‘Farmacias’, de Martín Montellanos: una Navidad con la doctora María Teresa


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27 de abril, 2026.

 

Por Carlos Ramón Morales 

 

Es la cena navideña y la doctora María Teresa está colmada de pacientes, cada uno con una dolencia más urgente que otra. Ella trabaja en una de estas farmacias de franquicia que funcionan como semidispensarios del capitalismo tardío, con todo su marketing y toda su precariedad. Y en el automatismo de las enfermedades y los remedios, ¿queda algún sitio para aliviar a esta señora al borde de la neurosis? Señora no, soy Doctora, corrige de inmediato Tere.

Farmacias, cortometraje de Martín Montellano, funciona como una tragicomedia que exhibe el ridículo de las urgencias médicas en fechas navideñas, pero también admira la vocación de una doctora obligada al extremo de sus fuerzas. Una cámara ansiosa acompaña a María Teresa a través de padecimientos insólitos que, juntos, muestran la precariedad de pacientes y médicos, la misoginia operativa y, a pesar de todo, el empeño del servicio y de sanar.

Farmacias es una producción del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y se ha presentado en el Odenese International Film Festival (Premio Soapbox), el Kiev International Film Festival (Premio Best International Student Film) y el Poitiers Film Festival (Audience Award). El 27 de abril llega al Brussels Short Film Festival. Platicamos con Martín }sobre este buen ejercicio cinematográfico, que desde su absurdo y su destreza formal también hablar del valor y la dignidad de una vocación.

 

¿Cómo arrancó la idea de este cortometraje?

Está dedicado a mi mamá. Ella era médico y trabajó toda su vida en el Seguro Social, pero cuando se jubiló empezó a meterse a este tipo de farmacias. Estuvo en farmacias de cadena de San Luis Potosí, Zacatecas y Aguascalientes. En tiempos de pandemia pasé un tiempo con ella y me empezó a contar anécdotas de sus pacientes. Así surgió la idea de hacer una película en este espacio. Al inicio pensaba escribir algo muy ficcionado, luego me di cuenta que ella debía ser mi personaje principal. La idea era hacer una tragicomedia de un personaje que está tratando de alcanzar alguna grandeza, con elementos de humor.

 

Me gusta la representación que haces de estas farmacias y consultorios de franquicia, que han suplido a los servicios de salud públicos. ¿Dónde estaba interés de recrearlos y además desde el humor?

Cuando visitaba a mi madre veía cosas muy interesantes, y me di cuenta que no se ha explorado este tipo de espacios, pensé que sería interesante retratarlos con humor, porque las cosas que pasan ahí no son chistosas pero sí ridículas. 

Hay pacientes de todo estrato social y eso hace una rica variedad de personalidades. Aunque no queríamos hacer una denuncia social o una obra didáctica, inevitablemente está esa parte de cómo se maneja el sistema de salud en México. Ha sido interesante la reacción del público, tienen lecturas que uno no tenía previstas, pero inevitablemente va para allá.

 

Pensaba en el concepto de no-lugar de Marc Auge; estas farmacias son no-lugares de la precariedad, que alcanza a los doctores. Lo usas como gag, pero es incómodo cuando varios llaman señora a Teresa y ella los corrige como doctora. Parece haber llegado al sustrato más bajo de su profesión. 

A lo mejor por ser lugares donde es gratis la consulta y solamente tienes que dar una propina, piensas que son médicos de segunda y no. El sistema está rebasado y hay muy buenos médicos en estas farmacias, porque no encuentran trabajo en otro lado. Y también hay doctores como el doctor Vargas, que están cumpliendo su chamba en automático. 

Para nosotros fue muy puntual retratarlos y burlarnos, tanto de los pacientes como de los médicos. En el caso de Tere, hay algo que tomé de mi madre, cuando ella me decía: "Es que a mí me daban diez pesos y mejor se los regresaba, no porque no me sirvan, pero sí se siente feo que te den esa cantidad por tu trabajo”. Además, me contaba que mucha gente no la llamaba doctora y ella se sentía mal, porque dice: "mi trabajo me costó."

 

El espacio de la farmacia te permite jugar. Tienes dos planos donde Teresa va del consultorio a la farmacia, a la bodega, regresa y va y viene, se acumulan las peripecias, es como vodevil. ¿Cómo armas estos planos-secuencias?

La idea era hacer planos largos pero no planos-secuencias: ser muy puntuales en dónde cortar. Yo quería sostener el plano en Teresa y seguirla, eso nos daba momentos de tensión; ella tiene que soportar varios golpes hasta llegar al punto de explotar. 

El fotógrafo Ángel Jara Taboada (Casa ChicaDomingo familiar) me proponía: "Quizás podamos hacer un plano secuencia de este momento, se presta por cómo está escrito." Entonces adaptamos algunas cosas. Pero yo no quería que pareciera un plano secuencia espectacular. Dividimos la historia entre pequeñas secuencias y todo el tiempo caminamos junto con Tere, pero cuando ella está con alguien nos quedamos estáticos y tenemos escenas claras. 

Me gustaba que fuera una especie de dirección invisible, donde no te das cuenta que es un plano-secuencia porque estás en la historia, sin que te distraiga la cámara.


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Imagino ensayos complejos con tus actores, quisiera resaltar a Carmen Ramos como Teresa, quien lleva el peso de la historia y hace una interpretación genial. ¿Cómo fue el trabajo con ella y con el elenco? 

Carmen proviene del teatro y ahora está estrenando El diablo fuma... Cuando comenzamos a chambear en el corto platicamos varias horas del personaje, de dónde venía y qué estaba sintiendo. Después lo hicimos con el ensamble: Luis Fernando Zárate que hace al doctor Vargas, Tsaya Esquivel que interpreta a María del Carmen; hicimos el trazo escénico en un salón del CCC, pero yo sabía que ya estando en locación los actores harían una especie de teatrito, meterse más en la escena. Yo sabía que no cortar me iba a ayudar, tener actores que la mayoría provienen del teatro darían este tono que llamo extracotidiano, que no está tanto en la farsa pero tampoco es un tono natural. Eso queríamos y en varios momentos se logra bastante bien.

 

Tu locación, Farmacia La Generosa, vi su logo al final de los créditos...

Está en Naucalpan. Vimos varias opciones, le escribimos a varias farmacias y ellos contestaron. La mayoría de sus sucursales están en el estado. Encontramos el espacio con su ayuda, porque ellos sabían qué farmacias eran las más amplias. Hicimos llamados nocturnos, cuando ellos cerraban. 

Mis productoras, Camila Ibarra y Carolina Maciel, proponían la opción de filmar en una farmacia más cercana, incluso en un foro, pero insistí en conseguir esta locación, que dictaría mucho cómo íbamos a filmar; entendieron que sería un gran valor de producción y se consiguió y ahí está el corto.

 

Farmacias transcurre en Navidad. ¿Por qué situar la historia en este día?

Hay una especie de simbolismo escondido, que mucha gente no cacha: Tere también se llama María, María Teresa, y al final se encuentra con un niño, que son cosas de la tradición navideña, aunque no era lo importante. Para fines dramáticos, que Tere posponga la cena con su hija dice mucho de cómo influye el trabajo de los médicos, que no pueden estar en estas reuniones por la chamba, y al vivirlo con mi madre quise ponerlo ahí; algunas Navidades no las pasamos juntos por lo mismo, era importante a nivel dramático tener este objetivo de la cena navideña. 

 

¿Cómo ha sido la recepción de los públicos?

En Europa nos ha ido mejor de lo que creíamos. Estuvimos en el festival de Odense en Dinamarca; en Poitiers, Francia; en Kiev, Ucrania; y en los tres festivales ganamos premios. En Francia ganamos el Premio del Público, tuvimos funciones con seiscientas personas y ganar el premio fue invaluable. Ahora nos presentamos en el Brussels Short Film Festival y estamos muy contentos. 

Y en México vamos a estar en el Festival de Taxco, que está próximo a iniciar y nosotros felices de que la gente vea el corto. Hemos recibido comentarios no solo de la historia, sino del tema de los doctores, del sistema de salud en México, de las personas mayores, incluso de misoginia. Ha sido muy rica la plática con el público.

 

Farmacias (México, 2025). Dirección: Martín Montellano. Producción : Camila Ibarra. Cinefotografía: Angel Jara Taboada. Guión: Martín Montellano, Gerardo del Razo. Edición: Francisco Galván. Sonido: Ariel Baca. Diseño sonoro: Arturo Zárate, Arturo Peters. Música original: Emiliano Suárez. Compañía productora: Centro de Capacitación Cinematográfica. Cast: Carmen Ramos, Tsaya Esquivel, Luis Fernando Zárate, Yael Albores, Juan Antonio Saldaña, Carmen Rosas, Daniel Lemus y Louis David Horné. Locaciones: Farmacias La Caridad, Naucalpan, Estado de México y Sanatorio Los Reyes, Iztapalapa, Ciudad de México.

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