‘Teorema de tiempo’ de Andrés Kaiser: revelaciones y penumbras de un cine casero

¿Quién fue Arnoldo Kaiser? En San Luis Potosí se le recuerda por su imprenta de libros contables. Un hombre de buen humor, de ascendencia suiza, casado con Anita Schlittler y con una familia numerosa.

¿Quién fue Arnoldo Kaiser? Un cineasta secreto, que filmaba pequeños cortometrajes caseros junto con su esposa, ficciones o reflejos de su vida cotidiana, la historia de una familia semejante a todas: con sus momentos solidarios y festivos, con los agravios, las heridas que se simulan y evidencian en la aparente inocencia del celuloide.

¿Quién fue Arnoldo Kaiser? Un músico frustrado,  quizá atormentado porque su vocación artística se frustró. Y es el abuelo de Andrés Kaiser, joven cineasta que ha filmado una de las mejores películas de horror en México, Feral, y que ahora recupera los materiales de Arnoldo y con ellos hace una película tan amorosa como inquisitiva.

Más curiosa que emotiva, más esmerada en crear un personaje complejo que en rendir un homenaje complaciente, un poco de Philip Roth (Pastoral americana) y otro de Paul Auster (La invención de la soledad), Teorema de tiempo revela y también sugiere una vida solitaria entre la familia; delirante, hiperbólica, entre el tedio de la holgada vida potosina.

Teorema de tiempo, documental de Andrés Kaiser, tiene su estreno en el Festival Internacional de Cine Documental de Múnich (DOK.fest München), que se realiza del 4 al 15 de mayo.

 

Platicamos con el director Andrés Kaiser sobre este ejercicio de indagación a sus abuelos, a su familia, y a un legado cinematográfico que Andrés hace suyo en su propia obra.

 

¿En qué momento tus abuelos se transformaron en Arnoldo Kaiser y Anita Schlittler, estos individuos que te parecen material interesante para contar su historia?

Fue cuando descubro el material cinematográfico de Arnoldo y Anita, sin haberlo visto. No tuve una relación con mi abuelo (lo conocí brevemente); con mi abuela pude convivir algunos años y tengo recuerdos más estructurados. Con Arnoldo había este gran problema de la idealización, quién era la persona detrás de las fotos,  que siempre parece estar interpretando un personaje.

Cuando se incorporó Lorenzo Mora como editor del proyecto, hizo una sugerencia muy interesante: “hay que referirnos a ellos, desde ahora, como Arnoldo y Anita, no como tus abuelos. Vamos a encontrar quiénes son ellos, cuáles son sus motivaciones y por qué filmaban de esta manera.” Fue una visión muy afortunada; a partir de ahí cambió la película porque mi participación dejó de ser emocional, conté la historia desde sus películas y no de mis recuerdos.

 

¿Qué destrezas pide una película que solamente se hace con material de archivo? 

Hay algo misterioso en el archivo. Las imágenes que encuentras te parecen más bellas que las que filmas por muchas razones: porque no entiendes el contexto, porque está incompleto; basta darte una vuelta por La Lagunilla y ver la enorme cantidad de álbumes familiares de desconocidos para sumergirte en esta mística de la imagen ajena. 

En este caso el archivo era cercano a mi familia. Sin embargo, yo no tenía control en este material. Era una cuestión de estar atento a las imágenes: cómo se filmaron, quién las filmó, en qué contexto. Es ver la imagen una y otra vez, como si se estuviera deslavando y develando su objetivo. Había películas que Arnoldo no las pasó por la moviola. Hay que ver muy bien qué hay detrás. Al archivo, con el paso del tiempo, se le va sumando ese significado.  

Claramente hay una carga histórica y se agregan valores en términos prácticos, artísticos, culturales o sociales. Al archivo hay que verlo una y otra vez, tratar de escuchar esa voz, lo que nos quiere contar. 

 

Teorema de tiempo, Dir. Andrés Kaiser

 

No dejaba de pensar en tu anterior película, Feral, mientras veía Teorema de pasado. El tratamiento del protagonista es semejante. Creo que eso tiene que ver con el punto de vista del director, cómo se sitúa frente a sus personajes.

Cuando estaba terminando de editar Teorema me sorprendió la similitud que tiene con Feral. Yo estoy convencido de que escribí Feral como una película de archivo porque tenía la caja llena de metraje de Arnoldo al lado, que no podía armar; un rompecabezas complicado, al que quizá le faltaban muchísimas piezas. Me sentía frustrado de que no podía craquear ese código y creo que por eso escribí una película en la que sí podía hacerlo. Una película donde yo inventaba las escenas y podía dejar los misterios que a mí se me antojaran. 

 

En Feral tú tenías el control de tu archivo inventado. En Teorema de tiempo, no. 

Totalmente. Cuando escribía una escena de Feral que no servía, la transformaba y la volvía a escribir. Eso no lo podía hacer con el material de Arnoldo.

También, en el plano formal, la forma como Juan Felipe graba en Feral: él está solo, tiene que poner la cámara en cualquier lado y ponerse enfrente para dar su testimonio. Eso lo hacía Arnoldo todo el tiempo. Yo no lo había pensado, pero una de las referencias cinematográficas de Feral, más allá de las obvias del cine industrial, son Anita y Arnoldo como cineastas caseros, su punto de vista para hacer una película.

 

 

Hay una postura del cineasta Andrés Kaiser de no contar sus historias de frente, lo hace desde un archivo, parecería que tú nada más ordenas los materiales. Y además, el archivo declara o miente, pero siempre se mira oblicuamente. ¿Esto será un rasgo de director? 

Me  gusta ver al pasado. Ahorita estoy trabajando en otra película de archivo, un documental que se llama La primavera de los anacoretas, que desarrolla el tema del monasterio de Santa María de la Resurrección mencionado en Feral. Y estoy preparando una película de ficción que sucede en el siglo XVIII. Al final del día me digo: “¿por qué esta necedad mía de ver al pasado?” Dándole vueltas a las cosas, me parece interesante.

En el siglo XX la crítica de arte se se apropia de la palabra vanguardia, que tiene que ver con la estrategia militar, es la parte del ejército que va hacia adelante y abre camino al cuerpo del ejército; mientras que la retaguardia va atrás, cuida que no haya una emboscada y mantiene las líneas de distribución abiertas. En ese sentido, a mí me gusta sentirme un cineasta de retaguardia que mira hacia atrás, que cuida que las líneas de abastecimiento no se corten; así me explicó los proyectos en los que he trabajado hasta ahora. 

 

¿Cómo participó tu familia en Teorema de tiempo?

Cuando pude digitalizar el material en 16 mm, eran casi dos horas, se los proyecté a mi familia en San Luis y después de muchas risas, les dije que todavía tenía once horas en 8 mm, y que haría una película con esto. Tenía que hacer partícipe a la familia, porque la película tenía que ser coral, necesitaba ser contada por varios.

Todos fueron muy abiertos conmigo, les hice entrevistas largas, y creo que ellos también tenían necesidad de contar las cosas, en las familias generalmente está el tema del silencio, siempre es conveniente guardarse las cosas, no enfrentar el conflicto. Por eso las muertes suelen ser tan duras: además de que obviamente no tienes a tu ser querido nunca más, está todo lo que no le dije, lo que me dejé guardado, eso es un problema familiar de primer orden. 

Ésta fue la oportunidad para que todos pudiéramos hablar de lo que quisiéramos libremente, y sin ellos la película no estaría completa. 

 

¿De qué habría hablado el director Andrés Kaiser con su abuelo, el director Arnoldo Kaiser?

Hubiéramos tenido conversaciones muy divertidas y muy largas.  Cuando veía su material me hubiera encantado preguntarle cuál era su objetivo. ¿A quién se lo vas a enseñar? ¿Y si sólo es para ti y para tus amigos? ¿Es el cine por el cine? 

Me hubiera encantado preguntarle por sus procesos: ¿Nomás se te ocurrió hacer esta película en el jardín porque es domingo, o antes escribiste algo? Serían pláticas muy divertidas. Toda la gente que lo conoció me habla muy bien de él, de su sentido del humor, me hubiera fascinado establecer un diálogo así. Como no se puede, quizá por eso está la peli. Es el único diálogo que puedo tener, aunque sea solamente de mí para él. Quizá él se dice a través de su archivo y es lo que yo trato hacer, mostrar lo que él puede decir a través de lo que filmó. 

 

¿Crees que valdría la pena ordenar el archivo de tus abuelos? 

El archivo está perfectamente ordenado. De hecho, está resguardado en la Cineteca Nacional, gracias al proyecto Memoria está ahí la Colección Kaiser, con los 8 mm. Yo tengo los 16 mm además de la copia de la Cineteca, que pudimos escanear. Tengo negativos y positivos limpios, almacenados en bolsas antiácido,  también fotografías impresas, Acabo de terminar y parece que no me deja, porque el otro día encontré cinco negativos más de medio formato. 

Me da mucho gusto que esté resguardado este cine casero en la Cineteca Nacional, que le den el mismo valor a los archivos fílmicos caseros que a industriales. En los archivos caseros hay una gran memoria colectiva. 

Lo que me faltaría es el archivo fotográfico, me gustaría hacer un libro de fotografía, pero ese proyecto apenas lo estoy pensando. Ya veremos quién se suma, quién me ayuda con eso.

Teorema de tiempo (México, 2022). Director: Andrés Kaiser. Guión: Andrés Kaiser. Producción: Nicole Maynard Pinto. Fotografía: Anita Schlittler y Arnoldo Kaiser. Sonido: Matías Barberis. Edición: Lorenzo Mora Salazar. Música: Alejandro Castaños. Casa productora: Cine Feral.