´Odisea nacional´, de Mario Rentería Garnica: las estructuras que habitamos


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19 de octubre, 2026

 

Por: Carlos Ramón Morales

 

Trabajadores de la construcción desafían el cielo para crear espacios. De fondo, el Bolero de Maurice Ravel señala a una épica que, de tan cotidiana, se ha diluido en la voraz reinvención de lo urbano. Pero la arquitectura sigue ahí: como vientre materno, como desafío del tiempo, como patrimonio o metástasis del llamado interés social; edificios, condominios,  colegios, monumentos equivalen a un viaje por nuestras formas de habitar barrios, instituciones y comunidades. Y ese es el viaje que consigna Mario Rentería Garnica en su ópera prima, Odisea nacional.

Los espacios psicodélicos de Javier Senosiain o las apuestas contra el tiempo de Tatiana Bilbao, la reflexión poderosa de Pedro Reyes o la catástrofe viviendera que investiga Jorge Taboada. Y entre ellos, edificios con historias diversas: el Canadá que quedó inhabitable desde el temblor, la opulencia brutalista del Heroico Colegio Mlitar, la devoción en la Basílica de Guadalupe. La arquitectura como arte, como resistencia al tiempo, como fracaso, como búsqueda de la eternidad: como viaje.

Odisea nacional contó con el apoyo de EFICINE y participa en la sección Documental mexicano del 24° Festival Internacional de Cine de Morelia. Su director nos contó sobre su obsesión por los espacios, que es, también, obsesión por la narrativa cinematográfica.

 

¿Cómo nace tu interés por la arquitectura, para crear este documental?

La arquitectura siempre me ha llamado la atención. Considero que la arquitectura y el cine tienen una relación estrecha. La arquitectura es cinematográfica porque trabaja con el espacio y el tiempo, de la misma forma que el cine depende en gran medida de la espacialidad.

Desde hace mucho tuve la idea de hacer una película que hablara sobre la relación que tenemos con el espacio; la relación primitiva o básica que el humano puede tener con los espacios que lo rodean.

 

A través de los espacios orgánicos de Senosiain o las reflexiones sobre el tiempo de Tatiana Bilbao, la obra explora la experiencia humana de habitar el espacio. ¿Cómo buscas esta mirada íntima de la arquitectura?

En México estamos llenos de grandes arquitecturas y espacios, de construcciones emblemáticas y simbólicas. Reducir la lista fue complejo, porque ra muy larga y no cabían todos esos lugares que tenía en mi cabeza.

Elegí lugares que no se repitieran en términos de uso. No repetir casas, no repetir edificios con usos particulares, sino buscar la variedad de espacios y estilos, como sucede tambien con los arquitectos.

Cada arquitecto habla de cierta cosa en particular, y al final no hay tanta información verbal pues me gustaba la idea de que las imágenes fueran las que nos dieran los estímulos, más que las palabras. Esa fue la línea para crear la intimidad que cada arquitecto otorga.

 

Además de Senosiain, Carlos Bedoya, Mauricio Ochoa, Tatiana Bilbao y Pedro Reyes, y agregaría al fotógrafo Jorge Taboada porque su segmento sobre las unidades de interés social es importante, hay distintas visiones. ¿Qué rasgos unifican a estos personajes? ¿Hay puntos de encuentro?

Cada arquitecto y cada personalidad proponía una estructura o una forma, incluso cómo contarlo en cámara y sonido. Fue interesante estructurarlo en la película, porque trataba de que este muestrario mostrara cómo es México; diverso y hasta puede tener extrañezas o locuras.

La representación de la cámara se logra con cada una de las secuencias que muestran estos mundos. Por ejemplo, el Heroico Colegio Militar, que tiene una estructura simétrica, rígida. Yo quería serle fiel a estos espacios que presentan el rigor de la institución; la cámara también trabaja con esa estructura geométrica, que relaciona las líneas del espacio con las estructuras jerárquicas.

Cada construcción tiene su estilo en la película, que es fiel a las ideas que producen los espacios, como podría ser una danza en una biblioteca, o una peregrinación caótica y llena de ruido, con sonidos que conectan con la fe. Estos recursos de forma tienen que ver con la propuestas de cada lugar.


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Odisea nacional muestra contrastes: el Heroico Colegio Militar o la Basílica, espacios que ostentan grandeza y solidez, pero también un departamento en ruinas del edificio Canadá, o colonias de interés social. Haces un documental que no sólo celebra o  es crítico; tiene un conjunto orgánico…

Yo quería hacer una Odisea nacional sobre México, pero un México que en realidad veo como un enorme parche.

Las ciudades son parches, muchas veces se convierten en una forma de construcción parchada y no sólo en México, es toda Latinoamérica. Son estos espacios donde convive una arquitectura elevada, elegante, y en la misma cuadra hay una casa construida sin un análisis del sitio, ni un pensamiento arquitectónico; así es la ciudad y el país.

Tenía que hacer una película de contrastes, sobre cómo todo esto vive en un mismo lugar y cómo somos parte de este paisaje.No quería hacer una película que se sintiera diseñada, sino que fuera una película que tuviera fidelidad con lo que pasa en el México urbano.

 

En Odisea nacional trabajas tanto la dirección como la fotografía. ¿Cómo convive el director Mariano Rentería con el fotógrafo Mariano Rentería?

Para mí siempre van de la mano; al pensar un proyecto mis maneras de pensar el cine no nacen tanto de las historias, sino de imágenes particulares, precisas. Y filmo cuando tengo clara la imagen, la luz, la atmósfera, esas cosas que tienen que ver con lo fotográfico. Dirigir para mí está vinculado con la fotografía, porque de ahí nace.

A veces hasta peco de fotógrafo en la escritura del guión, porque escribo con indicaciones de cámara. No es la forma correcta de escribir un guión cinematográfico, pero lo tengo muy definido y claro. Hacer la película así me es mucho más sencillo, no se me complica, más bien me ayuda a entender la dirección.

 

Odisea nacional trata de arquitectos creando sus obras, inevitablemente deben dejarle un aprendizaje al cineasta. ¿Qué aprendes conviviendo con ellos, que después lo aplicas al cine?

El aprendizaje tiene que ver con la planeación, con la visualización. En la escritura del guión cinematográfico la visualización tiene mucho que ver con los actores y con la historia, pero se nos olvida que la visualización también tiene que ver con el orden de las imágenes y los sonidos que van, uno detrás del otro.

La planeación se logra con la arquitectura, eso me quedó muy adentro, porque al entrevistar arquitectos reafirmo que el proceso arquitectónico también se debería parecer al proceso de planeación cinematográfica, un sentido de visualización que algunos directores no tienen.

 

En Odisea nacional Tatiana Bilbao habla sobre crear obras que resistan el paso del tiempo; quiero plantear el mismo dilema para tu película: ¿qué seguirá siendo relevante en unas décadas de un documental que habla de la arquitectura de 2026? ¿Cómo lo mirará el espectador del futuro?

Uno hace cosas en el presente como una forma de documentar nuestra vida y nuestro entorno. Pero todo el cine que se hace año con año se convierte en un documento histórico que después visitaremos.

Para Odisea nacional yo recurrí a películas del pasado, como El pueblo mexicano que camina de Juan Francisco Urrusti, un documental sobre los peregrinos que iban a la Basílica de Guadalupe en los años ochenta.

Es importante que existan estos documentos históricos, porque la historia se reescribe sobre algo que ya se escribió, porque nos ayuda a tomar ese pasado para poderlo contar de otra manera y actualizarlo.

 

Odisea nacional está por estrenar en el Festival Internacional de Cine de Morelia. ¿Cuáles son tus expectativas de este estreno?

Es una buena plataforma; los festivales sirven para que la misma película siga su recorrido y encuentre un camino para distribuirse. Estoy agradecido con el proceso de quedar en el festival, presentarla por primera vez, verla en una sala de cine y que la gente pueda dar su opinión, para mí es increíble.

 

Odisea nacional, (México, 2026) Dirección: Mariano Rentería Garnica. Producción: Jorge Díez Maza. Mariano Rentería Garnica. Guion: Mariano Rentería. Cinefotografía: Mariano Rentería Garnica. Sonido: Diego Julca. Diseño sonoro: Javier Umpierrez. Música: Diego Lozano. Reparto: Javier Senosiain, Mauricio Rocha, Tatiana Bilbao, Carlos Bedoya, Pedro Reyes y Jorge Taboada.

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