'Carretera 15' de Rafael Altamira: una road movie en Jalisco.

Mauro, Andy, Lulú y Jonás no pueden ser más diferentes. El primero, homosexual de clóset que sufre las humillaciones del segundo, machito triunfador de actitudes inflexibles y violentas; Lulú sugiere una ansiedad que no resuelve su pareja; Jonás es un punketo a quien le vendría bien un poco de mota. 

Es la primavera de 1989: el grupo Maná todavía se llama Sombrero Verde, la moda ya sugiere la desfachatez de los noventa, hay una incertidumbre entre la fiesta de la década que termina y la resaca de los años que vienen. En ese momento, estos amigos de Guadalajara hacen un viaje por las carreteras de Jalisco. Y el viaje se convierte en aprendizaje, provocación y fatalismo.

Con Carretera 15, Rafael Altamira propone una road movie en clave jalisciense, que confronta a la doble moral de una sociedad, cifrada en cuatro personajes antagónicos, obligados a transitar la carretera juntos. Las relaciones ríspidas, los secretos, las conocencias que hacen a lo largo del camino, llevan al límite sus contradicciones. Y también las contradicciones de una región y una época.

Carretera 15 es una película independiente, de bajo presupuesto, que escribe Frank Rodríguez y realizan casas productoras emergentes como Lylu Films, Imaginary Spirit Films y Guerrilla Video.  Estrena en octubre de 2023 en 35 ciudades del país.

Platicamos con el director Rafael Altamira y el productor y guionista Frank Rodríguez sobre este ejercicio de amistad, rencores y secretos, que ocurren a lo largo de una carretera jalisciense. 

 

Yo sé que Frank es un escritor prolífico, este año he visto tres películas que vienen de su pluma. Mi duda es si escribiste una historia que luego le ofreces a Rafael, o si él tenía una idea previa que tú desarrollas. ¿Cómo empieza el proyecto?

Frank Rodríguez (FR): Este guion lo tenía desde hace diez años y originalmente se llamaba “El Trip”. Cuando el año pasado vi la ópera prima de Rafa, When You're Gone, tuve muchas ganas de trabajar con él, pero no sabía con qué proyecto hacerlo. Entonces le mostré este guion. Es la antítesis del cine que hace Rafa. Pensé que me gustaría el aspecto visual que maneja, pero con este tipo de historia. Y obviamente, como con todos los directores, uno entrega el guion y respeta las decisiones que él crea conveniente. Solamente insistí en el tema de los modismos y el arte, para que no hubiera un problema con que todo sucediera en 1989. Fuera de eso, Rafa fue libre de hacer los cambios necesarios.

 

Carretera 15, Dir. Frank Rodríguez

 

¿Qué te atrajo, Rafael, de esta historia?

Rafael Altamira (RA): Me resultaron interesantes los personajes. En una época como los años ochenta, en la que todavía existía mucha homofobia, discriminación y elitismo mexicano, la historia presenta personajes profundos que exploran este contexto.

Carretera 15 es la antítesis del cine que yo haría y representó un reto interesante. Obviamente, ajusté el guion para que encajara con mi estilo visual y narrativo. Pero mantuvimos intactos a los personajes. Llegamos a un punto medio en el que Frank y yo quedamos satisfechos con la dirección que tomaría la historia.

 

Al ver la película desde la perspectiva de 2023 se interpreta como una crítica contundente al patriarcado, que encarna Marco. Los otros personajes representan espíritus más libres o contemporáneos. 

RA: De hecho fue una gran parte de la discusión. El final era diferente. A pesar de que los amigos tenían conflictos, no había consecuencias significativas. Pero con Frank y el productor en línea llegamos a la conclusión de que era importante que un personaje tan anacrónico recibiera su merecido. En el pasado ya había logrado salirse con la suya, debido a su estatus socioeconómico, que le permitió evadir fácilmente las consecuencias. En esta ocasión queríamos que el personaje reconociera lo anticuado de su mentalidad. Queríamos que enfrentara la justicia por sus acciones.

 

Hay una ambientación muy sutil del final de los ochenta. Detalles pequeños como el hecho de que todos hablan por teléfono fijo en lugar de usar celulares, o la ropa, la música, también cierta marca de zapatos. 

FR: El público tiende a pensar que los años ochenta se reducen a colores brillantes y ciertos peinados. La moda de 1989 estaba más cerca de la de los noventa. Este aspecto se refleja tanto en Marco, como en Andy y Lulú. El personaje que rompe con esa norma es el que yo interpreto, un punketo que no tenían un estilo definido en los años ochenta. Tenía que incorporar elementos que reflejaran lo que sucedía con la escena punk en esa época. En México había bandas como Botellita de Jerez, en Guadalajara éramos más fresas, con Sombrero Verde que después fue Mana, y que forma parte de la banda sonora de la película. 

 

¿Cómo fue el trabajo con los actores?

RA: Lo que me gusta de estos personajes es que no se sienten planos, realmente nos tomamos el tiempo para desarrollarlos. Todos tienen su lado bueno y su lado menos agradable. Los personajes funcionan muy bien a medida que sacan lo peor de sí mismos unos a otros. Llega un punto en el que todo estalla, se dicen sus verdades y se confrontan. Es interesante ver cómo interactúan. 

A todos los actores les entregué un documento donde detallaba su vida: dónde nacieron, cómo les fue en la primaria, sus experiencias en la secundaria, si fueron populares o tuvieron problemas y si estaban cerca de cumplir sus sueños personales o no. Esta información era esencial para mí.

Tuve conversaciones individuales con cada uno. Por fortuna, todos son actores muy talentosos, que asimilaron esas ideas e interpretaron de manera profunda. En el set perfeccionamos las interpretaciones. Es muy padre dejar al actor a su suerte en la primera toma y luego decidir cómo guiarlo para que alcance lo que tenía en mente.

 

 

Otro elemento interesante es cómo representas las poblaciones circundantes a Guadalajara. El ranchero anciano, los compas de la camioneta, me parece muy representativos de Jalisco. 

RA: Jalisco desempeña un papel importante en la creación de nuestros personajes principales y de los secundarios. Se refleja en la forma que vive el personaje gay, desde el clóset y reprimido, en un círculo underground de orgías con menores de edad; o en Lulú, una mujer interesada y promiscua. Pero también estoy seguro de que en mis viajes por carretera me he topado algún señor que se parece a don Chuy, especialmente porque vivimos en el “Tequila Country”. Es natural que trabajen en el campo durante el día y se relajen en la cantina, y luego pide raite para regresar a su pueblo. 

Jalisco está muy presente en la película, tanto lo bueno como lo malo, los hermosos paisajes y los valores no tan buenos. Definitivamente, encontramos mucha inspiración aquí.

 

El 80% de la película se desarrolla en carretera y gran parte se concentra en un lugar, donde ocurren los eventos más importantes. ¿Cómo fue esta puesta en escena en locación abierta?

FR: Las escenas del principio fueron filmadas en casa de mi abuela, y todo el arte fue obra mía. Pero teníamos un problema: si grabábamos en exteriores, había coches y objetos modernos que no encajaban en la época. Entonces recurrimos a una empresa de efectos especiales. Eliminaron los coches y elementos anacrónicos, para mantener la autenticidad de la película. 

RA: Filmar en un automóvil en movimiento es un desafío que se resuelve en un set con pantalla verde y equipos de iluminación especializados, pero nosotros no teníamos presupuesto para disponer de un set así. Tuve que idear un sistema casero para que pudiéramos fijar la cámara en el capó del automóvil o en las ventanas. 

En el acantilado, que es escenario de gran parte de la película, el primer día de rodaje no pasaron ni treinta segundos sin que pasara un automóvil por la autopista. Esto representaba un desafío, ya que los autos podían interrumpir visualmente la toma o interferir en el sonido. Si teníamos un plano de Frank que debía durar de 10 a 11 minutos sin cortes, la situación se volvía complicada. Entonces, no cortábamos la toma y permanecíamos inmóviles. Se repetía el proceso varias veces con el mismo plano, lo que implicaba tener 10 o 15 minutos de grabación continua de un solo plano. Cuando llegamos a la edición encontré estos clips largos y con ellos tenía que ensamblar un discurso coherente. No contábamos con el presupuesto para cerrar una autopista o para filmar en un foro. Por fortuna pudimos superar estas complejidades y llevar a cabo la producción con éxito.

 

Esta película es realizada en un sistema de “guerrilla”, de baja producción, aprovechando al máximo los recursos disponibles. ¿Cómo es participar en este tipo de proyectos?

RA: Éramos diez o doce personas trabajando en el set, un equipo muy pequeño, prácticamente éramos una familia. Esta es la única manera de hacer funcionar un proyecto con bajo presupuesto, que el equipo esté tan dedicado y crean en la historia. 

 

Frank, quiero plantearte la pregunta desde otra perspectiva. Estoy sorprendido por la velocidad de tu producción y cómo estás lanzando proyectos: Verde, azul o café, Un retrato familiar y ahora Kilometro 15. Desde la perspectiva de la producción, me gustaría saber cómo Lylu Films mantiene este ritmo de producción.

FR: Sabía que tenía que aprovechar el momento, porque los actores vivimos de oportunidades fugaces. Como bien sabes, yo sólo produzco cuando tengo un papel interesante, lo haya escrito yo o no. Hoy en día, a excepción de Mauricio Ochmann, Omar Chaparro, y quizás Memo Villegas, quienes tienen películas seguidas, puedo considerarme parte de ese grupo de actores que más películas ha estrenado este año. 

Nos sentimos afortunados de haber desarrollado este esquema de distribución y producción, y de haber logrado economizar. Estamos ansiosos por lo que depara el futuro para nuestras películas.

 

A menudo los directores repiten equipo, un equipo sólido que los acompaña en su carrera. ¿Qué importancia le das, Rafa, a la creación de un equipo? Específicamente con Frank y otros que han participado en estos proyectos.

RA: A lo largo de las tres películas que he dirigido, he mantenido prácticamente el mismo crew. Un director mediocre con un equipo talentoso puede lograr una buena película, mientras que un director brillante, sin un equipo competente, podría terminar haciendo una película mediocre. Hacer cine es un esfuerzo 100% colaborativo.

Estoy comprometido a respaldar los proyectos de mis amigos, incluido Frank, y espero seguir trabajando con el mismo equipo. Si algo funciona y no está roto, ¿por qué cambiarlo? Además, todos nos llevamos muy bien y disfrutamos de la camaradería en el set. Estoy totalmente a favor de seguir trabajando con mi equipo actual y continuar creciendo juntos, porque como mencionó Frank, cuando a uno le va bien, nos va bien a todos.

Kilómetro 15 (México, 2023). Dirección: Rafael Altamira. Guión: Frank Rodriguez. Producción: Frank Rodríguez Victor Miranda, Rafael Altamira. Casas productoras: Imaginary Spirit Films, Lylu Films, Guerrilla Video. Productor ejecutivo: Boris Quintero Green. Fotografía: Jorge Salas. Sonido directo: Paul Coronel. Diseño sonoro: Diego Guasp. Diseño de producción: Lizeth Rodriguez, Raúl Campos. Vestuario: Paola Ramos.  Reparto: Tatiana del Real, Cristóbal Orellana, Frank Rodríguez, Paul Pineda.