que aprender a hacer foto; los ejercicios fotográficos de salir a la calle con cámaras, movernos, implicaba un tema de corporalidad, de adaptación.

Obviamente hay una necesidad de encontrar una búsqueda más verdadera y emocional.  No fue fácil, en las primeras semanas ambos estábamos espantadísimos, pero eso lo hizo más emocionante.

 

Presentarás Tinsnaki en el 29° Festival Internacional de Cine Guanajuato. ¿Qué te provoca este estreno?

Estoy profundamente agradecido con el festival. Para mí tiene una conexión especial porque soy de allá; nací en León. Viví los primeros nueve años de mi vida por allá y tengo muy pocos recuerdos de mi infancia, decidí ceder un poco al romanticismo y verlo como una señal de regresar a la tierra,  al lugar de donde nací y eso se lo hace más especial. Estoy emocionado de que la gente lo vea; ya estoy harto de nada más tenerlo aquí. La verdad, es lo que lo que más me emociona.

 

Tinskani, 2026. Dirección: Claudio V. Ventosa. Guión: Mayte Serna Pérez y Claudio V. Ventosa Producción: Alejandra M. Insausti. Edición: Carolina Meza. Fotografía: Maria Gabriella Stempel, Rodrigo A. Truqui. Sonido: Gerardo Berumen, Alejandra Ríos, y Gabriel Reyna. Música: Banda La Usurpadora Hnos. Marín. Elenco: Guillermo Meneses, Kathia Violeta, Miguel Cruz Olvera, Félix Benitez García. Locación: San Diego Huehuecalco, municipio de Amecameca de Juárez, Estado de México.

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