‘Rebeladas’, de Tabatta Salinas Caballero y Andrea Gautier Sansalvador: un reencuentro con el Colectivo Cine Mujer
2 de marzo, 2026.
Por Carlos Ramón Morales
A mediados de los años setenta, un grupo de mujeres estudiantes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), emprenden una cruzada valiosa: filmar películas que muestran, de manera crítica, temas fundamentales del feminismo de la época. De 1975 a 1986 participaron en el Colectivo Cine Mujer.
Aborto, violencia de género, trabajo sexual, trabajo doméstico, pasaron por la mirada de esta decena de cineastas, también relegadas de los espacios cinematográficos, y que desde el Colectivo lograron una doble hazaña: la representación de las mujeres mexicanas de aquellos años, pero también un ejercicio creativo auténtico y vigoroso, que se volvió punto de partida para la carrera cinematográfica de muchas de ellas.
En los años 2020 se recuerda el ejercicio creativo y crítico de Colectivo Cine Mujer desde el documental Rebeladas, de Tabatta Salinas Caballero y Andrea Gautier. Con la participación de muchas de las participantes del Colectivo, cuenta una historia de representación y denuncia, pero también de creación y rabiosa identidad.
Rebeladas tendrá su estreno a partir del 6 de marzo de 2026, desde la distribución de Colectivo La Colmena, en el circuito cultural mexicano. A propósito del estreno platicamos con la directora Tabatta Salinas Caballero sobre cómo filmar el enérgico ejercicio que fue el Colectivo Cine Mujeres
¿Cómo se enteraron de la existencia del Colectivo Cine Mujer?
A mi codirectora Andrea, que vino a México a estudiar, Margarita Millán le habló del Colectivo Cine Mujer; Andrea indagó más y me dijo: “Tenemos que hacer un documental.” Todavía éramos estudiantes y nos acercamos al colectivo. Desde el inicio nos compartieron generosamente su trabajo y su visión.
En 2016 empezamos a levantar el proyecto. El documental busca honrar todo lo que hicieron por las siguientes generaciones de mujeres cineastas, que venimos con un camino ya más trabajado, gracias a ellas.
El documental reúne a muchas mujeres que formaron parte del colectivo: María Eugenia Tamés, María Novaro, Sonia Fritz, Guadalupe Sánchez Sosa, entre otras. ¿Cómo fue el proceso de convocarlas?
Fue complicado reunirlas por sus agendas, María estaba en funciones en el Imcine y Maricarmen de Lara estaba en la transformación del CUEC en la ENAC, pero cuando se logró empezaron a recordar colectivamente y pasaron un gran momento juntas.
Muchas veces ni siquiera recordaban su trabajo de esa época, porque eran estudiantes de cine y muy rebeldes. Cuando les presentamos fotos y sus propias películas se les removía todo. A partir de ahí varias retomaron su relación, incluso ahora tienen un chat de WhatsApp. El Colectivo Cine Mujejes comenzó a recobrar vida, en parte gracias a la realización de Rebeladas. Se han hecho retrospectivas del colectivo en Ficunam, en el Festival de Valdivia y en Barcelona.
El documental plantea un diálogo entre las cineastas feministas de los setenta y ochenta, con las generaciones de 2010 en adelante. ¿Qué diferencias encontraste entre los feminismos que ellas ejercieron y el que ustedes habitan?
Yo sostengo que ellas están hechas de un mejor material. En los años setenta el activismo y la política implicaban un compromiso total. Hoy también sucede, pero hay una diferencia en la manera de ser, en cómo funcionan.
No fue solo un encuentro entre nosotras como cineastas y feministas, sino también como mujeres. El acercamiento que quisimos reflejar en la pantalla tenía que ver con eso: preguntarnos qué significa ser mujer, cómo funcionamos y cómo malabareamos entre el trabajo, el activismo, la vida cotidiana, la maternidad, la abuelidad. Esa conexión intergeneracional fue muy interesante.
Cuando las jóvenes de las nuevas generaciones ven el documental, salen sorprendidas por lo que hicieron, con fuerza renovada. La energía que despierta su legado es lo más valioso, ver que su historia sigue inspirando a quienes vienen detrás.
Si no fuera por películas como Rebeladas, la existencia del Colectivo Cine Mujer pasaría desapercibida. ¿Cómo entiendes ese carácter underground del colectivo ?
En muchas conversaciones después de las proyecciones ha ocurrido algo revelador. Varias chicas han tomado el micrófono indignadas,porque en sus carreras de cine o comunicación nunca les hablaron del Colectivo. Se preguntan cómo es posible que no les hayan contado sobre ellas, cuando fueron fundamentales para el activismo en la industria cinematográfica mexicana.
Eso confirma lo evidente: el trabajo de las mujeres en el arte, el deporte, la ciencia, incluso en la vida doméstica, ha sido invisibilizado sistemáticamente. Por eso creemos que difundir lo que hicieron es sembrar una semilla, un intento de reconocer su trabajo en igualdad.
En Rebeladas hay un momento de ruptura: de la historia del colectivo pasan a problemáticas actuales, como las comunidades trans o nuevas formas de acoso. ¿Cómo pensaron ese quiebre narrativo?
La primera parte busca contextualizar de dónde surge el Colectivo Cine Mujer. En la segunda parte actualizamos los temas.
Por ejemplo, Maricarmen y Maru Tamés abordaron el tema del trabajo sexual en No es por gusto, entonces quisimos generar una conversación con la activista trans Kenya Cuevas. Fue una entrevista significativa, porque acababa de ocurrir el transfeminicidio de su compañera, también trabajadora sexual. Proyectamos en la Plaza de San Fernando y fue un momento poderoso.
Siempre buscamos traer al presente los temas que ellas abordaron, porque las violencias son como un gas: aunque se avanza en ciertos aspectos, se modifican, se expanden y siempre encuentran otra manera de estar. Por eso era fundamental hacer esa comparación: ver cómo han evolucionado las temáticas y escuchar el punto de vista de quienes trabajaron en ellas. Conocer qué piensan ahora, frente a las problemáticas actuales, es clave para entender la vigencia de su lucha.
¿Qué crees que podrían aprender las jovenes cineastas del Colectivo Cine Mujer?
Algo que he aprendido de ellas, es que después de cuarenta o cincuenta años, no han quitado el dedo del renglón. Hacer cine es difícil: requiere tiempo, agallas y entereza. Después de Rebeladas yo terminé agotada, pero las veo a ellas y siguen firmes después de tantas décadas, eso es profundamente inspirador.
Cada una tomó su propio camino, su trinchera, pero si ves su trabajo, no soltaron los temas que las atravesaban. Ese compromiso sostenido es tremendo y ejemplar.
El documental está codirigido con Andrea. ¿Cómo fue su dinámica de trabajo? ¿Cómo dividían responsabilidades y cómo tomaban decisiones?
Ella sembró la semilla de este proyecto. Entre tantas protagonistas inspiradoras y tantas obras importantes, elegir qué contar de cada una y qué fragmentos mostrar fue una negociación larga. Al final, logramos darle forma a Rebeladas.
En la postproducción llevé la batuta en corrección de color, diseño sonoro y música. Fue un proceso complejo, la codirección exige muchas negociaciones, y la diferencia horaria -ella está en Madrid- lo volvió desafiante. Pero pese a todo, conseguimos sacar adelante la película.
Si tuvieras que señalar una película del Colectivo Cine Mujer como punto de entrada para entender su legado, ¿cuál elegirías?
Hay una que me gusta especialmente porque refleja el trabajo colectivo en su mejor momento: Vida de ángel [Ángeles Necoechea, 1982]. Tiene unas animaciones poéticas de Guadalupe Sánchez, la primera animadora en México. La película se adentra en zonas populares y retrata cómo las mujeres se organizaban comunitariamente.
Aborda el trabajo doméstico y creo que todo el mundo debería verla. No todas somos trabajadoras sexuales, pero todas tenemos una casa, y Vida de ángel muestra con cómo ese trabajo cotidiano no es reconocido como tal.
Ahora me siento con ganas de decir que Vida de ángel es la más bella, aunque quizá mañana, o el 28 de septiembre, día de la lucha por el aborto legal, piense que la más significativa sea Cosas de mujeres. Esa es la riqueza de su legado: cada obra cobra fuerza distinta según el momento y la lucha que se esté viviendo.
Rebeladas (México, España, 2023). Dirección: Tabatta Salinas Caballero y Andrea Gautier Sansalvador. Guion: Tabatta Salinas Caballero y Andrea Gautier Sansalvador. Cinefotografía: Carlos Prieto, Juan Gautier. Sonido: Anaíd Orozco, Gabriel Reyna. Música: Diego Cevallos. Con la participación de: Ana Victoria Jiménez, Mónica Mayer, Rosa Marta Fernández, Maru Tamés, Maricarmen de Lara, Guadalupe Sánchez Sosa, María Novaro, Sonia Fritz, Lilian Liberman, Beatriz Mira.