‘Juana’, de Daniel Giménez Cacho: fragmentos de una mujer


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14 de abril, 2026

 

Por Carlos Ramón Morales

 

¿Quién es Juana? Un argumento laberíntico muestra la historia de una mujer en ruinas: periodista aguerrida o frustrada, hija cuidadora de una madre con Alzheimer, hermana recelosa, joven en rebeldía incomprensible. Desde los trozos de Juana se van reconociendo oscuros episodios de violencia, que vienen de su oficio o de su familia. ¿Cómo reconstruirse ante esa hostilidad? ¿Cómo reafirmar la identidad cuando de Juana parecen quedar solamente sus escombros?

Thriller denso y oscuro, dura representación de lo que es ser mujer y periodista en nuestro tiempo, Juana es la película con la que Daniel Giménez Cacho inicia su ruta como director. Lo acompañan dos grandes presencias: Diana Sedano y Margarita Sanz, a quienes se les unen participaciones especiales de otras actrices dotadas, como Ángeles Cruz o Nailea Norvind.

Juana ha tenido una buena ruta de festivales, entre Málaga o Morelia. Es momento de mostrarla ante las audiencias mexicanas, a partir del 16 de abril.  

Compartimos la charla que tuvimos con Daniel Giménez Cacho, Diana Sedano y Margarita Sanz.

 

Sé que Emma Bertrán escribe este guión sobre violencia contra periodistas, que trae cifrado otro tipo de violencia, contra las mujeres, ¿cómo es que esta historia llega contigo?

Daniel Giménez Cacho (DGC): Yo la fui a buscar, porque leí una serie que ella escribió, Un extraño enemigo y me gustó. La abordé y le dije: "quisiera ver si puedes escribir un guión que trate sobre estas cosas, violencia contra la mujer y violencia contra periodistas." Y empezamos a trabajar. Fue un trabajo muy bonito, que empezó a fluir rápidamente. Teniendo el guión pasaron cinco o seis años para financiarlo y empezar a filmar.

 

Juana parece la segunda o tercera película de un director, no una ópera prima; es audaz y compleja en sus escenas, sus juegos de tiempo, los personajes... Me preguntaba de qué herramientas contarías para sacar adelante una historia así.

Primero está el guión, que te dice qué necesitas. Y luego he sido educado por grandes maestros cineastas, los he visto trabajar. No rollos platicados, sino verlos trabajar, experimentarlos ahí. Eso te nutre, definitivamente. Y también me rodeé de gente capaz y experimentada, y siempre estuve abierto a la colaboración. Para mí, esa fórmula me ha hecho feliz: generar un espacio de libertad, de confianza, de respeto, de escucha, donde todo el mundo pueda aportar su creatividad; eso enriquece todo.

Por eso pedí que no se firmara como una película de Daniel Giménez Cacho, sino dirigida por..., porque hay tanto de todos los demás, que se me hace excesivo decir que es mía. Juana es de todos los que trabajamos ahí.

Diana Sedano (DS): Yo no había sentido en una película, que todos los que participábamos queríamos contar la historia. En el set se generaron ganas muy grandes de contar la historia y creo que eso fue importante. Ocurrió con la escena del grito de Juana, un grito muy fuerte. Y ahí estaba la guionista Emma, la asistente, las chicas de arte; muchas mujeres. Todas estaban convocadas como si fuera teatro, pero todas formamos parte de algo y eso fue especial. Fue un grito universal. En ese grito estábamos muchas mujeres.


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En Juana no solamente se presentan personajes con zonas oscuras muy destructivas, también ocurren en el tiempo. Margarita crea un doble personaje, una ama de casa discreta y después una anciana con demencia. Y Diana lo mismo es una periodista aguerrida y otra decepcionada... ¿Cómo trabajan esos personajes con tantas facetas?

DS: Para mí era importante separar las facetas del personaje para después integrarlas. Daniel consiguió muchas citas con mujeres periodistas que me permitió conocerlas, ver cómo hablaban, cómo se relacionaban; luego atacamos la parte doméstica, la relación con la madre, y era poner todos los ingredientes en su cajita para ver después cómo funcionan.

Las personas somos muchísimas cosas. Una es la Diana que está aquí, pero otra juega con su perro de una forma que jamás imaginarían; cuando ves todo el mapa reconoces la riqueza de un ser humano. Y eso fue emocionante, los contrastes de Juana: está inmersa en este lugar muy doloroso pero se levanta todos los días, cuida a su mamá, hay lazos finos que la conectan con el mundo. Y Juana es una historia de una transformación, la pasión de un personaje que logra trascender su dolor para reinsertarse en el mundo. A mí me llenó de vida estar en contacto con ella.

MS: Cuando estudias el guión y sabes para dónde va todo, lo que sigue es privado, preparar un personaje con muchas ramificaciones. Amelia es una persona cuando no está enferma y es otra cuando está enferma. Y esto me produjo mucho miedo, pero tenía un director que me podía ayudar en cualquier problema con el tono.

Primero ves a la mujer que esconde lo que sucedió en su casa: tiene un depredador en la familia, es cómplice de eso, siempre está con el Jesús en la boca, y además es de  personalidad opaca. Y luego se convierte en otra mujer, que dice que le dio Alzheimer. Pero es un Alzheimer voluntario. No quiere hablar, no quiere ver la realidad ni sentir la culpa. 

Para mí eso era interesante, ver a dos mujeres diferentes que son una sola. Era un desafío como actriz. Entonces, lo que hace un actor es ver qué conforma al personaje y unirlo. Los actores somos masoquistas y también sádicos. Vivimos en estas realidades que podemos tocar y se vuelven carnosas, no son mentiras. Las lágrimas no son mentiras, los enojos no son mentiras, el grito no es mentira, viene de la entraña. Es algo para lo que fuimos entrenadas y es algo con lo que nacimos.

 

Me hablaban de las mujeres del crew que presenciaron la escena del grito y que eran solidarias con el proyecto. Me quedé pensando que últimamente se mira con recelo que un hombre aborde temas de mujeres, justo como la violencia contra la mujer. ¿Cómo se sitúa Daniel Giménez Cacho frente a estos escrúpulos? 

DGC: Yo me siento bien de poder hacerlo, porque soy parte del problema, eso me da derecho a hablar de ello. Lo que hice no es poner mi voz, sino que busqué generar un espacio para escuchar las voces de muchas. Lo que está en la película no es mi voz. La jefa máxima de Juana es una mujer, la productora Regina Solórzano, por ejemplo. La guionista es mujer, y hay muchos departamentos de mujeres. Es la voz de todas.

Esta discusión puedes hacerla un poco absurda en el sentido de pensar que si tú no eres ballena, no puedes hacer un documental de ballenas. Creo que es importante que en estos temas participemos hombres, y  que nos cuestionemos y nos acerquemos y escuchemos; eso es parte de la solución.

 

Juana (México, 2025). Dirección: Daniel Giménez Cacho. Guión: Emma Bertrán. Producción: Regina Solórzano. Cinefotografía: Lorenzo Hagerman. Sonido: Lena Esquenazi. Dirección de arte: Daniel Rojas. Música: María Giménez Cacho Goded. Reparto: Diana Sedano, Margarita Sanz, Arturo Ríos, Antonio Fortier, Nailea Norvind, Ángeles Cruz.

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