‘El fin de las primeras veces ’, de Rafael Ruiz Espejo: viajes iniciáticos a Guadalajara
26 de mayo, 2026
Por Carlos Ramón Morales
Lalo regresó al pueblo con stickers en la cara, una mirada lejana pero emotiva, como si se hubiera enamorado. Según se fue a Guadalajara para hacer su examen de ingreso a la universidad, pero se perdió todo el día y toda la noche, saber qué hizo tanto tiempo fuera de casa. Lo malo de las ciudades: aprendes cosas como si te cambiaran el alma. El celular actúa como memoria y extrañeza: cumpleaños, tatuajes, antros y un dormitorio que condensa sudor mientras amanece. Es la primera vez que pasa algo así, Lalo cambió totalmente como si todo lo hiciera sentir más vivo.
El fin de las primeras veces, ópera prima de Rafael Ruiz Espejo, convertido en una aventura, un vacile y un rito de iniciación. Seguir a Lalo por territorios reconocidos y otros no transidados de la ciudad de Guadalajara, condensa los deseos y las transgresiones de una identidad queer que se vive desde la ligereza o la curiosidad.
Es una película apoyada por FOCINE Producción, que tuvo su estreno mundial en la sección competitiva Cine Latino del Festival Internacional de Cine de San Francisco y en la sección oficial del festival queer suizo Pink Apple. En mayo de 2026 tiene su estreno comercial.
Festiva, compulsiva, rebelde y, pese a todo, nostálgica. El fin de las primeras veces propone una nueva forma de ser joven y de asumir identidades. Rafael Ruiz Espejo nos contó sobre esta aventura, de cuando Lalo viajó a Guadalajara.
¿El fin de las primeras veces es una historia autobiográfica o la construiste a partir de otros elementos?
Tiene que ver con la primera vez que intenté entrar a una escuela de cine, el CCC. Viajé de Guadalajara a la Ciudad de México para hacer el examen, y después me fui de amigues con otros aspirantes; pasé una noche extraña con un montón de desconocidos y esa noche inspiró esta peli. Por supuesto, en el proceso reescribí y dejé que el casting agregara sus propias experiencias, entonces la peli se volvió más que algo que yo viví hace mil años.
El fin de las primeras veces semeja a una especie de Alicia en el país de las maravillas. Hasta la paleta helada que comparten los personajes parece la bebida que invita al viaje de maravillas.
Lalo entra a un mundo que no conocía, y sí, tiene una analogía con lo que dices de Alicia, ir descubriendo cosas, personajes, con las aventuras que se viven ahí. Veo las referencias pero no son conscientes. Si reconozco un leitmotiv con los espejos: tiene que ver con una transformación, sobre cómo el inconsciente juega cosas y agarra su lugar después.
Encuentro al menos tres momentos que piden distintas estrategias de puesta en escena. Un inicio cándido, con la fiesta familiar; después la tienda de tatuajes y el antro, más alucinantes; y un final con tonos nostálgicos. ¿Cómo jugabas con estos momentos?
La fiesta de cumpleaños tenía que ver con crear un ambiente cálido, ver a un personaje abiertamente queer, cómodo con su familia. Todos se la están pasando bien y la cámara retrata ese momento genuino. También ocurre en la fiesta de tatuajes, la actriz es tatuadora y uno de los actores se quería tatuar de verdad, entonces fue seguir esa experiencia, donde están cotorreando y hay música.
Las otras escenas tienen que ver más con el argumento, objetivos que tiene que ver con el guion. Hay una escaleta donde los personajes pasan por ciertos lugares y es dejarlos libres, sin perder lo narrativo.
Existe una gran colección de películas y festivales gay o queer, con nichos muy específicos. ¿Hasta dónde El fin de las primeras veces está creada para este mundo, o busca trascenderlo y hacerse importante para otras audiencias?
Algo que yo tenía claro desde el inicio, es que no me interesaba educar a nadie sobre ningún tema. Yo quería que alguien que tal vez se sintió solo como yo, cuando apenas estaba definiéndome, se sienta acompañado o acompañada, que se vea y piense, “no manches, es posible ser gay y ser feliz”.
Para mí lo importante era proponer una película donde las personas puedan sentirse acompañadas, y no iba a sacrificar o suavizar ciertas escenas para hacerlo amable al público que no les interesa. No me interesa llegar a ese público. Pero sí estamos haciendo la lucha para llegar a espacios donde haya públicos más amplios, que la miren con interés y sin prejuicios, y la puedan disfrutar. Intento acercar la peli, pero no quiero hacer nada para no incomodar a nadie. La película va a ser lo que es.
El fin de las primeras veces también es la película de un foráneo y sus primeras experiencias en otra ciudad. Cómo empieza a socializar, sus primeros encuentros amistosos, sus encuentros con lo que le resulta extraño y nuevo.
Muchos universitarios y foráneos se relacionan con esta experiencia. La parte más evidente para conectar con el público es la sexualidad junto con la identidad, pero también está la parte de vivir en otra ciudad, desobedecer a tus padres para encontrarte a ti mismo, algo que todos y todas hemos vivido. Necesitamos desobedecer para definirnos. Entonces creo que también puede conectar desde ahí.
Alejandro Quintana interpreta a Lalo y lleva el peso de la película. ¿Quién es él y cómo trabajaron juntos? Por extensión, lo acompaña un grupo en el que destacan Carlos López o Pavel Castañeda. Pero es una película de ensamble, casi se dirige como si fuera teatro.
Alex también estudió cine en la escuela donde yo entré, la Universidad de Guadalajara. Justo cuando yo estaba por egresar y ya tenía la semilla de la peli, el entra a la escuela y lo veo como Eduardo. Alex venía de San Luis Potosí, conectaba con muchos puntos importantes del personaje. Le interesó mi proyecto y empezamos a hacer fotos para la carpeta, pruebas, a grabar cosas, hasta que logramos consolidar el financiamiento para hacerla, y él se quedó protagonista.
El acercamiento con el resto de los personajes fue similar: había un personaje escrito en papel, busqué gente que conectara y los invité a recrearlo. De pronto el personaje crecía y cambiaba de acuerdo a quién fuera casteado. En el set, el guion lo dejamos de lado y creamos momentos a partir de la improvisación para que ellos pudieran sentirse libres. Para mí era importante esa sensación genuina, casi como documental. Los personajes son muy ellos.
Y del ensamble, también estuvo padre; logramos hospedar a todos juntos y eso permitió crear la compañía que dices. Yo lo pensaba como un grupo de circo, que viven juntos y comen, desayunan y se pelean, eso permitió una hermandad padre con el cast y el crew. Fuimos roomies veintitantos días y eso permea la peli.
Guadalajara se está convirtiendo en un polo importante de producción sobre los temas queer, ¿qué tan listo está para tomar ese cabo suelto que dejó Jaime Humberto Hermosillo?
La película nació en un momento que estaba creciendo Guadalajara y eso le benefició mucho. Escribí el guion durante mi experiencia viajando a la Ciudad de México, pero ya estudiando en Guadalajara se volvió importante hacer la peli en una ciudad que conocía mejor. Era más cómodo que la historia sucediera ahi, también para el esquema de trabajo con el crew, que para la mayoría era su primera peli. Fue una ópera prima para todos, y eso lo permitió Guadalajara.
Además, hay muchos representantes del cine queer, por ahí están Lalo Esquivel, Omar Robles, Gal Castellanos, Luis Pacheco. También es importante que el IMCINE tenga esta misión de descentralizar. Eso está permitiendo que pasen cosas, está emocionante y chido.
El fin de las primeras veces (México, 2024). Dirección: Rafael Ruiz Espejo. Producción: Rafael Ruiz Espejo, Luna Marán. Compañías productoras: Agujero Negro, Yi #Hagamos Lumbre, Agencia Estatal de Entretenimiento de Jalisco, Lobata Films, Corriente del Golfo, Phonocular, Bruno Herrera, Homínido. Película realizada con el apoyo del Programa Fomento al Cine Mexicano (FOCINE). Guion: Rafael Ruiz Espejo. Cinefotografía: Bruno Herrera. Edición: Nancy Cruz, Luna Marán. Sonido: Alejandro Camarena. Dirección de arte: Erick Salamanca. Reparto: Alejandro Quintana, Carlos Cervantes, Mariana Rivas, Pabel Castañeda, Jaime Bernache, Cote Medeles.