‘Flores’, de Job Samaniego: entre el misterio y el manifiesto queer


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20 de abril de 2026

 

Por Carlos Ramón Morales

 

Moisés y Samuel, padre e hijo, comparten la obsesión por una flor que se marchita si se le nombra y que solamente se abre en la noche. A Moisés le provoca miedo y a Samuel, curiosidad. Desde estos acercamientos también cada uno asume su propia identidad: mientras Moisés vive entre la culpa y el secreto, Samuel hace su transición a Samy, pasea por una avenida colorida y puebla su mundo de su curiosidad.

Flores, cortometraje de Job Samaniego, puede verse como una historia de misterio o un manifiesto queer: puede sumergirnos en nuestros temores o darnos un espacio de reconocimiento. En Flores se cifra una sensibilidad a favor de la identidad honesta, de la imaginación y de la libertad. Lo protagonizan Raúl Briones y Leo Martínez.

Flores se presenta en el 41 Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Platicamos con su directore, Job Samaniego, sobre este ejercicio, fantástico y floreciente.

 

 

¿Cómo nace esta historia del papá Moisés, su hije Sami y las cosas misteriosas que ocurren en el bosque?

Inició cuando empecé a reconocerme como una persona trans. Íbamos a un pueblo cercano a Guadalajara. Ahí descubrí que había una relación rota con mi papá, y en primera instancia, Flores trataba de cómo el padre cambiaba y no de género, sino de persona. 

El artificio de cambiar de actor me parecía atractivo y eso guió a Flores mucho tiempo: la hija no reconoce a su papá porque eso pasó conmigo, sentí que ya no reconocía a mi papá cuando empecé a reconocerme a mí. Quería proponer cómo es ser visto y cómo es mirar y el artificio cambió: ¿Qué pasa si en el corto la transición es muy obvia y cambio de actriz? ¿Y qué pasa si Samuel un día despierta siendo Sami? La fantasía de la flor era un dispositivo por el cual se podía ver el mundo con otros ojos. Este era el artificio: crear un corto sobre el punto de vista de los padres y las madres de las personas trans; un comentario sobre cómo se transiciona en conjunto, porque las personas que rodean a la persona trans transicionan a la par.

 

Al principio parece una película de horror: el bosque oscuro, la leyenda de la flor sin nombre; después la historia se llena de colores que contrasta con el inicio. Parece hasta musical: un inicio de percusiones intimidantes y terminas con melodías de instrumentos de viento. Quería saber sobre esta transición.

Moisés, el papá, tiene miedo de reconocer lo que está pasando y así se mueve por el mundo. Y es muy clara la metáfora: arranca la flor y cambia el punto de vista, nos vamos con Sami, y es la idea de esta narrativa queer de las personas que lo acompañan, contra el papá y la gente que tiene miedo. Queríamos dar el giro: ¿Cómo miras el mundo? ¿Con miedo o con curiosidad? Yo soy muy fan de la palabra curiosidad como algo que marca pauta hacia cómo te aproximas y recibes el mundo. Y lo antagónico es el miedo.

Entonces viene la intención musical. Niño Flor es un músico de Guadalajara y se integró desde la preproducción, tuvimos la idea de hacer una maqueta musical previa. Hicimos un comentario sobre cómo te aproximas al mundo, y eso es claro en los dos personajes. Moisés vive una realidad donde hay miedo porque todo está fuera de su cabeza. Y al contrario, Sami tiene esta escena donde sale de la realidad junto con sus amigues. Parece más fantasioso lo de Samy que lo del bosque, pero también es más real.

 

Protagoniza Raúl Briones; cualquier cineasta tendría mucho respeto en dirigirlo, es un tipo delirante. Junto con él está Leo Martínez. ¿Cómo trabajaste con ellos?

Hice mi carpeta de FOCINE con un teaser que se nos ocurrió los últimos días. Y solo tenía disponible a Leo, que es mi cuñadita; es queer y es una celebridad en el ballroom en Guadalajara. Fue fácil decirle: "vamos a grabar un teaser, ayúdanos”. Pero no quería que Leo protagonizara el corto por mi relación con él y su familia, y porque hay un prejuicio a exponer a alguien al usar su imagen. Cuando recibimos el apoyo, hicimos el proceso de casting y Leo fue el primero en levantar la mano. Hicimos ensayos con él y fue claro que es un grandísimo actor, tiene muchas herramientas y tiene que ver con su formación de baile y de escena, a pesar de que está muy chiquito.

A partir de eso buscamo a Moisés, y si bien tenemos perfiles en Guadalajara, le pregunté a Raúl Briones, al saber que también es una persona queer. Coincidimos en el Festival de Guadalajara, hablamos del proyecto, entendimos que somos personas similares en nuestros valores, y sobre todo cómo nos posicionamos ante el mundo. También a Raúl le llega esta historia de forma personal, y más que retador y complejo, fue conocer a una amiga y trazar cómo hacer una peli juntes.


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En Flores sobresalen las tareas de Perla Ascanio en la foto y Tari Luna en el diseño de arte. ¿Qué me puedes platicar de ellas?

Tari no hacía cine, ella es artista plástica. Fui a ver su obra que presentó en el MUSA en Guadalajara y era sobre cómo habitar una casa en fuego. La conocí a Tari y me llamó mucho la atención. Fuimos a espacios, hicimos un gran scouting y le pedí que inventara y se sintiera Ghibli. Ella integra otro equipo increíble donde está Ed Slane, Eli [Cisnero] y son quienes configuran este mundo. 

Y Perla es una figura coautora. Es mi pareja, me ha acompañado en mi transición y también es hermana de Leo. Fue bonito acompañarnos en ese proceso; tenemos un gusto muy particular y había referencias en conjunto. Creo que las carpetas de Perla son las más chonchas y clavadas, con una técnica intensa, pero es increíble porque eso lo hace en la pre para llegar a la producción y ser superlibre.

Como las dos somos intensitas involucramos desde antes coloristas, VFX; eso ayudó a que el guión con el que empezamos sea distinto al final, porque integramos las propuestas de todos.

 

Presentarás Flores en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, justo cuando el Premio Maguey cumple 15 años de proponer historias queer, ¿qué te parece participar aquí?

Guadalajara y Jalisco significan algo importante en lo queer. Y más que los quince años del Premio Maguey, es relevante que se presente en Guadalajara con el contexto social y político actual, con el discurso transfóbico que invalida y propaga un desconocimiento y un miedo hacia las identidades queer, pero sobre todo hacia las infancias trans. 

Flores es un manifiesto y tiene que ser un manifiesto sobre abrir conversaciones. Con Flores quiero hacer una campaña de impacto, porque ahorita que se están modificando reformas que ya se habían avanzado en la Dirección de Diversidad Sexual en Guadalajara, en las que habíamos llegado a un lugar donde las infancias y adolescencias podían tomar decisiones y ser activas, y ahora se busca modificar todo. Eso invalida el trabajo que se ha hecho durante veinte años. Entonces es valiosísimo que el festival de Guadalajara le dé espacio a nuestro cortometraje como la estrellita del pastel del festival, porque me interesa que haga ruido.

 

Flores (México, 2026). Dirección: Job Samaniego. Guion: Job Samaniego. Producción: Mariana Rivas y Job Samaniego Rivera. Compañías productoras: Universidad de Guadalajara, Departamento de Imagen y Sonido, con el apoyo de FOCINE-IMCINE. Cinefotografía: Perla Ascanio. Diseño de producción: Tari Luna Müller. Edición: Salvador López Romero. Diseño sonoro: Mario Tena “Mapacho”. Música original: Santiago Graduño “Niño Flor”. Elenco: Leo Martínez, Raúl Briones, Paloma Domínguez, Isabella Hernández Nápoles.

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