‘Buenas para nada’, de Juan Carlos Carrasco: tres secuestradoras nasty
5 de marzo, 2026.
Por Carlos Ramón Morales
Conozcan a las BFFs Vale, Regina y Ana Sofi. Influencers, impulsivas, desquehaceradas, con la energía y la impertinencia de los veinte años. Se les ha ocurrido, ¿por qué no?, robar un restaurante para poder perseguir sus sueños. Después cambian el objetivo: ¿y si secuestran a un empresario? Los disparates se suceden y crean una comedia perturbadora, donde la frescura apenas esconde la ansiedad de tres chicas que no saben qué hacer con su vida.
Buenas para nada es la nueva comedia de Juan Carlos Carrasco, con una atractiva propuesta visual, música de Riesgo de contagio, Turbina, Las Fokin Biches y Pau y sus amigas. Pero sobre todo, con un ensamble en el que Paola Ramones, Andrea Morrón y María Islas llevan a sus personajes desde el delirio y el absurdo hasta lo perturbador.
Buenas para nada estrena el 5 de marzo de 2026 en salas comerciales del país. Platicamos con Juan Carlos Carrasco sobre esta aventura que se desborda entre el glamour y la locura juvenil.
El origen de Buenas para nada está en la obra de teatro Barbie Girls de Mario Cantú Toscano, ¿cómo llegaste a esta obra y qué te atrajo para adaptarla?
Hace tres años se me ocurrió hacer películas para plataformas de menos de un millón de pesos. Pregunté en Facebook quién tenía historias con pocos personajes y pocas locaciones. Me llegaron unas cincuenta historias y la que más me gustó fue Barbie Girls, obra de teatro que hacen muchísimo en universidades, porque es fácil de montar, son tres chavas en un solo escenario y es una obra divertida.
Mario Cantú me mandó su versión para cine y era muy rebuscada, con flashbacks en colegios privados: un proyecto grande. Yo agarré la obra original, la modernicé y cambié el final. Al final hice la película con cerca de dos millones de pesos. La sorpresa fue que Mario Cantú y yo hicimos buena química y ya filmé otra historia de él, que se llama Memorama.
El principal valor de producción de tu película son tus actrices. ¿Cómo diste con ellas y cómo se subieron al barco de Buenos para nada?
Busqué chavas que vinieran de un extracto social alto, me parecía más beneficioso para la película si conocen el extracto del que estamos hablando.
Primero llamé a Paola Ramones, porque la conozco desde que tiene cuatro años. Sé que quiere ser actriz, directora y todóloga. Luego vino María Islas, una chava que también conocí chiquita, actriz del CEA. Y después, por medio de un amigo llegó Andrea Marrón, platiqué con ella diez minutos y decidí que era la tercera. Aunque es colombiana, se me hizo divertido adaptarla, crear el clásico colombiano que llega a México odiándolo y después ama tanto a México que dice que un mexicano nace donde se le da su gana.
Cuando nos juntamos nos dimos cuenta que yo había malinterpretado quién era qué personaje; ellas los intercambiaron a su gusto. Ellas se adueñaron de sus personajes.
Se reconocen distintos tonos en la película, como la tensión del secuestro en el restaurante; una escena frente a un espejo, que es casi sociológica; y el final en la terraza. Hay distintos desempeños en la puesta en escena ¿Cómo vas planeando, estas distintas ejecuciones?
Soy un director intuitivo, No uso mucho storyboards ni shootings. Siempre he sido de llegar al set, estar con los actores, leer, hacer ahí la puesta en cámara.
Dejo que las actrices desarrollen la psique de sus personaje. Y para estas chavas, aunque eran sus primeras películas o su primera película, también era muy intuitivo. Ellas entendían muy bien dónde estábamos. Yo les explicaba, por ejemplo, la escena del espejo: les explicaba, aquí tu personaje se va a desdoblar, a soltar todas sus netas. Ellas entendían eso y lo ponían en la cámara.
Me dices que no usas storyboard, que trabajas desde la intuición, eso también habla de una gran complicidad con tu fotógrafo, Aram Díaz.
Aram y yo nos conocemos desde el CUEC, ahora ENAC. Él ha fotografiado más de la mitad de mis largometrajes. Tenemos un acuerdo muy chistoso, que yo opero cámara. Soy un director que me gusta operar mi cámara, lo he hecho desde Martín al amanecer, ahí Aram y yo hicimos esa mancuerna de decir: "tú encárgate de tus luces, el cuadro es mío, la elección del lente es mía, la operación de cámara es mía." Yo sé dónde quiero y lo que quiero que vea mi cámara. Y ese acuerdo nos ha funcionado muy bien.
Aram es un excelente iluminador, sabe encontrar los ambientes, sabe todo de los cámaras, de técnica, de los sensores, como buen fotógrafo.
Hay comedias como Señorita influencer, Sobriedad, me estás matando y ahora Buenas para nada, que coinciden en llevar personajes al límite, perturbadores, hasta provocar una risa incómoda, es el estilo de humor que propones en esta película...
Estamos viviendo un 2026 diferente para todos. Esta onda de que la ignorancia se premia y que cualquier salvajada que digas puede ayudarte a sobresalir, está muy chistoso. El fenómeno de la influencia y la búsqueda del dinero fácil se tiene que notar en lo que hacemos.
Nuestra sociedad está evolucionando hacia Estados Unidos, las chicas de la película son prácticamente chavas de Los Angeles. Queremos tener ciudades más gringas y más malls. Desde que agarré la obra noté esto, la historia habla de los influencers, de la necesidad de ser famoso, de que las tonterías que digas las puedas cumplir, aunque tu punto de partida esté mal. Vivimos en una sociedad donde todo mundo quiere creer lo que quiere creer y no le importan los demás. Eso se tiene que retratar.
Es llevar las cosas al extremo, aunque la vida real muchas veces le gana a la ficción. En mi caso, tuve cuidado de no ser tan ofensivo. Las chicas hablan de cosas fuertes, como cuando hablan de sus primeras experiencias sexuales. En el texto original era más macabro, más llevado al límite. Pensé que eso no era para el cine, que se me podría tachar de algo, porque son mujeres menores. Pero es una realidad que sucede, las chavas hablan de estas cosas cuando son jóvenes, y sí me limité ahí, pero porque siento que el lenguaje de teatro es diferente al de cine y había que cuidarlo un poco.
Yo sé que la ambición de todo director es que su película la vea todo el mundo, pero también siendo más específico, de pronto se convoca a públicos particulares. ¿A quién estaría convocando Buenas para nada?
Esta película la puede ver todo el mundo; la ve mi mamá de 82 años y se ríe, y la ven mis sobrinas de 16 y se ríen. No creo que sea una película tan sesgada. Otras películas mías, como Martín al amanecer, sí es más contemplativa y lenta, está hecha para un circuito de festivales. Esta película es más comercial, la puedes ver en tu casa, en plataforma, o en el cine y disfrutarla más.
Buenas para nada (México, 2026). Dirección: Juan Carlos Carrasco. Guion: Juan Carlos Carrasco, basado en la obra de teatro Barbie Girls de Mario Cantú Toscano. Compañía productora: Tres Piedras Producciones. Productor ejecutivo: Moisés Coronel. Diseño de producción: Eduardo Corona. Cinefotografía: Aram Díaz Cano. Sonido: Francisco Gómez. Diseño de vestuario: Paolo Anaya. Vestuario: Sheyla Carolina. Música: Riesgo de contagio, Turbina, Las Fokin Biches, Pau y sus amigas. Elenco: Paola Ramones, Andrea Morrón, María Islas.