‘Tú y yo’, de Néstor Orozco: se pescan ausencias
18 de abril, 2026
Por Carlos Ramón Morales
Papá no llegó al cumpleaños de Octavio. Para compensarlo, le pide a Tomás, el hijo mayor, que lo acerque a un lugar donde lo llevará a pescar. Tomás tiene compromisos, preferiría no hacerlo. El padre insiste, el hermano merece ver al padre. Las decisiones de Tomás se precipitan y convierten un traslado común en una travesía por las emociones, las heridas, la devastación cifrada en las ausencias.
Tú y yo, cortometraje de Néstor Orozco, pone a dos hermanos al volante y los lleva a reconocer ausencias que se hacen presentes en cada llamada del celular. En los protagónicos: German Bracco y Mateo Valles. El escenario: las playas de Jalisco. Produce Alex Briseño, cuenta con apoyo de FOCINE, y forma parte de la sección Hecho en Jalisco del 41 Festival Internacional de Cine en Guadalajara.
Esto nos contaron Néstor Orozco y Alex Briseño sobre una historia de familias, ausencias y compromisos.
Esta historia la escribes con Mario F. López. ¿Cómo surgió la idea de los hermanos que van a la playa y el padre ausente?
Néstor Orozco (NO): Esta idea nace de una necesidad propia, temas de tu vida que resuenan y buscan una manera de salir. Era hablar de las ausencias y sus impactos, que en el proceso se transformó en el viaje de estos hermanos. Empecé con un boceto del guión. Cuando le enseñé a Mario el proyecto, él estaba escribiendo otro guión de hermanos y rápidamente conectó. Sacamos varias versiones del proyecto, hasta que llegamos a la definitiva.
Un acompañante importante para este cortometraje es el productor Alex Briseño, ¿cómo se subió a este tren?
Alex Briseño (AB): Néstor y yo somos amigos desde pandemia. Él recién había egresado de la carrera, me platicó la historia y coincidí en el tema de las ausencias paternas, un tema importante en México y el mundo: ausencias paternas por mil posibilidades, que puede ser trabajo, decisiones personales, situaciones cotidianas, que ya las vemos como algo común. Para producir historias debo sentir una conexión; desde el ángulo de la producción es importante sentirlas, vivirlas, conocerlas. Y con la historia de Néstor sentí esa conexión. De ahí nace esto.
En el centro de la historia está Tomás, que interpreta Germán Bracco. Es víctima de las inconsistencias del padre, pero también es victimario con respecto a las necesidades de su novia. Repite el esquema del padre y eso lo hace un personaje complejo...
NO: En la etapa de desarrollo realicé una investigación sobre el tema, quise excavar más allá de mi experiencia personal. Y al descifrar sus repercusiones, entendí que la ausencia es una herida colectiva. Este tipo de ausencias, en este caso de un padre, afecta cómo nos relacionamos con otras personas y cómo estaríamos condenados a repetirla si no la trabajamos, porque así nos enseñaron a relacionarnos. Eso que tanto nos molesta lo replicamos, somos un espejo. Eso quisimos reflejarlo en Tomás, quien ama profundamente a alguien como su padre, que decide no estar, pero a la vez está haciendo lo mismo con su pareja.
¿Cómo fue el trabajo con tus actores, Germán Bracco y Mateo Valles?
NO: Con ambos hubo mucho compromiso desde antes del rodaje. Con Germán trabajé vía online cuatro o cinco meses antes, en sesiones semanales, donde hicimos un desglose del guión y de su personaje. Averiguamos cómo se relaciona Tomás con su entorno, con sus padres, con su hermano, con qué cosas lidia en su día a día, para construir de forma sólida lo que tenía que interpretar.
Con Mateo tuve sesiones presenciales meses antes, porque él vive aquí, en Guadalajara. Trabajamos a partir del juego, de contarle cómo viví ciertas cosas y que él me platicara qué veía en el proyecto. Cada cierto tiempo nos reuníamos en línea con Germán. Teníamos sesiones de videojuegos mientras platicábamos la dinámica de los personajes. Una semana antes de grabar, Germán vino a Guadalajara y ensayamos la cercanía entre hermanos. Después improvisamos situaciones emocionales, escenas análogas a las del guión. Y los últimos días tuve apoyo de Beto Gauna, coach de niños que trabajó con Fátima Toledo en varias películas y quien me brindó herramientas muy puntuales para ciertas escenas.
¿Cuáles son las principales dificultades o tareas que ejerció Alex Briseño para sacar adelante este cortometraje?
AB: Este cortometraje para mí fue un aprendizaje. Los últimos cortometrajes que hice fue en 2000, después hice Somos Mari Pepa, de Samuel Kishi, y Prita Noire, de Sofía Carrillo. El reto era brindarle a la historia los elementos que necesitaba: un road movie en varias carreteras de Jalisco. Grabar en carreteras es complejo. Los planos que necesitaba Néstor eran complejos. Tener a un niño manejando es complejo. Trabajar con un niño también es un reto, por el número de horas de trabajo por día y las atenciones que se le deben de brindar al menor. Fue un crew grande, 134 personas, no todas en una fase pero manejar ese número de personas, trasladarlas hacia las locaciones, implicaba varios procesos.
Para las locaciones Néstor y yo hicimos un scouting. Tuvimos una gerente de locaciones increíble, María Fernanda López, pero para la parte específica de la playa, Néstor quería buscarla. Hicimos scout unos once días por las playas de Jalisco. Fueron días intensos, parecían vacaciones pero no lo era ir de una playa a otra, considerar cambios climáticos y llegar al lugar elegido y pensar en las implicaciones de grabar ahí.
También fue importante la parte del cast, porque están Germán Bracco y Mateo Valles, pero el papá es Daniel Giménez Cacho, la novia es Giselle Kuri, un cast que por lo general no se da en cortometrajes. Y la inclusión de la canción de Juan Gabriel, era una de las intenciones también, que fuera impactante para acompañar el clímax de la historia. Incluir una canción de Juan Gabriel en un proyecto no es nada fácil. Esos son los retos principales. Además, me enfoqué en que hubiese personas recién egresadas de la carrera y otras con experiencia, para acompañar este proceso.
En años recientes están apareciendo muchas historias de familias en el cine: familias queer, hermanos, padres e hijos; Tú y yo también es una historia de familia. ¿Por qué los creadores, en este caso Néstor, se están orientando hacia estos temas?
NO: Tiene mucho que ver el contexto. Ahora la violencia se ve en todas las aristas posibles. Y cuando no vemos un panorama hacia dónde sostenernos regresamos a lo que nos conforma como personas, conectamos con lo que somos, con lo que nos representa. Y al final de cuentas, la familia es nuestro primer contexto, antes de confrontarnos con el mundo de afuera. A partir de ello reconstruimos nuevos caminos, nuevas historias y tal vez buscamos cambiar, aunque sea un poquito, el contexto.
¿Qué les parece que la ruta de Tú y yo empiece en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara?
AB: Nos parece importante estrenar en Jalisco, donde se concibió el proyecto. El festival brinda salas increíbles como la Cineteca, la sala Guillermo del Toro, y para Néstor es importante, porque ahí hizo su examen para ingresar a la universidad, entonces hay mucha emoción proyectar su corto donde inició su carrera.
NO: El Festival de Guadalajara es uno de los más importantes en México. Y el proyecto fue ejecutado con personas de Jalisco, en locaciones de Jalisco. Es como si los caminos se hilaran para arrancar ahí el proceso de distribución en festivales.
Tú y yo (México, 2026). Dirección: Néstor Orozco. Guion: Néstor Orozco, Mario F. López. Producción: Alex Briseño. Compañía productora: Islandia, con el apoyo de IMCINE-FOCINE. Cinefotografía: Bruno Herrera. Diseño de producción: Emilio “El Chango” Van Cuéllar. Música original: Eduardo Covarrubias Medina. Diseño sonoro: Beto Rosas. Edición: Carlos Espinoza. Elenco: Germán Bracco, Mateo Valles, Daniel Giménez Cacho y Giselle Kuri.