‘Chicas tristes’, de Fernanda Tovar, un estreno adolescente en Berlinale 2026
17 de febrero, 2026
Por Carlos Ramón Morales
En Chicas tristes, ópera prima de Fernanda Tovar, hay dos amigas, La Maestra y Paula, que participan en un equipo de natación. En una fiesta, Paula tiene una experiencia de agresión sexual. Al inicio guarda silencio y se muestra distante, La Maestra insiste en preguntarle. La amistad de las dos chicas se pone bajo presión: cada una tiene visiones distintas sobre qué hacer frente a la situación.
“No es una película sobre la violencia, sino sobre cómo se transforma la amistad cuando enfrentas una situación límite. Explora la tensión entre la lealtad, el miedo y la necesidad de tomar decisiones cuando las certezas se desmoronan”, describe Tovar a su película, que se ha presentado en la sección Generation K de la 75° Berlinale.
El tema de la violencia sexual se ha abordado mucho en el cine; tu película se concentra más en las consecuencias del evento. Pareciera que complejizas el problema, al mostrar lo que ocurre alrededor.
Cuando empecé a escribir esta película, hace ocho años, mi interés era abordar la violencia y esas zonas grises que no encajan en la imagen de una agresión, en un callejón oscuro, a manos de un psicópata. Me preguntaba qué ocurre con otras agresiones más sutiles y difíciles de nombrar.
Me interesó explorar qué sucede con la intimidad de dos amigas que se enfrentan a la necesidad de tomar decisiones para las que no están preparadas. La violencia entonces funciona más como contexto, que como eje narrativo. La película busca mostrar cómo, incluso en momentos difíciles, se puede hablar desde el amor, la ternura y la empatía, sobre cómo se encuentran destellos de luz en situaciones complejas.
Protagonizan Rocío Guzmán y Darana Álvarez. ¿Quiénes son y cómo trabajaron para el rodaje de Chicas tristes?
Rocío ya había trabajado en otras películas; para Ana fue su primera experiencia en el cine. Durante el casting vimos a muchas chicas, pero cuando ellas se encontraron la química fue inmediata, su complicidad resultó mágica. En los meses de preparación hicimos muchas improvisaciones y se generó una relación muy generosa entre ellas y conmigo. Esa cercanía sigue vigente: hoy son grandes amigas. Para mí era fundamental esa complicidad, porque se enfrentaban a un rodaje exigente.
Además, estaba el reto de la natación y ninguna de las dos nadaba bien. Tomaron clases juntas y esa dinámica de entrenar, asistir a ensayos y compartir la rutina, consolidó una amistad que permeó en la película. En pantalla se espejea esa relación: dos actrices jóvenes que se acompañaron y crecieron juntas en el proceso.
Chicas tristes se presenta en Generation K de la Berlinale, sección dedicada a historias adolescentes. En este caso, llegas con un tema delicado y controversial. ¿Qué te parece presentar a un público joven esta situación tan compleja?
Me emociona que la vean adolescentes. No creo que las historias juveniles sean menores, al contrario: la adolescencia es una etapa hermosa de la vida, y me da curiosidad cómo van a recibirla.
Cuando trabajaba con las actrices y actores, me preguntaba cómo hablar con chicos de quince años sobre una agresión sexual y sus implicaciones. Descubrí que ellos saben más que yo: el acceso a la información es distinto al de mi generación, conocen el contexto de la violencia de género. Por eso me interesó abordarlo desde la mirada adolescente, sin solemnidad ni condena absoluta, sino mostrando que, aunque la situación es tremenda, también existen amistades que pueden rescatarte. La película no busca centrarse en lo terrible de la agresión, sino en las personas y relaciones que te salvan la vida.
¿Cómo dialoga una directora con una generación que tiene otros referentes y una manera distinta de pensar en temas como los que aborda Chicas tristes?
Mi intención siempre fue construir con ellos desde el diálogo. Yo les daba una materia prima inicial y a través de improvisaciones creábamos juntos. El guion se movió mucho en ese proceso, ahí descubrí cosas que no había considerado: detalles como el uso de ChatGPT, la manera de estudiar desde YouTube, o dinámicas que ya no forman parte de mi experiencia.
Para mí fue increíble compartir con ellos. El guion que escribí se transformó gracias a la suma de estas colaboraciones; eso le dio una vida propia que solo podía surgir del trabajo en conjunto. Honestamente, creo que la película que hoy se ve en pantalla es más de lo que yo imaginaba.
Después del estreno en Berlín, ¿cuándo podremos ver Chicas tristes en México?
Espero que la película pueda estrenarse a finales de este año. Ahora vamos a Berlín y veremos qué sucede en otros festivales, pero estoy muy emocionada porque se vea en México. Iremos viendo cuál es su recorrido, pero mi deseo es que pueda encontrarse con el público este mismo año.