‘Como tú me ves’ de M: la experiencia de lo masculino
19 de mayo, 2026
Por Carlos Ramón Morales
Entre el experimento y la experiencia, Como tú me ves hace la crónica de M, quien transita desde la hiperfeminidad hacia territorios de lo masculino. Tras someterse a un tratamiento hormonal de testosterona, consigna las transformaciones de su cuerpo. Pero el cambio físico no es el más importante. Junto con él, viene la transformación de la identidad y del rol que experimenta M en su sociedad. Desde este ejercicio se revisan y cuestionan los roles de género, a la vez que se apuesta por una identidad más personal y más libre.
El documental Como tú me ves promete un debate sobre los ejercicios de transición de género, pero más allá, reflexiona sobre cómo se convive y se juzgan los roles de lo masculino y lo femenino en un grupo social conservador mexicano. La película estrenará en el Sheffield DocFest, pero antes participó en la sección Ventana Sur goes to Cannes, en el importante festival francés.
M nos contó que podemos esperar de este documental, rupturista aun a pesar de sí mismo.
¿Cómo empezaste a concebir Como tú me ves?
Yo hacía eventos para mujeres queer o lesbianas. Al mismo tiempo soy artista, pero para dedicarme al arte también transicioné de mi rol de abogada, con el que me construí hasta los 33 años.
En un momento exploré masculinidades femeninas y ahí entró la semillita: hablaba sobre las identidades masculinas alternativas, pero no lo había experimentado en cuerpo propio. Me sometí a los efectos de la testosterona para explorar un deseo que tuve desde que dejé la abogacía, ese mundo de rigidez y normas. Cuando renuncié empecé a pensar en mi vida como un experimento, y esta película es resultado de diez años resumidos en 80 minutos.
Llama la atención tu propuesta visual. Hay acento en la comparación de tu persona según transcurre el proceso, pero también hay artes plásticas, foto fija: un registro meticuloso de las transformaciones.
En 2017 empecé a suministrarme testosterona y anoté los efectos en diarios. Era el origen del proyecto, una semilla casi literaria. Además, una cosa muy común y frecuente que se suscitó por ahí de 2016 y en México a partir de 2020, es que varias personas empezaron a publicar sus transiciones. Yo también hice este registro. Tenía los diarios, empecé a dibujar, a hablar sobre la construcción del cuerpo como ente moldeable, y los dibujos me ayudaron a hablar sobre la representación de las identidades.
Pero en un momento me di cuenta de que yo estaba desapareciendo. y quién sabe qué fenómeno estaba apareciendo ahí. Entonces me pregunté: "¿qué deja la hormona de lado? ¿Qué está pasando conmigo en la sociedad que habito?" Y para entender esto empecé a dibujar.
Cuando llego a Buenos Aires, en 2020, apliqué en ciertas instancias para hacer el documental. Ahí también transicioné de la investigación a lo visual. Los primeros teasers los hice sin saber editar, eran una cosa rarísima, medio poética, donde decía lo que sentía mientras pasaban dibujos; era brumoso, como estaba mi pensamiento.
Esta película es resultado de una necesidad imperiosa de comunicarme con las personas cercanas a mí, llámese mi familia y mis amistades.
Los ejercicios queer van más allá de la identidad. Se experimentan modificaciones y descubrimientos del cuerpo: tatuajes, piercings, el gym, sesiones de maquillaje; desde experiencias superficiales hasta complejas, tienen que ver con cómo se transforma el cuerpo a través de las experiencias.
Cuando empecé mis cambios físicos me empecé a sentir cómodo, porque desde que nací venía transicionando a mujer. Transicionaba de mujer muy femenina a mujer exitosa, a mujer socialmente aceptable, y era mucha presión. La película habla de ese colapso.
Yo me considero una persona conservadora, pero de pronto sucede que no. De pronto me doy cuenta de que soy una persona rupturista y hasta incómoda. Pero en mi caso fue supervivencia, buscar cómo habitar el mundo de manera menos opresiva. Cuando empecé a masculinizar sentí el rigor contrario, porque nos construyen en oposiciones completas, las mujeres acá y los hombres acá, y cuando llegas al otro lado sientes la presión. No quería suscribirme a las normas del género masculino. Es una cosa de supervivencia y de entender, que a lo mejor me lleva toda la vida: ¿cuál es el mejor lugar en donde yo me puedo encontrar?
En la película te acompaña Abril López Carrillo como productora, pero sé que también hay esfuerzos desde Argentina, ¿cómo hacen que funcione este proyecto?
El cine es un ámbito de colectividad. Entonces ha sido tocar puertas, escuchar las voces de las personas que se dedican a hacer piezas audiovisuales, fue mucho aprendizaje. En Argentina nos abrieron muchísimo las puertas: lugar donde apliqué el proyecto en Argentina, lugar que lo recibió.
También le agradezco mucho a Abril, quien ha sido muy respetuosa de lo que quiero decir. Al principio la película era mucha reflexión, con ella aprendí que se trataba más de ponerlo en imagen. Ahora, con tropiezos y dificultades, estoy contento con el resultado y con las personas que han ayudado a que esto se haga realidad.
En junio es el estreno mundial en Sheffield, antes hay alguna presentación en Ventanas Sur Goes to Cannes. ¿De qué se trata esta exhibición?
El año pasado participamos en Ventana Sur, de ahí surgió la participación en Cannes. Ventana Sur tuvo la consigna de seleccionar algunos proyectos que habían participado el año pasado, uno de los cuales fue el nuestro. Esto será una presentación en Cannes antes de estrenar, para buscar ventanas de visibilidad, espacios a los que les interese la película para ponerla a circular después de Sheffield.
Tenemos distribuidora y Compañía de cine funciona como agente de ventas. Ojalá que este año estemos estrenando en México. Este año será de festivales y el año que entra estrenaremos en salas.