‘Hijo de familia’, de Rafa Lara: los hogares cinematográficos
19 de marzo, 2026
Por Carlos Ramón Morales
En Hijo de familia conocerán a Bobby, treintón despreocupado que no ha tenido la urgencia de salir de casa de su madre. Conocerán a su padre fantasma, de sabiduría pragmática; a su madre, a su abuela feminista; a los empresarios frívolos con los que trabaja. Pero también a una comuna delirante, donde las familias se crean de maneras alucinadas. Y un aliento de vida que cifra las preguntas: ¿Cómo crecer? ¿Cómo adquirir autonomía? ¿Cómo transitar al mundo adulto, fiel a los propios valores?
Pero Hijo de familia también es la oportunidad de reconocer el ejercicio fílmico de Rafa Lara, quien ha hecho comedias como Labios rojos (2011), El tamaño sí importa (2015) y la épica Cinco de mayo. La batalla (2013). Ahora filma en su ciudad, Guadalajara, con un gran elenco y dos premisas: crear una comedia familiar con alcances amplios sobre el individuo y la colectividad; y honrar los sitios, la cultura, la personalidad de la capital jalisciense.
Hijo de familia podrá verse a partir del 19 de marzo en diversas salas comerciales del país. A propósito de este estreno, platicamos con Rafa Lara sobre comedias, familias y la insistencia de hacer del cine una artesanía memorable.
Cuéntame cómo empezó este proyecto, Hijo de familia.
Nace de una idea que tiene el productor Ózcar Ramírez; hay una primera versión del guion de Ianis Guerrero, quien además podía encajar bien como el personaje protagónico, este joven ya no tan joven que no se puede emancipar.
Hijo de familia hablaba de tres cosas fundamentales. Primero, de estos hombres que llegan hasta los 40 años y siguen viviendo con sus papás, a veces por razones económicas, a veces por razones de comodidad. En segundo lugar, de la gentrificación, un fenómeno que no es exclusivo de México, que está ocurriendo a nivel mundial. Y número tres, me parecía interesante hacer una comedia que explorara la importancia de la familia como un espacio de crecimiento, de protección.
En el guion encontré un caldo de cultivo para una comedia interesante. A partir de ahí tomé el control y lo fijé a mi estilo. Una de las primeras cosas que puse sobre la mesa era que se hiciese la película en Guadalajara, que fuese una carta de amor visual y auditiva a la cultura de la ciudad.
Hijo de familia es un estudio de familias. Por un lado la familia nuclear de Bobby: el padre muerto pero presente, la madre que titubea por iniciar una nueva vida, la abuela feminista; pero también está la familia de estos personajes delirantes de la comuna, donde integran al protagonista.
Es una historia de la familia en la que naces, pero también de la familia que eliges. Hay muchos hijos e hijas de familia a lo largo de la película. En la última reescritura del guion busqué darle mucha carnita a cada personaje, que cada uno tuviera su personalidad.
Muchas veces nos da miedo entrar en estos universos rimbombantes como la comuna sin terminar de caer en la farsa, con una estética y personalidad propia. Un personaje como El Químico, maravillosamente interpretado por Julio Casados, o Karen Momo, logran una cosa bonita y contrastante con el entorno del protagonista.
Llama la atención lo diverso de tu elenco: además del protagónico de Ianis Guerrero, hay actores con trayectorias importantes, como Dagoberto Gama, Carmen Boato, Marco Treviño o Rodrigo Cachero; por otro lado están Constanza Andrade, Alicia Jástiz o Karen Momo, de carreras relucientes. Es interesante cómo juegas con experiencia y juventud, pero no sé si eso te pide estrategias distintas.
Lo primero que se necesita para hacer un buen caldo de pollo es pollo, y para hacer una buena dirección de actores lo primero que necesitas son buenos actores. Porque el actor, independientemente de su experiencia, tiene su talento, su sensibilidad, su energía innata y eso busco en un casting.
Como director me gusta dirigir la energía de manera clara. Cuando tengo eso, dejo que jueguen. Con este elenco me sentía como esos directores de futbol europeo, que tienen una gran alineación y solo debes dejar que los jugadores se diviertan: que se apeguen al guion, a la dirección correspondiente, pero a partir de ahí hay mucha libertad y mucho goce. Esa buena onda, esa energía, se transmite en la pantalla.
Eres un buen creador de escenas cinematográficas. Apunté tres que llaman la atención: un concierto de rock, un baile en un restaurante y los enfrentamientos por el desalojo de una propiedad. No nada más ilustras la historia, haces puestas en escena que buscan ser memorables.
Tengo esta lógica de contar bien el cuento, que se entienda y pueda conectar, pero después entras a la parte expresionista, donde buscas estos frescos, y cuido mucho de ir alimentando estos momentos, que son los que hacen memorable una película. Es algo consciente y trato de transmitirlo en mis películas: una película te puede gustar o no, pero sí creo que, para que pueda llamarse cine, debe tener esos elementos de artesanía y de arte cinematográfico.
No nada más me cuentes que están llegando a expulsarlos de su casa, siente la violencia y el choque, que estés metido en medio, porque es parte de la magia del cine. Independientemente de que sea una comedia familiar, una comedia romántica o un action comedy, debe haber estos elementos de goce cinematográfico.
Me dijiste que esta película era una carta de amor para Guadalajara, ¿qué tan difícil es escribir esta carta de amor en aquella ciudad?
Yo crecí y estudié en Guadalajara, aquí me especialicé en dirección de cine y ciencias políticas, en 1996. Pero no había las condiciones técnicas ni humanas para hacer cine; talento había, pero no las formas para expresarlo. Además, Guadalajara es una ciudad de contrastes. Por un lado es muy bella, cada vez más moderna y cosmopolita, pero también con una tradición conservadora que a veces le traiciona.
Salí del país y durante años quise regresar para hacer cine en mi ciudad, pero no había las condiciones. Los proyectos se caían, los inversionistas eran muy conservadores. Pero cuando se da la oportunidad de esta película que Ozcar me ofrece, en Guadalajara también empieza a haber crew: técnicos, cámaras, luces, fierros, postproducción; ya no tenías que llevar todo de Ciudad de México.
Siendo alguien que tenía ganas de filmar en Guadalajara y que conoce Guadalajara, que conozco esos rincones, fui muy piqui a la hora de decidir locaciones: "quiero filmar estas calles, firmar esta colonia, esta esquina." Y para quienes conocen Guadalajara, pues verán un chorro de lugares emblemáticos.
Me tomó 25 años llevar una producción mía a Guadalajara. Creo que hemos puesto nuestro granito de arena para que el cine jalisciense vaya tomando vuelos, que trasciendan su localía.
Hijo de familia (México, 2024). Dirección: Rafa Lara. Guion original: Ianis Guerrero. Coescritura de guion: Pancho Rodríguez y Rafa Lara. Producción ejecutiva: Ozcar Ramírez González, Ianis Guerrero, Rafa Lara. Productora: Lorena Navarrete. Diseño de maquillaje y peinados: Vero G. Ríos. Diseño de vestuario: Lilia Hernández. Diseño de producción: Lou Pérez Sandi. Cinefotografía: Andrés Duque. Edición: Rafael Larx y Rafa Lara. Música original: Nacho Retally. Diseño de sonido: Ricardo Arteaga. Reparto: Ianis Guerrero, Dagoberto Gama, Alicia Jaziz, Costanza Andrade, Javier Díaz Dueñas, Antonio Monroi, Martha Morales, Julio Casado, Karem Momo, Rodrigo Cachero, Marto Treviño, Carmen Beato.