Entre campos y recuerdos: el universo de ‘Amarillito’, de Luis Rentería
21 de abril, 2026
Por Ximena Lerma
Amarillito, cortometraje dirigido por Luis Rentería, formará parte de la competencia en la sección de Premio Rigo Mora de la 41 edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara.
El cortometraje sigue a María, una joven partera en el México rural de los años cuarenta que, contra su voluntad y bajo las costumbres de su comunidad, es forzada a asumir el papel de esposa y madre. Cuando el niño que da a luz nace con la piel amarilla, surge una extraña devoción colectiva, mientras María enfrenta en soledad el peso de la maternidad.
Con influencias visuales que remiten al muralismo mexicano e incluso a los clásicos libros de lectura de la SEP, Luis nos comparte más sobre el proceso creativo detrás de este cortometraje.
¿Cómo apareció la historia de la partera Maria?
Con Amarillito quise explorar el medio rural de Jalisco. Mi familia es del municipio de Ixtlahuacán del Río, de un pueblo que se llama Trejos. Mucho de mi imaginario viene de historias que me contaban mis abuelas, mis tíos y mis tías, me parecía una forma valiosa de narrativa.Es algo muy propio, muy regional y muy bello, una forma de hablar que utiliza muchas metáforas, que despierta la imaginación.
Amarillito nace de esas ganas de contar algo con ese lenguaje de Jalisco. La historia de María se inspira en mi abuela, ella fue partera y me contaba historias sobre su labor, un trabajo super emocionante, que a mi de niño siempre me obsesionaba conocer con más detalles.
En 2019 ya habías hecho un cortometraje con técnica de stop motion, Objetos de desecho; ahora haces Amarillito en 2D, un formato más tradicional. ¿Cómo es el brinco de aquel ejercicio a esta historia sobre la partera María?
Comencé con el stop motion durante la universidad, Objetos de desecho fue hecho con esta técnica, pero cuando escribí el guión de Amarillito imaginé un universo más figurativo, relacionado con las caricaturas, me recordaba un universo de la infancia y el proyecto encontró su espacio en el universo 2D.
Haces 2D con una imaginación muy específica: brazos pueden ser flexibles, cuerpos anchos o delgados, un ejercicio gráfico interesante. ¿Hubo algún referente para crear tus personajes?
Es al estilo de los Libros del Rincón de la SEP, fue la referencia que llegó conforme empecé a compartir el proyecto. Las animadoras me decían eso, quienes estuvimos en escuela pública lo recordamos. El cortometraje también tiene muchas referencias de la cultura mesoamericana: figuras prehispánicas de barro que están en los museos de antropología y que suelen tener extremidades largas porque obedecen a la técnica del barro. Los brazos y piernas podían alcanzar cosas que estarían fuera del alcance de la persona normal.
Sobre los fondos, Gabriela Orozco trabajó en ellos y trajo todo el imaginario del muralismo mexicano al cortometraje. Por ejemplo, los bodegones tiene mucha inspiración en Diego Rivera; también para el pueblo se inspiró en Siqueiros, con formas puntiagudas y agresivas; inclusive hay referencias a, universo etéreo de Leonora Carrington.
Diana Sedano es tu voz principal, ¿cómo fue la experiencia de trabajar con ella?
Fue clave para el cortometraje, ella encontró la voz de María y eso no es poca cosa. Trabajar con Diana fue un regalo, las actrices tienen muchas herramientas para encontrar lo que queremos decir. Diana me pidió algunos audios de mi abuela, quería entender cómo se hablaba en el Jalisco rural, escuchó los audios y utilizó las muletillas que mi abuela usaba, su ritmo del hablar.
Con ella también trabajó Celia Ramírez, ellas son amigas y los personajes de María y Candelaria también, entonces trasladaron esa complicidad al corto y creo que ambas se divirtieron mucho haciendo las voces.
¿Qué tan complicado es intentar una animación de autor, independiente, abrirse ese camino en México?
En México, las escuelas de animación te hacen aspirar a realizar películas comerciales, al estilo de Estados Unidos. Yo me he sentido desconectado con esa forma de trabajar, pero cuando quieres producir un cortometraje con apoyo de instituciones tienes que adaptarte a esos modelos, porque son los que quieren replicar, estos esquemas que definen el precio de la película, el tiempo de producción, el formato de distribución. Al fina uno adapta el proyecto de esta forma más sistemática o burocrática y después haces cosas diferentes.
Amarillito no es un proyecto que tenga bases comerciales, obedeces a otras estructuras.
Recibiste el apoyo de FOCINE animación, ¿cómo fue la experiencia de trabajar con este recurso?
Para mí FOCINE fue una maravilla, no hubiera podido hacer este proyecto sin su ayuda, a veces acceder a fondos puede ser complicado, pero al mismo tiempo hacer una película es más difícil que eso, así que es un buen filtro.
El programa es bueno, si me preguntas cambiaría su duración para acompañar los procesos, en mi caso fueron cinco años para realizar este cortometraje.
¿Cuántas cuántas personas participaron para crear Amarillito?
Alrededor de quince personas, entre quienes te dan alguna asesoría en guión, las animadoras, el diseñador sonoro, las actrices que dan voz a los personajes, es un equipo pequeño a comparación con las animaciones industriales.
Ese equipo, ¿podría aspirar a volverse como una compañía?
Esa es mi intención. Todas las personas involucradas aprendimos mucho en Amarillito y me gustaría ver hacia dónde puede ir ese aprendizaje en un próximo proyecto.
Presentas en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, donde también estuvo tu cortometraje anterior, ¿qué te parece regresar a este espacio?
El Festival de Cine en Guadalajara es mi casa, yo vengo al festival desde adolescente, aquí vi y descubrí a directores que hasta la fecha sigo admirando. Es importante estrenar aquí, porque más de la mitad de las personas del crew son de la ciudad y es una buena experiencia ver lo que trabajamos en una sala de cine, en pantalla grande, colectivamente.
Amarillito (México, 2026). Dirección y guion: Luis Rentería. Producción: Arturo Aguilar. Casa productora: Futurr, con el apoyo de FOCINE-IMCINE y Filma Jalisco. Diseño de arte: Luis Rentería y Gabriela Orozco. Diseño sonoro: Arturo Aguilar. Reparto: Diana Sedano y Cecilia Raro.