‘Dedo de novia’, de Giselle Elías Karam: secretos de un matrimonio
12 de marzo, 2026
Por Carlos Ramón Morales
Isabel y Jorge siempre se sientan igual: ella a la derecha, él a la izquierda, con la mesa redonda al centro. Desde aquí conversan sus asuntos: Jorge, seguro de sí mismo; Isabel, entre irónica e insatisfecha: se casó con Jorge por presión social y muchas veces se pregunta si valió la pena. Giselle, hija de ambos, toma registro de los claroscuros de esta pareja libanesa-mexicana, que a los 48 años de sus nupcias ponen en el centro su pertinencia.
En el documental Dedo de novia, Giselle Elían Karam hace un ejercicio crítico hacia las formas patriarcales que obligan al matrimonio. Desde las opiniones contrastantes de sus padres, desde un material de archivo que la cineasta comenta con lucidez y sin concesiones, se traza la complejidad de la vida conyugal contemporánea. Y además, funciona como homenaje a Isabel, esposa, madre, mujer que sabe transitar con entereza por su frustrante destino.
Dedo de novia tendrá su estreno a partir del 12 de marzo en salas del circuito cultural mexicano. A propósito de esta historia, platicamos con Giselle Elías Karam.
Toda tu vida has vivido con tu padre y tu madre, quienes protagonizan Dedo de novia, pero imagino que debió haber un detonador para que contaras su historia en una película. ¿Cómo ocurrió esto?
Pasó en la pandemia del covid, cuando me quedé encerrada en casa. Ahí empecé a ver el material que había grabado desde hace muchos años, miles y miles de horas de video de grabar a ambos. Entonces empecé a escribir un guión con mi voz en off y a darle esta estructura; veía y sentía que podía compartirlo, que en esta historia podrían reflejarse muchas personas.
¿Desde cuándo empezaste a grabar a tus padres y cómo lo tomaban ellos?
Desde hace años: para tenerlos en mi memoria personal, pero también porque estaba haciendo una investigación para un guion de ficción, Sangre libanesa. No sólo grabé a mis papás, también a toda mi familia en las fiestas, sin la idea de que iba a hacer este documental.
A mi papá le encantaba verse. A mi mamá le costó trabajo, pero terminó aceptándolo. Después de varias conversaciones que provocó Dedo de novia está feliz y clara de compartir su vida íntima.
Hay un escenario recurrente: dos sillas y una mesa al centro, me recordó estas escenas de When Harry Met Sally, donde hay parejas en un sofá que platican cómo se conocieron. Pero aquí haces otra cosa: los veo hablar de temas dolorosos y que disfrazan de resentimientos o ironías, pero es interesante la disposición de la escena.
También muestra su cotidianidad, porque a mis papás no les podías cambiar una silla, en ningún momento mi mamá se podía sentar en la silla de mi papá, era su silla y es la silla que usaron durante años. Y no sé si te das cuenta, pero cuando van a Las Vegas están en una sala y se siguen sentando igual, con una mesa al centro y cada uno en su mismo lado.
Muestra justamente estas relaciones duraderas, donde está claro el rol adquirido y la monotonía y cotidianidad. No es que yo les hiciera una entrevista de una semana, son pláticas de años, sin que haya ningún cambio de escenario.
Llama la atención el manejo del archivo, muestras pequeños videos, fotografías de fiesta y de gente sonriente, pero la voz en off lo resignifica y revela un mundo más complejo y más doloroso.
Tenía una tía Sarita que grababa todo, llevaba su cama y era la camarógrafa de los eventos. Mi proceso para trabajar fue primero editar, y después darle significado en la estructura. Son miles de horas de archivos que estaban en VHS, tuve que digitalizarlo todo, pero mágicamente fui encontrando escenas que quedaban bien con lo que estaba diciendo, o que le daban otro significado al presente.
Hay momentos donde se dice una cosa en el presente y en el pasado es diferente; un recuerdo en la vida actual el personaje lo vive de otra manera en el pasado. Es muy padre, yo amo todos esos materiales de archivos.
Dedo de novia podría ser un homenaje a tus padres y la familia extendida, pero también es una historia dolorosa sobre la pertinencia del matrimonio. Hay escenas en las que tu madre es sarcástica, o que se atisba su angustia, parece a punto de estallar.
Aprendemos que el amor es para toda la vida, que es hermoso y hay un príncipe azul que te ama para siempre, pero es tan complejo como la vida y hay momentos de hartazgos, así como de felicidad o de enfermedad. Para mi mamá la muerte de mi hermana fue brutal y estar con un hombre que tiene una educación muy machista, con quien al principio no se quiso casar, hay todo un análisis de por qué estás ahí.
Mi papá desde el principio está seguro de lo que quiere, pero mi mamá no, y ahí empieza este viaje que dura años. Es complejo y no solo tiene una lectura, creo que en la vida todo es más complejo de los mitos vemos en la televisión.
En la misma película se sabe que tu padre falleció y quizá no acabó de ver la película completa, pero quizá vio su construcción. Quería preguntarte qué opinaron sobre Dedo de novia.
Mi padre la vio antes de fallecer, la veía varias veces, estaba muy contento de su retrato en el documental. Dentro de su machismo y de su rol de proveedor, le encantaba verse. Él estaba muy seguro de la vida que llevaba.
A mi mamá le cuesta más trabajo ver en la película cómo se apaga y pierde el brillo. Ella es tímida y le da pena, pero también está muy orgullosa, porque siempre quiso ser actriz y ahora está en la pantalla grande. Le parece bonito este homenaje, y que a través de ella más personas puedan reflexionar acerca de ser mujer, de lo que quiere, de una historia de amor propio. Está contenta con lo que quedó, pero también tiene pena. Tiene el lado de sí quiero y otro lado más timidón.
Dedo de novia (México, 2024). Dirección: Giselle Elías Karam. Guion: Giselle Elías Karam. Producción ejecutiva: Daniela Maung. Producción: Fernanda de la Peza. Compañía productora: Cárcava cine, con el apoyo de Procine. Fotografía: Giselle Elías Karam. Edición: Giselle Elías Karam, Fernanda de la Peza. Diseño sonoro: Thomas Becka. Participan: Isabel Karam, Jorge Elías Swan, Anuar Elías, Mauricio Elías, Teresa Karam.