‘Allá donde nace el sol’, de Jorge García y Laura Bermúdez: viaje a la identidad garifuna
Entrevista con Jorge García y Laura Bermúdez, directores; y Servio Tulio Mateo, productor
18 de mayo, 2026
Por Carlos Ramón Morales
Su madre lo llamó Dodo Maylli, “Arrullo de Ismael” en lengua garifuna. Pero Jorge García se ha convertido en un hombre de ciudad, bailarín de profesión, alejado de su cultura. Hasta que vienen las preguntas sobre sus raíces y su identidad. Y decide hacer un viaje hacia los territorios garifunas, a la búsqueda de sí mismo.
Allá donde nace el sol es un documental codirigido por Jorge García y Laura Bermúdez, que desde las búsquedas identitarias de Jorge se extiende hacia un retrato emotivo sobre la cultura garifuna de las costas de Honduras.
Esta película ha recibido el apoyo del ECAMC-IMCINE en 2024, y se ha presentadoen el Spotlight Project de Cannes Docs, la sección del Marché du Film del festival francés enfocada a documentales. El objetivo: conseguir un estreno y una distribución más robusta, que dé mayor visibilidad a la experiencia garifuna.
Jorge García: de la danza al cine
Sé que eres músico, bailarín, actividades más cercanas al escenario, ¿cómo entras a este ejercicio del cine?
Laura llegó al lugar donde yo pertenecía, el Ballet Garifuna de Honduras, en Tegucigalpa. Buscaba a alguien que le ayudara a contar una historia relacionada con el tema afro. Yo nunca había imaginado que podía hacer una película con alguien, pero gracias a los empujones que me dio Laura elaboramos varias cosas y hoy estamos aquí.
En esta película visita la comunidad garifuna a las que perteneces, pero con quienes ya no tienes contacto. A nivel personal debe haber sido un reto, no nada más de disciplina artística, también de emociones.
Mi mundo es la danza, la música, el teatro, el circo; con el tiempo me introdujeron en este mundo cinematográfico, hice una introspección para narrar una historia que desde el principio preguntaba: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Qué busco con esto? Quise desentrañar la ancestralidad garifuna a través del cine y me fue gustando.
El cine me ayudó a encontrarme conmigo mismo. Ha sido complejo e interesante, porque lo difícil del ser humano es hablar de uno mismo. A través del cine la gente conoce una cultura viva, después de tanto tiempo de estar en el olvido. Mostramos al mundo lo que significa la cultura garífuna y qué es la cultura garífuna para mí.
¿Cómo tomó la comunidad garifuna que quisieran hacer un documental sobre ellos?
A pesar de que soy garifuna, llegar con cámaras fue difícil. Para mí fue irónico y complejo sentir el rechazo de mi gente, no sólo por las cámaras, sino por toda la problemática social y política que vivimos. Hay expropiación de tierras, una lucha política constante por el territorio, el cierre de la vía marítima. Al ver un montón de gente blanca con cámara se volvió conflictivo, pero Laura y el equipo de producción tenían un conocimiento previo sobre la diáspora afrodescendiente en América Latina y cómo se desarrollan esas cosas.
Todo este camino ha sido de mucho aprendizaje, reuniones, escribir, borrar, probar, ha sido de mucho aprendizaje para mí y para Laura y el equipo de producción, que hemos aprendido a convivir con la cultura garifuna.
Laura Bermúdez: la riqueza de la codirección
Sé que tienes otros trabajos sobre la cultura garufina, que es centro y tema de tu interés, ¿en qué momento encuentras a Jorge y decides que él tiene que ser, no solamente protagonista, sino también codirector del proyecto?
En mi práctica cinematográfica he estado muy cercana a contar historias sobre la identidad, antes hice el corto Negra soy desde una perspectiva feminista, para reivindicar la narrativa cinematográfica en torno a las mujeres afro en Honduras.
Jorge es parte del Ballet Garifuna. Sentí una gran conexión con su historia, porque es un tema universal querer buscar quién es él, querer hablar su idioma y encontrarse. Yo tengo raíces brasileñas y también he vivido esa búsqueda; de ahí nace de ese encuentro.
Entendí que esta película crecería si Jorge era de la parte creativa y decidía cómo sería representado, porque la película también me parece una reivindicación. La película no hubiera existido si Jorge no es parte de la decisión creativa. Esto equilibra la dinámica de poder. Jorge estaba a la cabeza y sigue estando a la cabeza hasta el final. Eso cambia el abordaje creativo y la apertura que hemos tenido desde las comunidades. Es una película que tiene este hibridismo entre la parte observacional, pero también hay puestas en escena, y eso fue decidido con Jorge.
¿Cómo es trabajar con otra persona, tomar decisiones de codirección?
Yo he estado en otras codirecciones y todas son diferentes. Tiene que ver con la química con la persona, y en este caso tuvimos química con Jorge y nos entendemos. Hay confianza mutua y respeto. Jorge tiene un gusto estético similar al mío. Siempre me acuerdo de una metáfora: escribes una melodía y esa es la historia, pero la armonía son las capas estéticas, ahí empezamos a jugar y a entender las referencias. Y también viene de querer hacer algo potente, de elevar esto al máximo potencial.
Servio Tulio Mateo: crear cine hondureño desde el ECAMC
¿Qué retos implicó hacer Allá donde nace el sol?
Laura fue alumna mía en Tegucigalpa, ella me presentó a Jorge hace diez años. Ellos me contaron sus inquietudes iniciales y me invitaron a asumir la producción. Yo acepté de inmediato, conozco el talento que cada uno de ellos y fue interesante. Esta película fue desarrollada primero en el papel, tiene puestas en escenas muy visualizadas. Y si bien es cierto que el rodaje fue a quince horas de la ciudad, en una comunidad donde no existe luz eléctrica, no fue un obstáculo para lo que se plantea en el documental.
Tener a Jorge como parte del proyecto fue una garantía, porque las comunidades garífunas son cerradas a extranjeros o personas fuera de la comunidad. Tener a Jorge como protagonista y director abrió las puertas para acceder a personas y lugares que sin él no se hubiesen conseguido.
Desde el punto de vista logístico fue un reto porque estábamos lejos de la ciudad, con viajes que implicaban agarrar una lancha, y atravesar un río, pero teníamos muy presente lo que queríamos documentar y eso en la parte logística se resolvió.
¿Qué representa para la cinematografía hondureña que exista un documental como Allá donde nace el sol, que resalta la cultura garífuna y la afrodescendencia?
Muchísimo. Somos un país con una cinematografía incipiente, con muy pocos títulos todavía. Tenemos un instituto de cine que no pasa de los cuatro años y una ley de cine que no tiene ni diez años. Los pocos títulos que se han producido, en su mayoría son ficciones: el cine documental es todavía más incipiente. Entonces, nos da orgullo aportar esta película a la cinematografía nacional, con personajes y lugares que no habían sido reportados en el cine hondureño.
Tenemos un compromiso, y es regresar, con el apoyo del instituto Hondureño de Cine, a las comunidades donde grabamos, para enseñarles el documental. Queremos que se vean en la pantalla. Esperamos que este documental sea bien recibido en nuestro país, en nuestras comunidades y en estos espacios donde trabajamos para lograr alianzas, que nos permitan mostrarlo al mundo entero también.
¿Cómo fue para ustedes la experiencia en las Residencias ECAMC?
La experiencia en Chiapas fue linda porque te das cuenta que las dificultades con las cuales se produce cine en estas regiones son prácticamente las mismas. Escuchar a un colega sobre cómo ha ido superando estos obstáculos en su comunidad, no deja de hacer luz para quienes están pasando por situaciones similares.
Al margen de las asesorías que recibimos por parte de expertos de la industria, la convivencia con proyectos de realizadores indígenas de México, de Panamá, de Guatemala y nosotros de Honduras, nos enriqueció, porque además de ver los materiales, de escuchar la retroalimentación, intercambiar experiencias te hace sentir menos solo. Y pues tenemos un chat, desde hace dos años, donde seguimos compartiendo experiencias, logros y y anhelos con los que participaron en la residencia.
Allá donde nace el sol (Honduras, México, 2026). Dirección y guión: Laura Bermúdez y Jorge García. Producción: Servio Tulio Mateo. Cinefotografía: César Hernández. Sonido directo: José Homer Mora. Película realizada con el apoyo del ECAMC-IMCINE.