´Terapia familiar´, de Mariana González: aventuras de una familia holística
24 de julio, 2026
Por Carlos Ramón Morales
Victoria vive en Bali, ahí tiene un centro holístico donde hay prácticas de yoga, tai chi y otras formas de sanación. Cuando su negocio entra en crisis regresa a la Ciudad de México. Quiere encontrarse con sus hijos y decirles que ha decidido vender la casa familiar. El encuentro también es una actualización de la familia, reconocer la liberalidad de Fernanda, el recelo de Ana, las fantasías vagas de Emilio. En estos merodeos, el socio de Victoria invita a la familia a un fin de semana en San Miguel de Allende, Guanajuato. El desencuentro de todos también propicia una álgida terapia familiar.
Después de los jóvenes erráticos de Fractal (2020), en Terapia familiar Mariana González explora la unidad y las grietas de una familia mexicana del siglo XXI. Entre el drama y la comedia se despliegan destinos divergentes, partes que crean un todo y que desde ahí recrean el presente y quizá el futuro de cada uno.
Terapia familiar cuenta con el apoyo de EFICINE Producción y forma parte de la Selección Oficial Largometraje Mexicano del 29° Festival Internacional de Cine Guanajuato. En esta charla, Mariana comparte cómo creó esta historia de una familia holística, en reencuentro new age.
¿Cómo nace la historia de Terapia familiar? ¿Por dónde empiezas a fraguar la historia de Victoria y de sus hijos?
La idea original llegó en 2016, hace diez años. Con tantas revisiones y feedback, creo que el origen perdió importancia y terminó siendo lo que realmente quería contar. Quería hablar de dinámicas familiares y de una mujer en sus cincuenta que se reinventa, que tiene proyectos por sí misma, y no solo está esperando a que los hijos la vayan a ver.
Eso me interesaba muchísimo, retratar a esta mujer que sigue creando y teniendo aventuras. Es una mamá imperfecta, que se contradice, que no sabe poner límites, que tiene problemas de comunicación. No sabe pedir ayuda, está lidiando con sus expectativas, y luego se da cuenta de que los hijos también traen sus rollos.
Terapia familiar presenta a una familia del siglo XXI, donde se han superado atavismos de otras épocas, como la familia nuclear, y representa la independencia entre Victoria y sus hijos, cada uno con su oficio y su visión del mundo…
A pesar de que la familia es el origen, no necesariamente te determina, en momentos de crisis pueden redefinirte, reprogramarte, avanzar, crecer, madurar y romper patrones o vicios de conducta. Intenté plasmar esta idea en la película, retratarlos como seres individuales dentro de la dinámica familiar.
Yo sí creo que es un retrato moderno, no una actualización, y no sujeta a un rol, no es únicamente de una mamá o únicamente de un papá.
Me llama la atención el entorno new age de Victoria, sus prácticas de yoga y tai chi, que comparte con su socio David. Al principio parecería una caricatura sobre los clichés de estas prácticas, pero según avanza la historia, este universo se convierte en un tema central. ¿Cómo situaste este universo en la historia?
Hoy en día hay una búsqueda en filosofías y religiones encauzadas al bienestar. Es un reflejo de la era moderna; si bien seguimos siendo un pueblo muy católico, también se han presentado alternativas, yo las he visto en mi generación y con mis amigas. Crecimos católicas, pero hay una búsqueda de otras cosas.
Así que quise darle un tratamiento, como lo hice desde el personaje de David: sobrio y cómico. No hacia la caricatura ni la comedia slapstick; busqué hacer un drama, que los personajes se tomaran en serio su universo, lo que hacen y también, darle la comedia. Ese era nuestro mantra cuando editaba con Perla: buscar lo sobrio pero cómico.
La familia de Victoria está tramada desde lo holístico: el sistema donde las partes integran el todo. Tienes a Fernanda, la hija artista; Ana, interesada en temas ambientales; y Emilio, con una profesión de abogado, más liberal. Aunque al principio no parecen cercanos, conforme avanza la historia logran una sincronía interesante.
He visto familias muy diversas. Algunas sí traen el molde, donde los hijos son a imagen y semejanza de los padres; pero también he visto familias donde hay un artista, un abogado y cada quien trae su búsqueda.
En un libro que me encanta, The Art of Dramatic Writing, de Lajos Egri, habla la orquestración, donde para que funcione la historia, orquesta a estos personajes para llegar a un punto. Y para mí era importante retratar una familia diversa con intereses diferentes, que no dejan de ser parte del mismo núcleo familiar.
Pero siguiendo con el concepto de lo holístico, tenías a un elenco holístico: Dominika Paleta, Karla Coronado, Macarena Miguel, Claudio Roca, Rubén Zamora, tu elenco en San Miguel de Allende que, como la familia de la historia, viven una suerte de retiro. ¿Cómo fue trabajar con ellos juntos?
Hay algo que se llama typecasting, cuando eliges a un personaje basado en las características del actor, y todos tenían algo muy de ellos, fue la combinación perfecta.
Dominika tiene muchas cosas del personaje. Después, desde el primer casting con Rubén descubrí que le iba a dar vida a David sin hacerlo chusco, porque era un personaje que podría caer en un terreno peligroso y lo calibró perfecto. Hicimos muchos ensayos, varias lecturas de mesa para probar la química. Karla fue la última en incorporarse al elenco. Ese fue un personaje difícil de escoger. Una vez que se incorporó hicimos muchas lecturas, y dinámicas para que se integraran como familia.
En el tercer acto los hijos se encuentran solos en la ciudad, sin su madre Victoria. La escena de Fernanda en el bar, y las subtramas de los otros hermanos, me recordaron a los jóvenes desorientados de Fractal, tu película anterior.
Los terceros actos me cuestan trabajo. Se trata de ver cómo resuelves sin resolver tanto, sin dar una moraleja. Me importaba que se viera cómo iban a cambiar, porque no lo tienen todo resuelto, pero también pienso que cuando te das cuenta de tus errores, no es que al día siguiente tu vida cambia, son procesos y eso cuesta trabajo de los terceros actos. Te das cuenta de que hay algo mal, lo implementas, lo incorporas y a veces no funciona porque uno quiere cambiar y no puede.
En cualquier narrativa uno tiene que resolver y a la vez tenía que concluir. Los hijos le dicen a la mamá: "ve, haz tus proyectos" y claro que es importante la casa familiar, pero es más importante que estés bien. Me conflictué con el final, porque me parecía utilitario que vendieran la casa e hicieran un negocio nuevo, pero también depende de los puntos de vista. Todos nos vamos a morir y no nos vamos a llevar nada. Está bien desprenderse y enfocarse en ser felices, en vivir en el hoy.
Presentarás tu película en el 29° Festival Internacional de Cine Guanajuato. ¿Cómo te sientes de formar parte de la selección oficial?
Estoy muy emocionada y muy contenta porque soy de Guanajuato. Estrenar mi película en mi estado es increíble. Estoy muy agradecida con el festival, también por darle seguimiento. Fractal se estrenó allá y seis años después llego con Terapia familiar, eso me emociona, ya hay una relación con el festival. Me siento muy orgullosa de que sea un portal para cineastas guanajuatenses y para la audiencia de Guanajuato.
Terapia familiar, 2026. Dirección: Mariana González. Guión: Mariana Gonzalez. Producción: Liz Medrano Freeman. Fotografía: Gerardo Barroso, AMC. Edición: Perlis López, Mariana González. Sonido: Omar Juárez. Elenco: Dominika Paleta, Rubén Zamora, Karla Coronado, Claudio Roca y Macarena Miguel. Locaciones: San Miguel de Allende, Guanajuato, Ciudad de México.