‘Hijas del bosque’, de Otilia Portilla Padua: diálogos del micelio


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19 de octubre, 2026

 

Por Carlos Ramón Morales

 

Lis y Juli comparten una pasión: el estudio de los hongos. Los hongos  como protectores del bosque, como terapia, como alimento, como sabiduría subterránea o como estimulante de las conciencias.

Pero acaso lo más interesante del hongo sea su micelio, esta red de alimento y comunicación que da sustento a su comunidad, y que Otilia Portillo Padua reproduce en Hijas del bosque. Este documental teje con habilidad las circunstancias sociales, culturales, científicas y espirituales que rodean al universo micótico. En el centro, dos mujeres funcionan como nodos por los que transcurren los nutrientes: la energía, la tradición, los enigmas que se atisban en esta película.

Hijas del bosque cuenta con el apoyo de EFICINE y participa en la sección Documental Mexicano del 24° Festival Internacional de Cine de Morelia. Platicamos con la directora Otilia Portillo Padua sobre el reto de llevar las voces del micelio a la pantalla.

 

Platícame sobre tu curiosidad por los hongos y tu interés por realizar este documental...

Su origen es literario. Leí a Ursula K. Le Guin durante la pandemia. Ya tenía interés en la interespecie, antes leí a Donna Haraway, con ella entendí sobre esta búsqueda de relacionarnos con lo que es diferente.

Le Guin explora desde la ciencia ficción, la botánica y el conocimiento de los saberes ancestrales. Su ensayo La teoría de la bolsa de la ficción me voló la cabeza; retoma la idea de la antropóloga Elizabeth Fisher, quien dice que la primera herramienta humana no fue un arma, sino un canasto para transportar. Ursula dice: "a mí me gustan las historias con canasto y esas son las historias que yo escribo." Entonces, mi interés ni siquiera empieza con los hongos, sino con el canasto, la herramienta con la que transportas algo. Pensé que quería hacer una historia-canasto y eso me llevó a los recolectores.

No sabíamos mucho de los hongos, un poco de María Sabina y eso nos lleva a los hongos que parecen de ciencia ficción. Durante el covid entrevistamos a micólogos de México y Chile, quienes nos abrieron este panorama; también coincidía la prensa, que entonces decía que los hongos curan la depresión, que absorben los plásticos, que platican entre ellos, hasta hablaba de las esporas que se encontraron en el espacio; mi algoritmo se empezó a alimentar de los hongos.

Entonces conocimos al grupo científico del Colegio de Postgraduados de Texcoco, quienes nos presentaron a sus alumnas. Ellas conocían muy bien el tema, porque sus madres, sus abuelas y bisabuelas eran recolectoras y tenían un conocimiento amplísimo de los hongos.

Lis y Julie representan a esta generación que necesitamos para reimaginar el futuro.

 

El subtítulo del documental es: “crónicas del micelio”. Según entendí, el micelio es la red de información y alimentación que conecta a las comunidades de los hongos. Pensé que el documental refleja al micelio. Conecta muchos temas: familia, defensa del territorio, ciencia, vida académica, gastronomía, experiencias psicoactivas; Hijas del bosque es un micelio. ¿Cómo desarrollaste esta estructura?

Quisimos hacer una película que asemejara al micelio, fue mucha búsqueda encontrar la forma, porque las dos historias tienen formas distintas.

Juli es una historia dramática; Lis representa un nodo de relaciones, con registros amplios. Incluso en algún momento, una editora me dijo: "Tienes que quitar esta escena, esta escena y esta escena porque Lis no lleva la escena." Contesté: "No puedo quitar esas escenas porque es lo importante, Lis funciona como un nodo." Nos han hecho pensar que la única manera de contar historias es que un personaje lleve todo. Pero no, por eso el subtítulo es tan importante.

Hijas del bosque crea un entramado sobre las pérdidas, el territorio, las lenguas, los ancestros, los sueños que nos atraviesan, pero que no nos definen todo el tiempo. Representar este ecosistema de redes fue retador; encontrar la forma y resolverlo en edición; no quisimos generar esta pirámide en la que el humano está en la punta y sus acciones determinan la narrativa y el punto de vista. Hay otros puntos de vista y otras formas de narrar. Entonces, la idea es ver si lo logramos.


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El punto de vista de los hongos le da un atractivo especial a Hijas del bosque.  Junto con los testimonios de las personas, hay ejercicios de cámara huidizas, a ras de la tierra, que reflejan la comunicación micótica. ¿Cómo trabajaron estas escenas?

Siempre supimos que iba a existir la presencia del hongo y que usaríamos las herramientas del cine para darle subjetividad auditiva y visual. Es un ejercicio de imaginación. No sabemos si los hongos escuchan o si nos ven. El Hongo Santo en teoría sí te habla, entonces significa que te escucha, porque te contesta.

Queríamos ver el mundo natural desde otra óptica. Fue mucha prueba y error, intentamos con una cámara endoscópica que es como un tubito, para las tomas microscópicas usábamos un iPhone, teníamos herramientas pero tampoco tantas, no contamos con el presupuesto de películas como Fantastic Fungi. Se trataba de contar la historia con nuestras herramientas. El postproductor me decía: "es que estoy cansado de lo exageradamente nítido, no es la experiencia de quienes estamos en el bosque. Ahí ves que algo se mueve y no es tan claro, ¿cómo reflejas eso?” Una de las revelaciones que tuvimos fue hacerlo desde el collage: grabas una imagen, otra y otra, y al integrarlas generas un espacio de irrealidad, que no sabes de dónde viene.

Son collages de muchos, intervenimos el trabajo de timelapse de Wim Van Egmond; tomamos cosas de Yupica, un artista japonés que proyecta luz sobre texturas y trabaja con microfotografía. Todo se vuelve un ejercicio de opacidades en las que ves y lo que no ves, fue de lo que más disfruté, porque me gusta la experimentación.

Pensaba: "las transiciones tienen que estar ancladas en los hongos, ellos te llevan de una historia a otra, de una escena a otra, vamos a transitar por el micelio”. Hubo muchísimas tomas de este tipo, muchas fallidas, arrastrábamos la cámara, pero fue muy lúdico desaprender lo que sabes y probar.

 

¿Cómo fue el proceso de grabar con Lis y Julie?

Eran alumnas del colegio, los profesores las conocían y nos abrieron las puertas de su confianza. Estuvimos seis años con ellas, pero los doctores han hecho toda su vida dedicada a estas comunidades, con alumnos de muchísimos lados. Conocimos a muchos de los alumnos que andan con ellos. Siempre se mueven en grupo, es bien bonito.

Alguna vez le preguntaron a Lis: "¿qué se siente estar con una camarota cuando estás en el bosque?" Lis decía que cuando estaba en el bosque no pensaba en eso.

Hubo un punto delicado en el consumo del Hongo Santo. La ceremonia no se grabó en su totalidad, porque es una experiencia de Julie, con preguntas personales. Al final queda esta pregunta inconclusa, de lo que vive Julie. Pero cuando Julie vio la película, dijo: "Exactamente así lo viví." Y no sé si fue eso lo que vio o como lo empieza a recordar, porque no podemos confiar del todo en la memoria. Julie y su familia nos van a acompañar en Morelia.

 

¿Qué esperas del estreno en Morelia?

Hay emoción y nerviosismo. Van varias de las micólogas, sus familias y la voz del hongo, que son varias voces, todas son el micelio. Estamos contentas, en Morelia hay mucha comunidad honguera. También hay una problemática en Michoacán sobre los hongos, la tala, las lenguas, los grupos originarios... Va a ser interesante, porque el documental antes lo vieron los polacos y sí ubican a los hongos, aman los hongos, pero desde otra realidad.

 

Hijas del bosque (México, 2026). Dirección y guion: Otilia Portillo Padua. Productoras: Paula Arroio Sandoval, Elena Fortes, Otilia Portillo Padua. Productoras ejecutivas: Jessica Harrop, Caitilin Mae Burke, Maxyne Franklin. Cinefotografía: Martín Boege. Edición: Lorenzo Mora Salazar. Música: Hannah Peel. Diseño sonoro: Javier Umpierrez. Postproducción: Fernando Maganda. Voces de los hongos escritas por: Gabriela Damián Miravete, Lacey Pipkin. Voces de hongos: Julieta Serafina Amaya Pérez, Antonia Marcos, Vicenta Anastasia Amaya Pérez, Ángel Carlos Reyes Anaya. Participan: Julia Dolores Raimundo, Eliseete Ramírez Carbajal, Cristina Carbajal, Sergio Ramírez, Griselda Bautista Hermández , Leonardo Ramírez Bautilsta, Julieta Serafina Amaya Pérez, Zenaida Pérez Marcos, Vicenta Anastasia Amaya Pérez, Zenaida Pérez Marcos, Vicenta Anastasia Amaya Pérez, Ángel Jayden Amaya Pérez, Juan Pablo Amaya Pérez, Magdalena Martínez Reyes, Olivia Ayala Martínez Reyes, Ana Imbilimbo. Locaciones: Texcoco, Lomas de Teocaltzingo, San Miguel Mixtepec. 

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