´En el camino´, de David Pablos: el amor de los traileros


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2 de junio, 2026

 

Por Carlos Ramón Morales

 

A Veneno y Muñeco se les ha visto juntos por los caminos. Veneno es un adolescente de mirada recia, muy dueño de sus secretos; Muñeco es veterano de los caminos, ojos inyectados de drogas, popular en las cachimbas. La complicidad de Veneno y Muñeco provoca sospechas, parece trascender el viaje. ¿Pueden crecer los afectos entre el asfalto, los remolques, la soledad de las carreteras?

En el camino, la más reciente película de David Pablos (Las elegidasEl baile de los 41), retrata la sociedad bronca y adicta a la libertad de los traileros. Pero además, describe un homoerotismo salvaje y descarnado, entre dos individuos solitarios que encuentran espacios de comprensión, incluso ternura, entre la ruta y el asfalto.

En el camino mereció el premio Orizzonti en el 82 Festival Internacional de Cine de Venecia de 2025. Desde el 4 de junio se estrena en la cartelera comercial mexicana.

El director David Pablos nos contó sobre este ejercicio de erotismo descarnado que viven los hombres en las carreteras.

 

¿Que te atrajo del universo trailero para hacer una película como En el camino?

El mundo trailero me pareció fascinante, es una forma de vida nómada marcada por la inseguridad de las carreteras y las adicciones. Hay historias maravillosas, conmovedoras y de terror del camino.

Muy rápido entendí que quería hacer una película sobre este contexto, y también tuve la certeza de que el eje principal sería la relación afectiva entre dos hombres.

Escribí el comienzo la película, que es: Veneno tiene relaciones sexuales con un trailero adentro de un trailer, se bajan, llegan a una cachimba, el trailero se va, al día siguiente Veneno conoce a otro trailero con el que inicia una relación amorosa.

A partir de ese comienzo escribí la película, donde una escena me llevaba a otra, sin tener claro cómo iba a acabar.

 

En El baile de los 41 apuestas por una representación homoerótica casi carnavalesca, según el contexto de principios de siglo XX en el que se desarrolló; en En el camino es un homoerotismo más abierto, salvaje. ¿Qué me puedes contar de cómo exploras esta otra representación de la homosexualidad?

Mis películas tienen distintas formas de ver y abordar la sexualidad. El baile de los 41 ocurre en un contexto hermético de la élite, de hombres de poder. Ellos tenían que vivir en la clandestinidad y esto hacía que manifestaran su sexualidad de manera desenfrenada. La orgía de El baile de los 41 se manifestó en un contexto de clandestinidad, donde había una condena pese a que estos hombres eran privilegiados y creían que podían hacer lo que querían. Ese pasado homosexual arroja muchos códigos sobre cómo se vive ahora. Es un contexto que implica riesgo, donde la diversidad puede ser castigada y violentada.

En En el camino es el contexto de los hombres de la carretera, del taller mecánico, con los que normalmente no se relaciona el homoerotismo. La expresión de la sexualidad está puesta muy al frente. Los traileros hacen alarde de sus conquistas, en muchos paraderos hay trabajos sexual; recogen hombres, mujeres, y existe este morbo, incluso fetiche de subirse con un trailero.

Me parecía interesante explorar ese mundo, retratar el deseo masculino y mostrar otro tipo de cuerpos, que no son los cuerpos de gimnasio, sino cuerpos cotidianos.


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¿Cómo fue trabajar con Osvaldo Sánchez y Victor Prieto Sandoval, en escenas tan demandantes a nivel íntimo y emocional?

Cuando llego a los ensayos yo ya tengo una certeza: sé que ellos serán capaces de hacer ese trabajo. No lo pongo en duda porque ya hice pruebas y vi eso que necesitaba ver para apostar por ellos.

Evidentemente hay que invertir tiempo, sobre todo en el caso de Victor. Siempre lo veía como un diamante en bruto. Había que explorarlo, exprimir todo eso que ni él era consciente que tenía.

Yo disfruto mucho esos procesos en actores naturales, cómo van creciendo y van cambiando, no sólo en su desempeño escénico, también en su día a día. Ciertos rasgos cambian y se hace distinta su manera de pararse, de expresarse. Hay un crecimiento personal que conlleva el proceso creativo y me encanta.

Normalmente selecciono las escenas pilares del guion y las trabajo en ensayos. Las esbozo, ellos van entendiendo las capas, esos puntos principales, y cómo los trabajamos en distintos momentos de la ficción. Eso ayuda a cimentar la construcción de los personajes y la relación entre ellos.

En el proceso actoral hubo muchas improvisaciones, juegos físicos para que se fuera generando confianza y fueran liberándose los dos, que se quitaran la pena de estar uno con el otro. 

Osvaldo empezó a relacionarse con traileros, a irse a las carreteras, a cachimbear, manejar el tráiler a la mitad de la noche y escuchar historias.  Eso aterrizó a su personaje, y a su vez empujó a Víctor.

Al menos la mitad de los ensayos estuvieron diseñados para Victor y Osvaldo estuvo al servicio de Victor, eso habla de su gran compromiso. Por ejemplo, casi al final del proceso hubo un ejercicio en el que le pedimos a Víctor que le hiciera un baile erótico a Osvaldo, se quedó en calzones, lo tiró al piso y le bailó encima. Empezaron a jugar con el deseo y la mirada entre los dos cambió. Al día siguiente les pedí que bailaran “Los caminos de la vida” y desde entonces llegué al set habiendo visto a los personajes cobrar vida.

 

¿Por qué es importante ver una película como En el camino?

Es una película que explora un contexto que no se ve normalmente en el cine, el de los traileros y en el contexto traileros, además de explorar una relación homosexual. Habla sobre el machismo, la inseguridad, la violencia, pero lo hace con corazón y con mucho humor.

Es una película que conlleva una experiencia difícil de definir y eso la vuelve atractiva.

 

En el camino (Mexico, 2025) Dirección: David Pablos, Dominic Bracco II. Producción:  Fotografía: Ximena Amann, AMC. Sonido: Olivier Laurent. Música: Andrea Balendy-Bearn y Fernando Heftye. Edición: Jonathan Pellincer, Paulina del paso, Olivier Laurent. Compañías productoras: Animal de Luz Films, La Corriente del Golfo, The Maestros Cine, EFD Studios Y Terminal Films. Reparto: Víctor Prieto Sandoval y Osvaldo Sánchez.

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